Las siete vidas de García Verdugo

Francisco Javier García-Verdugo Garrido (1934-2017) fue, hasta la llegada de José Luis Oltra, el entrenador que más tiempo estuvo al frente del CD Tenerife. Forma parte de la historia blanquiazul por sacar al equipo del pozo de la Tercera División, pero debería hacerlo también por su capacidad de supervivencia. Estuvo destituido media docena de veces... pero al final siempre logró una prórroga que supo exprimir. Y así permaneció dos años y medio como técnico blanquiazul, un período en el que sumó 46 victorias, 23 empates y 22 derrotas en los 91 partidos ligueros que dirigió, sumando asimismo ocho encuentros en Copa del Rey.

Expeditivo defensa central de Valladolid, Valencia y Deportivo, con los que jugó en Primera División, pasó en un par de años del césped al banquillo y, tras estrenarse en el Talavera, tuvo su primera prueba de fuego en el Heliodoro. Llegó a la Isla en el verano de 1969 bajo la presidencia de José González Carrillo, su gran valedor, con el equipo en Tercera División y la misión de lograr el ascenso a la categoría de plata. A su favor tenía una plantilla competitiva y en su contra un calendario odioso, que le obligaba a jugar dos partidos como visitante seguidos y luego otros dos como local, permaneciendo durante diez días en la Península antes de regresar a casa. 

Encuadrado en el grupo VIII de la Tercera División con los equipos de la zona centro, el entonces llamado Tenerife Atlético aplicó de inicio la media inglesa: empates como visitante y triunfos como local. La racha se rompió en la octava jornada con una derrota (1-2) ante el Mérida en el Heliodoro. La directiva que presidía González Carrillo barajó su cese, pero optó por darle “un margen de confianza”, lo que traducido al lenguaje futbolístico es un ultimátum. Como el Tenerife ganó (0-2) el domingo siguiente al Cacereño, continuó en el banquillo... aunque las posteriores derrotas ante el Boetticher y Reyfra volvieron a provocar un ultimátum. 

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Imagen de García Verdugo.

¿Qué pasó entonces? Pues que llegaron tres triunfos seguidos y García Verdugo salvó la cabeza. Hasta que un Tenerife que había cedido un empate el domingo anterior en el Heliodoro ante el Plasencia, cayó el 29 de marzo de 1970 en Badajoz (1-0). Aquella tarde en El Vivero el equipo descendió a la tercera plaza, a seis puntos del ascenso, y se le acabó el crédito a un técnico, que alineó a: Domingo; José Luis, Molina, Roberto, Pepito; Esteban, Ávila, Quico; Juanito, González y Marrero. Juan Miguel y José Adelto entraron tras el gol del local Bravo (39'), pero no hubo remedio. Además, en la directiva no gustaba el conformismo de García Verdugo, quien afirmaba que “se cumplen los objetivos: acabar el campeonato entre los ocho primeros”.  

“Hasta aquí hemos llegado”, terció González Carrillo, presionado por un entorno que exigía el relevo del técnico. Y aunque el presidente aseguró que se buscaba un sustituto, no llegó a tiempo de estar al domingo siguiente en Olivenza (Badajoz). Y como el Tenerife ganó 1-4, el entrenador siguió una semana más. Y otra. Y otra. Trece meses después, el Tenerife ascendía a Segunda División. Con García-Verdugo en el banquillo y González Carrillo como presidente.