Las expulsiones más rápidas en el fútbol: Ranking

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Los valores del deporte promueven el juego limpio, la práctica deportiva fundamentada en el respeto al colegiado y al rival, sin embargo, en algunas disciplinas deportivas están reguladas ciertas infracciones derivadas de las propias situaciones que se dan durante su disputa. El fútbol es un deporte de contacto y, por tanto, es usual que, ante un balón dividido, tanto aéreo como por raso, se sucedan infracciones incluso cuando la intención es la de jugar o recuperar el esférico. 

El reglamento contempla algunas situaciones en las que se deberá mostrar amonestación, que acompañarían a la señalización de la infracción. La tarjeta amarilla es el castigo menor, pero dos amarillas suponen una expulsión. Por otra parte, si el colegiado considera que la falta se ha realizado con una fuerza desmedida en la que se pone en peligro la integridad de un jugador contrario, o se da una situación de menosprecio a un rival o algún componente del equipo arbitral, tanto física como verbalmente, el castigo es la tarjeta roja. Una expulsión conlleva perderse lo que queda de encuentro, pero también no poder disputar, como mínimo, el próximo encuentro.

El fútbol es un deporte de once contra once jugadores, pero hoy vamos a abordar las expulsiones más rápidas de la historia, que conllevaron que algunos equipos hayan tenido que disputar la mayoría del encuentro en inferioridad numérica.

La expulsión más rápida sucedió en diciembre de 2008 en un encuentro de la séptima división del fútbol inglés, entre el Chippenham Town y el Bashley. David Pratt sólo duró 3 segundos sobre el terreno de juego tras realizar una durísima entrada a un rival, por la que el árbitro no dudó en mostrarle la roja.  Mismo tiempo pudo participar en un encuentro entre el Gelacalcio y Unione Sportiva Palmense de la Serie D de Italia, el futbolista Simone Brugaletta. Un enfrentamiento verbal previo al inicio del partido desencadenó que nada más rodar el esférico, agrediese en el rostro al delantero Mario Artistico y dejase a su equipo en inferioridad numérica.

En España, el CD Tenerife, anecdóticamente, lidera esta particular clasificación en el fútbol profesional en ambas categorías. La expulsión del argentino Bruno Marioni, cuando militaba en el equipo canario, el 3 de octubre de 2001 es la más rápida de la Primera División. El delantero fue expulsado a los 14 segundos después del pitido inicial en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla FC. Casi dos décadas después, el 11 de diciembre del 2020, el conjunto isleño volvió a jugar prácticamente todo un partido con 10 jugadores. 

En esta ocasión, ante el Real Oviedo, en la segunda división española. El defensa Carlos Pomares fue expulsado por realizar una entrada a un adversario en la disputa del balón, golpeándole con los tacos, haciendo uso de fuerza excesiva. No habían transcurrido ni 20 segundos cuando el lateral izquierdo se tuvo que marchar expulsado al vestuario.

La intensidad y la ansiedad, en ocasiones, juegan malas pasadas a los futbolistas. Sobre todo cuando entran desde el banquillo y confunden las ganas de aprovechar las oportunidades y demostrar qué pueden ser titulares, con un exceso de ímpetu que ha conllevado muchas expulsiones inminentes. 

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