La Vie en Rose...

Tubigú

“Cuando me toma en sus brazos, me habla en voz baja, veo la vida en rosa, me dice palabras de amor...y eso me hace sentir algo”, cantaba Edith Piaf en su inolvidable “La Vie en Rose”. Algo así, una mezcla de “La Vie en Rose” y el abrazo del Oso, debe sentir el Presidente Pedro Sánchez, cuando es apretujado con cariño por su Vice Pablo Iglesias. Ni contigo, ni sin ti, Pablo...

Puedes seguir haciendo oposición dentro del Gobierno Pablo, jugar a ser oposición y Gobierno a la vez. Puedes enfrentarte a mis ministros, porque tú y yo somos de otra vida. Tú y yo Pablo, hemos venido para quedarnos. Quiénes son esos pobres mortales ministros, secretarios de organización, calderetas federales, ejecutivas asamblearias e Internacionales Comunistas, a lo Alberto Garzón, al que le tuve que crear un Ministerio como regalo de compromiso.

Quienes son ellos para parar nuestra Vie en Rose. Como se atreven a echarnos a pelear por el precio de la luz, los desplantes de la vicepresidenta Calviño, la Monarquía, el futuro de los “indepes” presos o la Reforma Constitucional. Boberías, que ni lo piensen Pablo, nuestros aires de Lima del Puente a la Alameda no los para ni la reforma de las pensiones, que es con lo que piensas fustigarme.

Qué es la inmigración para detener nuestro mundo que gira y gira...¿Los canarios y eso de una carcel en las islas para migrantes, dices? No te preocupes, que hablo yo con el Presi Ángel Víctor, el “Extintor”. Yo mando a Canarias, allí por África (ilusos, ellos dicen que son Europa), a algún ministro que no haya ido. Los que he mandado han hecho el ridículo.

Sé Pablo (y tú también) que las encuestas te dan mal, que estar de pareja mía en el Gobierno te cuesta el cariño de los tuyos, y que además te mandé a Illa “el Maravilla” a Cataluña a quitarte votos, pero bueno, son cosillas de pareja, nada que un buen fin de semana romántico en Galapagar no pueda arreglar.

En nuestras tierras, Pablo, jamás se pone el sol, como decía Felipe II. No te enfades hombre, que no soy monárquico, aunque siempre me gustó un Palacio, el de La Moncloa. Y Casado y Abascal nada... Menudos dos niños. Les damos un juguete de vez en cuando y listo. Cuando pase la Pandemia seremos grandes Pablo. Ni con agua caliente nos sacan. “Pedro y Pablo, políticos mayoristas, no picamos piedra”. Suena bien ¿verdad Pablo?

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