La versión de los Mossos del 1-O: "Puigdemont ignoró la advertencia de violencia"

El expresident Carles Puigdemont, tres días antes del 1-O, comunicó a los Mossos la "decisión" de continuar con el referéndum porque había un "mandato del pueblo" pese a las advertencias de la Policía autonómica, que trató de "disuadir" sin éxito al Govern ante la "escalada de violencia" que podía desatarse.

Es la versión del primer alto mando de los Mossos que testifica en el juicio del "procés", tras varios días escuchando relatos que apuntaban a una pasividad y connivencia de este Cuerpo para celebrar el 1-O en lugar de impedirlo.
No ha ido por esa línea la testifical del jefe de Información de los Mossos el 1-O Manel Catellví, que ha revelado que los altos mandos de la Policía autonómica intentaron "concienciar" al Govern de Carles Puigdemont de las situaciones de violencia que se podían dar durante la jornada.
Lo hicieron en dos reuniones. La primera fue el 26 de septiembre de 2017 en el Palau de la Generalitat, y según le informaron -ya que él no asistió-, fue convocada por el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, para trasladar al Govern "la grave preocupación" por lo que podía suceder el 1-O "en el ámbito de la seguridad ciudadana y de orden público".
Ese día, ha dicho, intentaron hacer ver a Puigdemont que "aunque las informaciones y los llamamientos (a votar) fueran pacíficos" podía haber un "momento de tensión con escalada de violencia", si bien pese a que intentaron disuadirle, "salieron igual que entraron".

Dos días después se produjo, también a petición de Trapero (el principal señalado en los relatos policiales escuchados hasta ahora), la segunda reunión, en la que ya estuvo Castellví.