La Policía detuvo a una voluntaria que acompañaba a inmigrantes a Comisaría

Tubigú

La Policía detuvo el viernes durante 24 horas a una de las voluntarias que acompañan a la Jefatura Superior de Canarias a las decenas de inmigrantes subsaharianos que intentan solicitar asilo antes de ser trasladados de isla, acusada de haber alterado el orden y agredido a un agente, cargos de los que le exoneró un juez al día siguiente.

Los hechos sucedieron el pasado viernes por la mañana, en la segunda jornada consecutiva en la que decenas de inmigrantes hasta ahora alojados en recintos del sur de la isla acudían a la Jefatura Superior de Policía en Las Palmas de Gran Canaria a hacer cola para que les tomaran manifestación de que quieren pedir asilo o, al menos, les dieran cita para cumplimentar esa solicitud.

Los inmigrantes, en su mayoría senegaleses, están acompañados por voluntarios de algunas organizaciones civiles, porque no conocen la ciudad ni las leyes españolas y, en la mayor parte de los casos, ni siquiera hablan español, sino principalmente francés (y no todos). Una de esas voluntarias es la catalana Olga González, que fue detenida el viernes a las 11.40 horas tras un cruce de diferencias verbales con uno de los agentes de la Policía presentes en el exterior de la Jefatura, por discrepancias por cómo se estaban organizando las colas.

Según el atestado de la detención, del que Efe tiene una copia, Olga González fue detenida por "desobedecer" las indicaciones de la policía, "alterar el orden" y "agredir a un agente". En concreto, dice el atestado que "agarró a un agente por el brazo derecho, lo zarandeó y trató de derribarlo sin lograrlo". También le reprocha que llamara "nazi" a un policía y que, "con gritos", llamara la atención de los presentes en la cola y pidieran que grabaran con sus móviles lo que allí ocurría.

González se negó a prestar declaración ante la Policía, pasó 24 horas detenida en los calabozos y fue puesta el sábado a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, archivó la denuncia policial.

Y ello, explica el auto, porque el Ministerio Fiscal y la acusación articular solicitaron que se aplicara "el 641.1"; es decir, el artículo de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que dispone que procede sobreseer las actuaciones "Cuando no resulte debidamente justificada la perpetración del delito que ha dado motivo a la formación de la causa". De hecho, la Fiscalía no formuló cargos.

Consultada por Efe, Olga Golzález ha negado haber agredido a ningún agente de Policía y ha subrayado que si los funcionarios que la denunciaban querían sostener la realidad de su versión, tenían una forma sencilla de hacerlo: aportar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la Jefatura Superior, que no se llevaron ante el juez.

Respecto la expresión de "nazis", asegura que se quejó de que estaba sufriendo "una actitud nazi", porque consideraba que se estaban "inventando" una multa para sancionarla. "Como otros voluntarios más, yo solo estaba haciendo el trabajo que correspondería hacer a las autoridades: ayudar a estas personas a poner en marcha sus trámites de solicitud de asilo", ha añadido.

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