La oscuridad del Observatorio del IAC en La Palma se acerca a la natural

Tubigú

El cielo nocturno no es completamente oscuro y en el caso del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, se acerca, ya que la luz artificial solo añade un 2 por ciento al fondo del cielo, según un estudio en el que se analizan datos de 44 de los lugares más oscuros de la Tierra.

Un estudio que se ha llevado a cabo para desarrollar el primer método de referencia completo para medir el brillo del cielo nocturno natural con fotómetros de bajo coste, y que se publicará en la revista The Astronomical Journal, ha informado este jueves el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Señala el IAC en un comunicado que incluso en los lugares más remotos existe un brillo del cielo producido tanto por componentes naturales de origen terrestre o extraterrestre, como por emisión de luz artificial resultado de la actividad humana.

Añade que, aunque las principales fuentes brillantes como la Luna, la Vía Láctea o la Luz Zodiacal son fácilmente reconocibles, existe un resplandor que domina el brillo del cielo en las noches más oscuras, producido en las capas altas de la atmósfera y cuya variabilidad depende de forma compleja de factores como la época del año, la localización geográfica o el ciclo solar.

Para este estudio se han colocado 44 fotómetros con los que se han tomado datos desde lugares como Namibia, Australia, México, Argentina o Estados Unidos, entre otros, y se ha determinado que el Observatorio del Roque de los Muchachos es el más oscuro de todos. También se destaca que la "gran oscuridad" que hay en Extremadura, en la región del Montsec, en Lleida, así como en Javalambre (Teruel), Sierra Nevada y el pirineo navarro.

El investigador del IAC Miguel R. Alarcón, primer autor del artículo, ha señalado que entre los resultados de este trabajo destaca la "observación sistemática de variaciones de corto periodo (del orden de decenas de minutos u horas) del brillo del cielo independientemente del lugar, estación del año, momento de la noche o actividad solar". También subraya que se ha demostrado, por primera vez con fotómetros de bajo coste, que están asociadas a eventos que se producen en capas superiores a la mesosfera, es decir, a la luminiscencia nocturna.

Miquel Serra-Ricart, astrónomo del IAC y coautor del artículo, agrega que este trabajo ha demostrado la gran sensibilidad de fotómetros de bajo coste si trabajan en red.

Pocos lugares para medir la oscuridad natural

Los astrónomos señalan que quedan muy pocos lugares en el planeta donde se pueda apreciar, observar y medir la oscuridad natural, de forma que en torno al 80% de la población mundial vive en lugares donde hay contaminación lumínica artificial y aproximadamente un tercio de ella no pueden ver la Vía Láctea.

Para medir la oscuridad de las noches se han comercializado diversos dispositivos, cada vez más precisos, y en este caso se han utilizado fotómetros TESS del proyecto STARS4ALL, basados a su vez en el mismo sensor que el fotómetro SQM (Sky Quality Meter).

En este artículo se propone que para medir el alcance de contaminación lumínica es necesario combinar medidas de la luz dispersada por los núcleos urbanos realizadas desde el espacio (satélites principalmente) con mapas de oscuridad de espacios naturales remotos obtenidos a partir de redes de fotómetros autónomos con alta resolución temporal y una separación media de kilómetros.

Este es uno de los objetivos principales del proyecto EELabs EELabs (Energy Efficiency Laboratories), que coordina el Instituto de Astrofísica de Canarias y en el que participan la Sociedade Portuguesa para o Estudo das Aves (SPEA), la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER).

EELabs ha financiado el desarrollo de fotómetros autónomos que pueden operar de forma totalmente autónoma, y a partir de estos dispositivos se espera estudiar el impacto de la contaminación lumínica en las áreas naturales protegidas de la Macaronesia y sobre el grupo de aves más amenazado del mundo: las aves marinas.

Actualmente se trabaja sobre las islas de Tenerife, La Palma, Gran Canaria, Madeira y Corvo (Azores), y está previsto ampliar las zonas de estudio a Lanzarote, La Gomera, Fuerteventura, El Hierro, Ilhas Desertas (Madeira) o Graciosa (Azores).

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