La muerte de un yanomami dispara las alarmas en la frontera entre Brasil y Venezuela

Un indígena de 15 años, perteneciente a la etnia yanomami, murió tras una semana ingresado por coronavirus, lo que disparó las alarmas en la frontera de Brasil con Venezuela, tal y como informaron este viernes las autoridades sanitarias brasileñas.

El adolescente estaba internado en un hospital de la ciudad de Boa Vista, capital del fronterizo estado de Roraima, que ha sido la puerta de entrada para miles de venezolanos, incluidos indígenas, que en los últimos años han llegado a Brasil huyendo de la crisis económica, social y política en que se ha sumido su país. 


La Secretaría de Comunicación del estado de Roraima informó que el indígena fallecido vivía en una aldea situada en la frontera con Venezuela y que había sido trasladado a Boa Vista debido a que en esa región no existe capacidad hospitalaria para tratar casos de COVID-19.

La misma fuente indicó que el adolescente fue el primer indígena de la región que dio positivo de coronavirus y que, hasta el momento, no existen otros casos confirmados en las aldeas yanomamis, aunque se espera el resultado de exámenes realizados a otros miembros de esa tribu. 
En el estado de Roraima, la muerte del joven yanomami ha sido la primera confirmada entre indígenas y la segunda entre la población general, sobre un total de 63 contagiados.
Las autoridades sanitarias tienen una preocupación especial en torno a la población indígena del país, compuesta por unos 480.000 miembros de 227 etnias que, en su mayoría, están distribuidos en las cerca de 600 reservas que existen en todo el territorio nacional.
La mayoría de esas reservas están situadas en la región amazónica y carece, casi por completo, de infraestructuras sanitarias adecuadas, a lo que se suma la falta de defensas de algunas etnias más aisladas a ciertas enfermedades propias de los grandes centros urbanos. 
La etnia yanomami es una de las principales de la Amazónica y se calcula que tiene unos 35.000 miembros, que se definen como "nación" y habitan en cientos de pequeñas aldeas desperdigadas entre Brasil y Venezuela, por cuyas fronteras circulan libremente.