“La manipulación informativa se ha hecho fuerte dentro de los medios”

Juanse Sánchez acumula tres décadas dentro del periodismo. En este espacio de tiempo ha escrito para El Día, La Opinión, Diario de Avisos -su actual empresa- y la extinta La Gaceta de Canarias, además de otras muchas colaboraciones en distintos medios de comunicación. El tiempo y su inclinación personal le ha llevado a especializarse en deportes como el boxeo, kick boxing o muay thai… “Allí he encontrado valores, honradez, humildad, trabajo, sacrificio…”. Sobre los medios de comunicación afirma que “son presas del poder y los maneja a su antojo”.

 - ¿Cómo llegó al periodismo?

- Bueno, pues ya hace años, porque mi primera experiencia seria con el periodismo fue un verano que eché una mano en El Día donde recuerdo que me mandaron a cubrir un Campeonato de Europa de gimnasia rítmica júnior que se celebró en el pabellón Quico Cabrera. Aunque no fuera un deporte que me gustara demasiado, reconozco que fue muy divertido, sobre todo porque una de las responsables de la competición era Nelva Estévez, entrenadora también de Ana Bautista que por aquel año 1988 era una figura mundial en la especialidad. Pues Nelva era mi profesora de gimnasia y mi tutora en el instituto y era bastante bichillo conmigo igual que yo lo era con ella, bueno, ella era peor. Así que cuando me vio acreditado para el campeonato se pensaba que había robado o falsificado la acreditación o algo así, pero no, era de verdad. Durante muchos meses yo estuve a merced suyo en el instituto donde se mofaba de nosotros y nos comparaba continuamente con las deportistas de élite con las que ella trataba. Pero aquella semana estuvo a mi merced, me lo pasé muy bien. Aquel fue el verdadero inicio y después de aquello creo que tengo el honor de decir que puedo ser el único periodista que ha pertenecido, de una forma u otra, a los cuatro grandes periódicos tinerfeños de las últimas tres décadas, El Día, luego La Gaceta, La Opinión y ahora Diario de Avisos.

- Es inevitable mencionar a su padre, Juan Sánchez Quintana, al hablar con usted de periodismo... ¿qué le enseñó? ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza al recordar al padre periodista?

- Pues en el periodismo y en la vida me lo enseñó todo. A gatear, a incorporarme y a saber caminar. Para mí su legado principal fueron los valores, siempre me transmitió que había que ser buen compañero, crear buen ambiente, era una persona muy familiar y concebía todos los ámbitos de la vida de esa forma, como una familia. De él aprendí a tratar a mis amigos e incluso a mis compañeros como a hermanos, aunque luego la vida te vaya dejando sin ese tipo de familia por unas cosas u otras. Lo que más recuerdo es su dedicación, le echaba horas y horas y le gustaba mirar, revisar, volver a revisar, en eso sí es verdad que no salí a él, yo soy más explosivo trabajando.

"Lo mejor de ser periodista es ser periodista. Es esa sensación que tuve desde el primer día y que me enganchó a la profesión. Es ver de inmediato tu trabajo reflejado en una página, en un programa de radio o televisión..."

- ¿Qué es lo mejor de ser periodista? ¿Y lo peor?

- Lo mejor de ser periodista es ser periodista. Es esa sensación que tuve desde el primer día y que me enganchó a la profesión. Es ver de inmediato tu trabajo reflejado en una página, en un programa de radio o televisión y saber que estás transmitiendo cosas pensando en que la gente las va a leer y se va a entretener con ellas. Lo peor podría ser la deslealtad que es algo que se estila mucho en la profesión desde tiempos inmemorables.

- Según usted, ¿cuál es el camino que deben seguir los periódicos para superar el pulso que les echan los medios digitales?

- Deberían seguir siendo fieles a sí mismos sin dejar de pensar en la modernidad, evolucionar hacia productos más atractivos porque los consumidores de papel se van modernizando también y ya nuestra sociedad está muy bien informada de lo que es buen o mal periodismo. Depende mucho también del principal problema que hemos tenido con los medios en los últimos años que es que no son independientes, todos tiene su razón de ser, que es facturar, y para ello han tenido que dejar de ser medios informativos para convertirse en empresas dependientes.

- En todos sus años de profesión, ¿con qué recuerdo se queda?

- Me quedo con muchas ruindades que es lo primero que se me viene a la cabeza. Cuando fui con mi compañero Willy Hernández cuando estábamos en ACAN al pabellón Santiago Martín y el chico, que estaba en prácticas, tenía fobia a los ascensores y yo le dije que para subir a la zona de prensa sólo se podía acceder por ascensor. Casi muere y luego casi me mata cuando acabó el partido que fuimos a hacer y para salir lo bajé por la escalera. Recuerdo una con Ramón Hernández, de Radio Marca, narrando un Tenerife Baloncesto-Granada cuando a él le tocó entrar para el carrusel nacional y yo no lo sabía y me tuve que quedar narrando un minuto del partido y me quedé en blanco, solo acerté a decir “Lábaque sube el balón”. Recuerdo cuando en La Opinión nos regalaron un jamón por Navidad y saqué el de Daniel Millet de la caja y lo guardé y le llené la caja de libros y cuando volvió al día siguiente a la redacción nos quería matar a todos los de deportes porque había invitado a unos colegas a cenar con el jamón en la casa. Ya en el Diario de Avisos recuerdo cuando le metimos un extintor a Cándido González en la mochila y cuando la cogió para irse a su casa casi se luxa un hombro… Ruindades bondadosas todas esas y muchas más. Luego, deportiva y más profesionalmente hablando, me quedo con aquel partido en que el Tenerife se clasificó para la UEFA por segunda vez ganando al Sporting en El Molinón, porque lo viví junto a mi padre.  

"Mi padro, en el periodismo y en la vida me lo enseñó todo. A gatear, a incorporarme y a saber caminar. Para mí su legado principal fueron los valores, siempre me transmitió que había que ser buen compañero, crear buen ambiente..."

- Se ha especializado en deportes como boxeo, kick boxing o muay thai... ¿Qué ha encontrado en estas disciplinas que no haya visto en otros deportes más mayoritarios?

- Valores, honradez, humildad, trabajo, sacrificio, conocer la parte no visible de lo que es salir a un cuadrilátero a sufrir para que otros se diviertan y otros se llenen los bolsillos de dinero. Generalmente estos deportes están plagados de muy buena gente, gente de corazón. Son disciplinas, igual que las emergentes artes marciales mixtas, que llevan mucha crítica por su natural carga violenta, pero la gente debería conocerlas, saber qué hay detrás de un deportista de estas especialidades, saber que son los deportistas más sacrificados del mundo y que en un segundo su trabajo y su sacrificio de muchos meses se puede venir abajo y que no por ello son buenos y malos. Saber que a esta gente no se les puede medir por su récord de victorias o derrotas porque son deportistas ejemplares en su mayoría. Yo he llegado a un nivel en el que ya casi ni voy a las veladas y lo hago porque sufro. Muchos de estos chicos que hoy son figuras y son campeones en estas disciplinas han crecido paralelamente a mi carrera profesional en los medios, para mí son familia y lo paso muy mal viéndolos pelear, me pongo muy nervioso, así que procuro muchas veces que alguien me grabe las peleas y conociendo el resultado analizarlas y escribir sobre ellas. Para mí es un orgullo que toda esta gente de los deportes de contacto me haya abierto las puertas de sus gimnasios, que son sus casas, y me traten como a familia.

- ¿Qué personaje de los que ha conocido a largo de su trayectoria laboral la ha sorprendido más?

- Intuyo que te refieres a gente del deporte, que es mi especialidad dentro del periodismo. He visto a deportistas de altísimo nivel y he compartido mucho con gente de renombre internacional. Conocí a Lance Armstrong aunque él se negó a responderme unas preguntas en la puerta del Parador Nacional de El Teide. Tuve el placer de trabajar alrededor del mejor CD Tenerife, de cubrir importantes eventos, pero prefiero nombrar a gente que me ha ayudado a crecer como los hermanos Galarza, en especial José Miguel, cuando me abrió la puerta de ACAN, el eterno Juan Ruiz, gente de corazón. Luego en La Opinión aprendí mucho de todos mis compañeros y le agradezco a Alberto Rodríguez que me llamara para formar parte de aquel proyecto y aprendí la metodología de un trabajo estricto y ordenado de la mano de Luis Padilla, un grande y no me olvido de Verónica Martín que me reclutó para el Diario de Avisos después de que yo le presentara un proyecto informativo relacionado con el pádel, otro deporte que me ha dado muchas satisfacciones deportivas, profesionales y personales. De allí saco otro nombre, el de Juan Martín Díaz, el único jugador por el que yo pagaría una entrada al igual que del boxeo, por ejemplo, me quedaría con Sergio Maravilla Martínez, al que conocí en persona y tuve la suerte de entrevistar varias veces en algunas de sus duras preparaciones, deportistas de altísimo nivel que nunca perdieron de vista sus raíces.

- ¿Siente que los medios de comunicación forman parte del llamado 'Cuarto poder'?

- Siento que el poder se ha hecho con los medios de comunicación y que los manejan a su antojo. Ya te dije que los medios cada vez son menos independientes y ahora que todos dependen de grandes empresas nodrizas y que estas, a su vez, dependen de bandos y colores, la manipulación informativa se ha hecho fuerte dentro de los medios y con ella aparece la desinformación que lleva a la gente hacia dentro o hacia fuera del rebaño.