La madre de Anna y Olivia: No hay palabras para describir cómo me siento

Tubigú

Beatriz Z., la madre de las niñas desaparecidas en Tenerife hace cuatro semanas, ha indicado este martes, coincidiendo con el Día Internacional de los Niños Desaparecidos, que no hay palabras para describir lo que se siente ante la desaparición de un familiar. "Más aún si se trata de un niño", abunda Beatriz en una carta, en la que añade que "la impotencia, la ilusión y los miedos se mezclan dentro del mismo cuerpo" ante la desaparición de un ser querido.

Cuando se cumplen cuatro semanas de la desaparición de las niñas y de su padre Tomás, Beatriz indica que el sentimiento ante una desaparición "es indescriptible" y supone "una terrible realidad que muchos desconocen y ni imaginan lo que significa vivirla". "Quisiera hacer de esta fecha tan especial para mí también un homenaje y reconocimiento a todos los que han sufrido la ausencia repentina de alguien que aman, y que jamás imaginaron que un golpe bajo de la vida se los llevara sin lógica alguna", añade.

Beatriz reclama sensibilidad social para que se siga buscando y que se unan fuerzas y apoyos "para todos los que seguimos buscando y esperando el hermoso milagro de que vuelvan", al tiempo que transmite su cariño a "a cada padre, a cada madre, a cada hermano, a cada hermana, a cada abuelo y cada abuela… a cada uno, les hago llegar la esperanza de que jamás deben perder ese sueño de volver a saber de su ser querido y de abrazarlo".

Está convencida de que la fe mueve montañas y aunque reconoce que es un momento de "incertidumbre y caos en general", la única forma manera de redirigir "este mundo es a través de los actos diarios, de hacer lo que está en nuestra mano con conciencia. Poco a poco y con cariño". "Es lo que están demostrando con la búsqueda de Anna y Olivia, pensando que cada pequeña aportación de difusión haga más fácil su encuentro", añade la madre de las pequeñas, que insiste en que "son los pequeños actos diarios lo que construyen todo". Beatriz pide "que sonrían más, que valoren más la vida y las pequeñas cosas que nos traen la felicidad. Que miren a sus niños y den gracias por el regalo tan grande que les dio la vida, que lo aprecien".

Indica que hace cuatro semanas que el tiempo se detuvo para ella y cada día aumentan las ansias de tener con ella a las niñas "y la fe de que vuelvan es lo que me mantiene fuerte y optimista, simplemente no hay otra opción para mí". Añade que como madre "tengo y quiero ser un ejemplo para ellas, por eso mi fortaleza es más fuerte que mi debilidad", y agrega que solo tiene una dirección fuerte y firme que es reunirse con las niñas hoy. "Es un día a día lleno de ilusiones y a la vez de miedos... de preguntas sin una respuesta concreta, pero con algo firme e imborrable: mi amor por ellas y mi certeza de que volverán conmigo", agrega Beatriz.

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