La llegada de Valdano

Jorge Alberto Valdano Castellano (Argentina, 1955) cambió la historia del Tenerife en ocho partidos. Luego, a lo largo de dos años, dirigió gestas que permanecen imborrables en la memoria colectiva y le hizo vivir a los aficionados blanquiazules sensaciones desconocidas. Pero el giro se fraguó en aquellos ocho partidos y, según revela el propio técnico, en la primera semana de trabajo. Todo empezó el 15 de abril de 1992, cuando firmó su contrato como nuevo entrenador del Tenerife “para los ocho partidos que restan y una temporada más”. Le faltó añadir “una temporada más, en Segunda División”, aunque no era preciso, pues el descenso se daba por supuesto.

Su llegada fue acogida con división de opiniones. Su experiencia como técnico se reducía a haber dirigido a un equipo juvenil del Real Madrid. Tenía el título, pero no alma de entrenador. Además, su facilidad de palabra le garantizaba una larga trayectoria en los medios de comunicación: era comentarista de la Cadena SER y escribía brillantes artículos en 'El País'. Su futuro, sin duda, no estaba en los banquillos. De hecho, un día antes de convertirse en técnico del Tenerife se encontraba en Italia para comentar un Torino-Real Madrid de Copa de la UEFA. Y con el tiempo admitiría que a lo largo del curso no había reparado en el Tenerife.

De hecho, ni le hubiera provocado gran interés de no ser por Fernando Redondo, “un futbolista diferente”, de esos que elogiaba en sus artículos. Pero apenas tardó unas horas en aceptar la oferta que le presentó Javier Pérez. Eso sí, tras dirigir el primer entrenamiento, se planteó dejarlo. Los individuos que correteaban con buena actitud pero sin ningún sentido sobre el césped del Heliodoro no parecían futbolistas profesionales. Tenían buena condición física y un buen currículo, pero no parecían futbolistas.

Así que habló con sus ayudantes, Ángel Cappa y Alberto Giráldez, y entendió que la solución estaba ligada a un cambio mental.
Eso sí, en vista de que llegaba a un equipo roto –que venía de sumar cinco derrotas en los seis partidos anteriores, con sólo un gol a favor– puso la venda antes de la herida: “Intentaré evitar el descenso, pero mi objetivo es hacer un proyecto de futuro”, dijo en su presentación, tras comprobar que, en las ocho jornadas por disputar, el calendario reservaba la visita al Heliodoro de Valencia, Barcelona, Sevilla y Real Madrid. Además, al pesimismo invitaba que el Tenerife se hubiera quedado sin defensas tras las recientes lesiones de Llorente o Revert y las ya eternas de Hierro y Francis. La opción era el juvenil Alexis Maldonado.

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Jorge Valdano y Javier Pérez, en la presentación del argentino

Tras tres entrenamientos y un día antes de jugarse el partido, Valdano anunció el once inicial que recibiría al 'euroValencia' de Fernando, Eloy, Penev y Rommel. Y dio a conocer una alineación con un portero, un defensa, cinco centrocampistas –tres de los cuales, Toño, Antonio Mata y Paqui, debutarían como zagueros– y cuatro delanteros. Hasta su esposa, asustada, le telefoneó desde Madrid. “He escuchado que vas a jugar con un defensa. ¿No son pocos”, le dijo. Pero con una valentía que bordeaba la temeridad, el Tenerife derrotó al Valencia. Y luego al Barça, al Sevilla y al Madrid en la última jornada. Y en sólo ocho partidos cambió su historia.