La gran paradoja

El domingo 23 de marzo de 1969, en el campo de El Humilladero –nombre más que adecuado para esta historia– y dentro de la vigesimoséptima jornada del grupo VIII de la Tercera División, la Real Sociedad Deportiva Alcalá, sexto clasificado, recibe al llamado Tenerife Atlético, que ocupa la novena plaza tras caer derrotado (2-0) el domingo anterior ante el Carabanchel. El equipo tinerfeño está lejos de la élite y es uno más de los 160 conjuntos de la Tercera División. Y ha aprovechado su estancia en la Península para adelantar un choque de la trigésima jornada, en el que ha arañado un empate (0-0) en su visita al Plasencia (Cáceres).

El choque ante el Alcalá llega en la recta final de una competición en la que el Tenerife, máximo representante del fútbol en su provincia, está situado en la tabla por detrás de 'ilustres' como Moscardó, Cacereño, Quintanar o Boetticher. Eso sí, supera al Reyfra y está lejos de la zona de descenso a las categorías regionales. Aunque convivió con esa amenaza de regresar al fútbol regional hasta la penúltima jornada de la primera vuelta, cuando, pese a los dos relevos producidos en el banquillo, aún era decimoquinto en la tabla, en un grupo de veinte equipos, tras caer sucesivamente frente al citado Reyfra y ante la Gimnástica Segoviana. 

Ese mismo día, dentro de la Primera División, ocho jugadores nacidos en Tenerife –y siete de ellos, formados en el Tenerife– destacaron como titulares en sus respectivos equipos. Así, tanto Martín Marrero –que un mes antes había debutado con la selección española– como Justo Gilberto, José Juan y Gilberto Rodríguez forman parte de la columna vertebral del segundo clasificado, una UD Las Palmas que ha sacado un valioso positivo en su visita al Elche. Mientras, el guardameta Ñito y el ariete Barrios han permitido al Granada empatar en Los Cármenes ante el líder, un Real Madrid que a esas alturas del curso aún no había perdido un partido. 

Y hay más: el internacional Yeyo Santos había abierto el marcador en la goleada (4-0) del Zaragoza al Málaga en La Romareda, un escenario en el que hasta el curso anterior había jugado Foncho, otro internacional tinerfeño. La nota triste de la jornada la puso Julio Santaella, Colo, lateral derecho del Atlético Madrid, quien vio caer a su equipo ante el Córdoba pese a compartir once con figuras como Calleja, Ufarte, Luis Aragonés, Adelardo o Collar. Y es que, año a año, el Tenerife se había desprendido de todas sus figuras –“para poder sobrevivir económicamente”, según los dirigentes de la época– y ya no encontraba acomodo ni en Segunda División.

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Formación del CD Tenerife en el año 1969

Y eso que en la categoría de plata militaban conjuntos con escaso pedigrí como el Indauchu, el Ilicitano, el Calvo Sotelo y el Onteniente. Y el Racing de Ferrol peleaba por el ascenso a la élite hasta la última jornada. Mientras, ya se ha dicho, el Tenerife luchaba en la Tercera División con otros 159 equipos. Eso sí, al menos ese domingo 23 de marzo de 1969 ganaría (0-3) en Alcalá con goles de Cabrera, Sánchez y Morín. Entre los blanquiazules brillaba entonces un jovencísimo extremo, Juan Díaz, Juanito. Tres años después –porque había que vender “para poder sobrevivir económicamente”– estaría jugando en el Barcelona.