La exportación canaria contra la exclusión social

Niños y jóvenes con problemas de exclusión de una "colonia marginal" de Tegucigalpa tendrán oportunidad de cambiar sus expectativas de vida aprendiendo a tocar el contrabajo u otro instrumento gracias a la exportación a Honduras del proyecto canario Barrios Orquestados.

El programa nacido en los barrios de las dos capitales canarias tiene previsto "llevar su metodología" de formación musical como vía de inserción social de menores desfavorecidos a Honduras tras desarrollarse a lo largo de años y extenderse por el archipiélago impulsada por José Brito, director de la Orquesta Maestro Valle de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Al presentar en rueda de prensa el concierto que la Maestro Valle ofrecerá este sábado en el Auditorio Alfredo Kraus de la capital isleña para recaudar fondos en favor de la ONG Asociación Colaboración y Esfuerzo creada en Tegucigalpa para ayudar a niños pobres con el misionero granadino Patricio La Rosa a la cabeza, Brito ha subrayado que el propósito último de Barrios Orquestados no es tanto formar intérpretes como lograr otros fines sociales.

Ya que "a estas alturas -ha argumentado- están ampliamente demostrados los beneficios de la música, no solamente cognitivos, en relación con las matemáticas o con los idiomas, sino algo que puede ser, seguramente, más importante, que son los beneficios socioafectivos, es decir, que un niño se sienta integrado en un grupo social y que, además, ese niño sienta que su aportación es decisiva para el grupo".

El programa nacido en los barrios de las dos capitales canarias tiene previsto "llevar su metodología" de formación musical como vía de inserción social de menores desfavorecidos a Honduras

"Ese es, posiblemente, el mejor regalo que le puedas dar en la vida, y eso se consigue a través de la formación musical en grupo, que eso es lo que nosotros teníamos claro desde el principio, que no íbamos a realizar una formación que estuviese bajo los cánones académicos de la enseñanza musical, porque quería ser, desde el inicio, un proyecto social, y como proyecto social tenía que funcionar en grupo", ha añadido.

Y ha explicado que, por todo ello, los niños acogidos a este proyecto, que son ya decenas en distintos lugares de tres de las siete islas canarias, "desde la primera clase, desde el minuto uno, están cogiendo un instrumento y están aprendiendo a tocar, pero, por encima de todo eso, están aprendiendo cosas mucho más profundas".

Porque "están aprendiendo el valor del compromiso, el valor de asumir una serie de normativas, que para otros puede resultar muy fácil, pero que no lo es en ciertas familias donde, a lo mejor, sus padres nunca se han sometido a ninguna normativa, por rebeldía, por falta de cultura, por falta de oportunidades, por 20.000 razones", ha añadido.

El también director de Barrios Orquestados ha sentenciado, como conclusión: "esos beneficios, que tienen mucho más que ver con lo social, con lo afectivo o con lo emocional, multiplican por infinito los beneficios que pueda suponer tocar una escala de do".

Pues, cuando se consigue comprobar cómo los chicos, a quienes se atrae primero con exhibiciones de sus maestros con instrumentos que se les invita a aprender a tocar para luego intentar inculcarles rutinas y comportamientos positivos, se vuelven más sociables y adquieren compromisos con el grupo, se ha logrado lo más importante, ha explicado.

"Esos beneficios, que tienen mucho más que ver con lo social, con lo afectivo o con lo emocional, multiplican por infinito los beneficios que pueda suponer tocar una escala de do"

Si se consigue eso, "¡qué más da si la marcha turca de Beethoven está más o menos en tiempo!", ha resumido gráficamente.

Las expectativas favorables que ha abierto en Honduras el desembarco de Barrios Orquestados han sido destacadas, junto a Brito, por Patricio La Rosa, que le ha acompañado en la presentación de la iniciativa, que llevará a un grupo de cinco docentes de Canarias a Tegucigalpa para seleccionar allí a 80 menores que serán los primeros a formarse con su metodología.

Niños y jóvenes que, con edades diversas, desde los seis años hasta cerca de 20, están acogidos a la protección y educación que ofrece a más de un millar de menores su ONG en una "colonia marginal" de la capital hondureña "donde no hay servicios, ni agua, ni luz, ni alcantarillado", entre el listado de carencias de todo tipo que se dan, ha expuesto el religioso.