La deuda con Pepe López

El 3 de marzo de 1988, el Tenerife alcanzó un acuerdo con su ex presidente, José López Gómez, para, con un talón nominativo de 57.000.000 pesetas conformado por el Banco de Santander y con número B582814, cancelar la deuda que la entidad mantenía con el que había sido su máximo dirigente durante catorce años y medio, repartidos en dos etapas. 

Después de casi dos años de negociaciones, acusaciones en los medios de comunicación y algunas querellas cruzadas, el principal acreedor de la institución aseguraba perdonar casi treinta millones de pesetas “por amor al Tenerife”. Por el camino, el club presidido ya por Javier Pérez tuvo tiempo de celebrar un ascenso a Segunda División y en febrero de 1988 se anunciaba un acuerdo inminente con Löpez Gómez.

¿Fin de la historia? Pues no, porque cuando la firma del acuerdo tenía fecha y hora, Pepe López desautorizaba lo pactado por su hijo Druso –con gran cabreo de uno de los vicepresidentes de la entidad, Rafael Chávez– y sacaba a relucir un nuevo 'fleco' en las negociaciones: ocho millones de pesetas de las letras correspondientes a la cesión de la licencia del bingo del Tenerife por parte de José López Gómez a Bachi SA. 

Fue preciso el regreso apresurado desde Bilbao de otro vicepresidente, Pedro Suárez, para reanudar unas negociaciones en las que también intervino el propio Javier Pérez. Y para que el Tenerife tuviera la liquidez necesaria para afrontar el pago de 57 millones de pesetas, también fue precisa la firma de un acuerdo publicitario con numerosas empresas patrocinadoras. 

Image

Imagen de Pepe López

Se trataba del famoso 'Superlote', por el que se sorteaban un apartamento, dos automóviles y decenas de electrodomésticos, entre otros premios. De esa forma, la entidad pudo hacer frente al cheque de 57 millones de pesetas que le entregaría a Pepe López ya en su domicilio, ¡con presencia de fotógrafos y periodistas! En un mundo rodeado ahora de secretismo, el acuerdo se escenificó de manera pública y en un domicilio familiar. Allí, tras aceptar el talón nominativo y en una mesita redonda, bajo la atenta mirada de un perro de escayola y una botella de Cointreau, López y Pérez le ponían rúbrica a un documento de dos folios mecanografiados por una sola cara por el que el Tenerife se comprometía a liquidar en tres años y sin intereses los flecos de ocho millones de pesetas. 

Con luz y taquígrafos, a la cita en el domicilio de la familia Gómez-Camejo asistieron, por parte de los propietarios del 'terreno de juego', el expresidente, su señora, sus tres hijos y sus abogados. Mientras, el 'equipo visitante' estuvo compuesto por Javier Pérez, Pedro Suárez, Eugenio Ibáñez y los abogados del club. Pese a la inminencia del acuerdo y la presencia de la prensa, el 'partido' duró más de tres horas hasta que, al filo de la medianoche, se cerró un compromiso definitivo, “sin vencedores ni vencidos”. “La clave ha sido que todos queremos al Tenerife y estoy seguro que mis muchísimos seguidores entienden mi postura”, cerró Pepe López, quien, fiel creyente de San Judas Tadeo, vinculó el pacto a la aparición de humo blanco en las dos velas que cada día encendía junto a su imagen.