La deportación de Dimitri

Dimitri del Gobo Araujo (Brasil, 1979) fue uno de los fichajes que Francisco 'Lobo' Carrasco hizo para el Tenerife 04-05. Defensa central con un pasado efímero en el Flamengo, apenas pudo jugar en la Isla. César Belli y Corona le cerraron el paso en una plantilla en la que también estaban el eternamente lesionado Óscar Álvarez y el canterano Kirian Ledesma, pero no parecía mal futbolista. Sólo actuó en tres partidos de liga y cumplió con buena nota, aunque no tuvo continuidad. Llegó a la Isla en agosto de 2004 para someterse a una prueba y debutó, aún con 'jet-lag', contra una selección del sur de Tenerife. Dos días más tarde ya se le pudo ver en un compromiso más importante ante la UD Las Palmas en el Heliodoro, donde rindió a buen nivel, al menos en opinión de Pepe Moré, técnico blanquiazul.

Sus prestaciones convencieron Moré y el Tenerife lo incorporó a una plantilla en la que se quedó con el número 12. Nacido en Cosmópolis (Sao Paulo), tenía buena planta (1,88 metros) y había jugado en Sao Bento, Flamengo y Nacional de Sao Paulo, antes de militar en el Paredes, un Segunda B de Portugal. Y como él mismo aclaró a su llegada, no poseía pasaporte comunitario, aunque tenía ascendencia italiana y el club confiaba en que no fuera a ocupar plaza de extranjero. Además de su sinceridad, en su favor hay que decir que, aunque no jugó mucho, jamás dio un problema en el vestuario ni fuera de él. A cambio, el club lo trató como a un apestado. Recuperado por fin Óscar Álvarez y asentado Kirian en el primer equipo, la entidad aprovechó su marcha a Brasil durante las fiestas navideñas para quitárselo de encima.

Y se lo quitó de encima sin estilo alguno, algo muy propio en aquella época. Así, al regreso de su país, el jugador fue retenido en el Aeropuerto de Barajas al no renovarle el Tenerife su permiso de trabajo. Y como un delincuente, fue deportado a Brasil mientras la asesoría jurídica de la entidad aseguraba que “se trabaja intensamente para solucionar la situación de Dimitri”. El futbolista, que durante los cuatro meses que pasó en la Isla vivió de la caridad de sus compañeros y atravesó delicadas situaciones económicas por culpa de los impagos del club, regresó a Brasil. Y de ahí marchó a Italia para recoger su pasaporte comunitario. Mientras el 'caso Dimitri' se eternizaba, en la entidad los consejeros dimitían uno detrás de otro. Hasta nueve se marcharon, dejando a Pérez Ascanio al frente de una directiva de cuatro componentes.

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Dimitri, en un entrenamiento con el CD Tenerife | ACAN

La plantilla se plantó, harta de la actitud rastrera del club. Y leyó un comunicado exigiendo “una solución para un compañero que atraviesa problemas de salud y económicos. Hay que mirar a la persona”. Al día siguiente, el 23 de febrero de 2005, el club encontró una 'solución': le rescindió el contrato a Dimitri de forma unilateral. Y, por boca de su portavoz, María del Carmen Saavedra, le echó la culpa al jugador “por faltar dos meses al trabajo”. “Ahora, habrá que ver las razones de su ausencia”, matizó. Y es que hubo un tiempo en que era 'difícil' amar al Tenerife.

P.D. Dimitri siguió jugando al fútbol en Brasil, Chipre y Luxemburgo y se retiró el pasado mes de enero con 38 años.