La Casa Amarilla, pionera mundial en estudio de primates, atisba su renacer

Tubigú

La Casa Amarilla, el enclave tinerfeño que acogió en 1914 el primer centro de investigación científica con primates no humanos del mundo y que fue decisivo para la psicología de la Gestalt, vuelve a vislumbrar la esperanza de renacer en el verano de 2022 tras reanudarse los trámites para su rehabilitación.

La esperanza para este centro, que representa "un hito de la ciencia mundial en Canarias", ha vuelto a arrancar con el borrador del segundo Plan de Modernización y Mejora (PMM) de Puerto de la Cruz, ya remitido al Gobierno de Canarias, afirma en una entrevista a EFE Carlos J. Álvarez, catedrático de Psicología Básica de la Universidad de La Laguna y uno de los promotores de la rehabilitación de esta estación científica.

El catedrático señala que la fundación de un laboratorio antropológico para el estudio de los simios en Puerto de la Cruz resultó fundamental para la primatología y el nacimiento de los actuales enfoques cognitivos en psicología animal.

El centro fue impulsado por la Academia Prusiana de las Ciencias y tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial se cerró en 1920. Aún sigue en pie, pero en estado casi ruinoso pese a que fue declarada Bien de Interés Cultural en 2011.

30 años de lucha

Ahora, y tras casi 30 años de lucha, los defensores de la reforma de este centro científico desde la Universidad de La Laguna mantienen la esperanza tras haberse reunido con el nuevo gerente del Consorcio para la Rehabilitación Turística de Puerto de la Cruz, Fermín García, que, en un primer contacto, ha informado de que la rehabilitación de la Casa Amarilla como futuro centro de divulgación histórico-científica está incluida en el II PMM junto al proyecto de construir en su proximidad un Centro de Psicología y Neurociencias que sería gestionado por la Universidad de La Laguna.

El Gobierno de Canarias deberá proceder a la publicación del documento de alcance con la información ambiental, explica Carlos J. Álvarez, y posteriormente tras posibles alegaciones, se podría pasar a elaborar el documento técnico urbanístico correspondiente y firmar los convenios con las entidades implicadas, como la ULL.

Pero para vislumbrar el futuro habrá que solventar antes el escollo de que, si no se llega a un acuerdo negociado con los propietarios, se puede proceder a la expropiación del terreno de La Casa Amarilla dada su consideración de BIC, una acción que ya podría realizarse con independencia del II PMM.

Mientras se resuelven los inconvenientes administrativos, Carlos J. Álvarez recuerda que por la Casa Amarilla se han interesado cientos de investigadores mundiales de prestigio como Jane Goodall y Josep Call además de muchas universidades y centros de investigación de todos los continentes y señala que, aparte de las aportaciones científicas, hablar de Köhler y de la Casa Amarilla es también "una apasionante historia de intrigas, de política, de ideales, con reminiscencias románticas propias del género novelesco".

 

Historia de la Casa Amarilla

Su historia comienza en 1912, cuando la Academia de Ciencias prusiana dio el visto bueno al proyecto de establecer un centro de investigación de primates no humanos y optaron por Tenerife debido a su proximidad a África (de donde se traerían los simios), su clima (propicio para los chimpancés) y por la comodidad para los científicos alemanes.

Ese mismo año llegaron los primeros chimpancés desde Camerún, entonces colonia alemana, y se instalaron provisionalmente en los jardines del Hotel Martiánez.

Tras un año bajo la dirección del neurofisiólogo Eugen Tuber, se nombró como segundo director del centro al psicólogo Wolfgang Köhler, uno de los fundadores de la influyente Escuela de la Gestalt, una orientación que casi recién nacía en la investigación sobre percepción visual.

Köhler se instaló con su familia en la Casa Amarilla, en la zona que hoy es La Paz, junto al terreno donde vivían y se estudiaba el comportamiento de los chimpancés y orientó su investigación hacia los procesos de toma de decisiones y "razonamiento" de los simios.

Planteaba a los chimpancés "problemas" como la obtención de comida en contextos artificiales, y observaba cómo lo resolvían, como por ejemplo obtener comida en situaciones "difíciles" en la que los primates deberían usar herramientas diferentes que tenían a su disposición (apilar cajas para alcanzar un plátano colgado del techo, usar un palo).

Desde 1914 y hasta 1920 realizó múltiples experimentos en el terreno anexo a la Casa Amarilla, registrando la forma en que los chimpancés resolvían los problemas planteados.

"La conclusión más importante fue quizás la siguiente: los chimpancés exhiben una conducta inteligente cualitativamente similar a la del ser humano, aunque cuantitativamente inferior", señala Carlos J. Álvarez.

A principios de los años 20 se publicó el libro de Köhler con el resultado de su trabajo en Tenerife, "The Mentality of Apes", considerado una de las grandes obras de la psicología mundial, un libro clave en el auténtico arranque de la Psicología de la Gestalt y de la primatología.

Frente a psicólogos como Thorndike, quien les negaba "inteligencia" y defendía que los animales actuaban sólo por ensayo y error, Köhler defendía que existe cognición e inteligencia en los simios y además de naturaleza similar a las del ser humano.

Establecía así la base de la psicología comparada actual que asume la existencia de cognición en animales pues Köhler descubrió que, como en los humanos, en los grandes simios existe la comprensión inmediata y directa de la estructura de una situación o problema y de su solución, sin que esta solución obedezca solamente a procesos de ensayo-error o al puro aprendizaje.

Los trabajos realizados en Tenerife y el libro "The Mentality of Apes" han sido claves en la historia de la psicología y la primatología y su influencia fue enorme entre muchos psicólogos "históricos", como Piaget o Vigotsky.

Hoy, sus trabajos y resultados siguen constituyendo hitos fundamentales en la historia de la psicología, la primatología, la etología y las neurociencias.

Ana Santana

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