La avena, mucho más allá del bol de desayuno tradicional

La avena forma, cada vez más, parte de la dieta de los españoles, debido a que es un cereal muy recomendado en todo tipo de dietas saludables o para deportistas. En comparación con otros cereales, destaca por la energía que proporciona (350/400 kilocalorías por 100 gramos), así como por su alto contenido en antioxidantes y fibra, siempre y cuando se consuma el grano completo en su forma original. 

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Muesli de avena, una alternativa al bol tradicional de desayuno | PIXABAY
Asimismo, entre las propiedades de la avena también se encuentran las siguientes: contiene seis de los ocho aminoácidos esenciales; un elevado porcentaje de grasas vegetales; su alto aporte de minerales y de vitamina B; contribuye a bajar el colesterol; reduce el azúcar en sangre; equilibra el sistema nervioso; su gran facilidad de asimilación; facilita el tránsito intestinal; ayuda a mantener el peso bajo control, debido a su elevado poder saciante, etc. 
La forma más recomendable de consumir la avena es en su versión original, es decir, en su forma integral, pues así conservará todos sus beneficios y propiedades nutricionales. El cereal integral se puede ingerir en el bol de desayuno tradicional, así como en elaboraciones tanto dulces como salados, pues puede constituir la guarnición de nuestros platos, así como incluirla en potajes y cremas de verduras, como ingrediente principal de galletas y bizcochos, etc.

Hoy en día, la avena también se puede consumir en otras versiones, tales como salvado, copos integrales, harina, bebida vegetal, pasta, panes, natillas, etc., lo que nos permite seguir disfrutando de sus beneficios y propiedades nutricionales de una manera más variada.



Tradicionalmente, se consideraba que la avena no era apta para celíacos, por el hecho de pertenecer a la misma familia que el trigo, la cebada y el centeno, los cuales sí se caracterizan por no ser aptos para los mismos, por ser los alimentos con gluten por excelencia. Sin embargo, después de diversos estudios e investigaciones científicas, se ha llegado a la conclusión de que la avena por sí misma no contiene gluten y de que su proteína, denominada “avenina” sí que es apta para los mismos.
No obstante, se tiene que tener precaución con las fábricas en las que se procesa este cereal, pues muchas de ellas están expuestas a la denominada contaminación cruzada, por estar en contacto con otros cereales que sí contienen gluten. Por consiguiente, la manera más segura de que los intolerantes al gluten disfruten de los beneficios de la avena es consumirla siempre que tengan la certificación alimentaria “sin gluten”.