Kim Jong-un y enviados surcoreanos refuerzan el acercamiento Seúl-Pyongyang

La reunión del líder norcoreano, Kim Jong-un, con la delegación de alto nivel surcoreana que ha visitado el país vecino ha contribuido a reforzar el actual acercamiento que viven las dos Coreas, según aseguraron este martes las autoridades desde Seúl y Pyongyang.

Tanto los medios estatales norcoreanos como fuentes del Ejecutivo de Seúl consideraron que el encuentro, que se produjo el lunes en Pyongyang, fue "satisfactorio" en lo que se refiere a aliviar tensiones y de cara a celebrar una futura cumbre intercoreana de líderes, algo que no acontece desde 2007.
La reunión y la posterior cena -en la que, según Seúl, se ofreció a los invitados una abundante variedad de productos del mar y licores- duró más de cuatro horas y se produjo en la sede del Partido de los Trabajadores, un lugar que hasta ahora no había pisado nunca ningún funcionario surcoreano.
A Kim Jong-un y a la comitiva de Seúl, encabezada por el jefe de la oficina presidencial surcoreana de Seguridad Nacional, se unieron la mujer del mariscal, Ri Sol-ju, y su hermana, Kim Yo-jong, que el pasado febrero realizó una histórica visita al Sur al convertirse en el primer miembro de la dinastía Kim en viajar al país vecino.
Durante su visita, motivada por los recientes Juegos Olímpicos de Invierno, Kim Yo-jong invitó al presidente surcoreano, Moon Jae-in, a viajar a Pyongyang para reunirse con su hermano.
El mandatario surcoreano recibió de buen grado la invitación pero consideró que ciertas condiciones deberían cumplirse para hacer realidad su visita, entre ellas un reinicio de las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.
De hecho, y pese a que la agencia estatal de noticias del régimen habló este martes de que el encuentro se desarrolló en un ambiente "cordial" y "fraternal", no se mencionó en ningún momento si se trató el programa nuclear del régimen o la posibilidad de conversaciones con EEUU, pese a ser uno de los ejes de la visita del grupo sureño.
Moon Jae-in está convencido de que el actual acercamiento entre las dos Coreas -técnicamente aún en guerra- motivado por los recientes Juegos de PyeongChang puede servir para que Pyongyang y Washington se sienten a hablar de nuevo sobre el programa atómico norcoreano tras más de una década de estancamiento.
EEUU insiste desde hace años en que el régimen debe dar antes muestras de que quiere desechar su programa atómico, al tiempo que Corea del Norte ha jurado aferrarse a su arsenal como medio para sobrevivir y en el último año incluso ha exigido ser reconocido como estado nuclear como condición previa para retornar al diálogo.
Por su parte, Moon Jae-in se limitó hoy a decir que su país debe "hablar con Corea del Norte sobre desnuclearización" y al mismo tiempo fortalecer su capacidad militar para hacer frente a sus sistemas de misiles, en línea con la doble vía de diálogo y presión que ha mantenido con Pyongyang desde que llegó al poder en mayo.

La reunión del líder norcoreano, Kim Jong-un, con la delegación de alto nivel surcoreana que ha visitado el país vecino ha contribuido a reforzar el actual acercamiento que viven las dos Coreas, según aseguraron hoy las autoridades desde Seul y Pyongyang.

En todo caso, el encuentro entre el líder norcoreano y la delegación de Seúl parece haber servido para reforzar la mejoría de lazos entre los vecinos.
La reunión fue ampliamente cubierta por los medios oficiales de Pyongyang, como el diario Rodong Sinmun, que la situó en su portada de hoy acompañada de cerca de una decena de fotografías.
Seúl subrayó además el extraordinario despliegue ofrecido por las autoridades norcoreanas para con la delegación (la primera misión de alto nivel surcoreana que ha visitado el Norte desde 2007), en lo supondría una réplica al trato recibido en el Sur por la hermana de Kim Jong-un.
Los diez miembros de la representación surcoreana fueron alojados en la casa de huéspedes Kobasang, una gran residencia situada a orillas del río Taedong en las afueras de Pyongyang en la que también se hospedó el entonces presidente de Google, Eric Schmidt, cuando visitó Corea del Norte en 2013.