Kale, el alimento de origen vegetal que tiene más calcio que la leche

La col rizada denominada kale es un vegetal de hoja verde de color intenso, que pertenece a la familia de la berza. Se cultiva en el norte de Europa, principalmente en el norte de Alemania, lugar de donde es originaria, así como en la costa noreste de Norteamérica. Se suele recolectar en los meses más fríos del año, tales como diciembre o enero, y su consumo está relacionado con la Navidad en muchos países.

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El Kale, el alimento de origen vegetal que tiene más calcio que la leche | PIXABAY

En España, hasta hace relativamente poco tiempo, ha sido un alimento totalmente desconocido, pues siempre nos hemos decantado por otros miembros de su familia, como es el caso de la berza o de la col. No obstante, dado el gran reconocimiento que han tenido sus propiedades a nivel internacional, se ha comenzado a introducir en nuestra dieta de manera paulatina.
Con respecto a sus propiedades, cabe destacar que la composición del kale contiene carotenoides, que son los responsables de los colores de las frutas y verduras, precursores de las vitaminas A, C y K, ácido fólico, calcio, magnesio, fósforo, hierro y potasio, además de ser fuente de proteínas vegetales y fibra.

Según la experta Laura Arranz, una ración de 200 gramos de kale cocinado contiene más calcio que una ración de leche, más hierro que la carne, de 3 a 4 veces más ácido fólico que los huevos, de 4 a 10 veces más vitamina C que las espinacas y casi 3 veces más que las naranjas.

El kale, al igual que el resto de vegetales, se puede consumir de infinitas maneras. Entre las más destacadas se encuentran las siguientes: en su versión cruda y original, ya sea en ensaladas, batidos o licuados; en cremas y purés de verduras; con legumbres o cereales, tales como garbanzos o arroz, respectivamente; como ingrediente principal en tortilla, pizzas o pasta, etc. 
Asimismo, si se quiere preparar de una manera rápida y sencilla y añadirlo así como guarnición a nuestros platos, se puede introducir en agua hirviendo durante unos dos o tres minutos. Una vez transcurrido este breve período de tiempo, se escurre y se le echa agua fría para frenar la cocción. De esta manera, lograremos tener un kale más suave al paladar, pero que conserva al máximo su color verde intenso, así como todos sus beneficios y propiedades nutricionales.