Capítulo 9 (segunda temporada): 'Aguasnegras'

Si eres uno de esos fans que, cuando acaba una temporada de Juego de Tronos, se te queda un vacío inmenso en el corazón y en tu vida, significa que no solamente te gusta la serie, sino que estás obsesionado con ella. No te preocupes, porque en AtlánticoHoy también estamos obsesionados con los dragones, las traiciones, las intrigas y las diferentes casas nobles de Poniente. Por eso, te proponemos un plan para hacer la espera hasta el estreno de la última temporada un poco más llevadera, comentando CADA VIERNES todos los capítulos de la serie, uno por uno, semana tras semana, para volver a disfrutar de ellos y poder recordar detalles y matices que es posible que se perdieran por el camino. Empezamos...

Capítulo 9 (segunda temporada): 'Aguasnegras'

La flota de Stannis se acercaba a Desembarco del Rey. Ser Davos era el capitán y se preparaba para la batalla en el Aguasnegras. El hijo de Davos era un fanático seguidor del Dios de Luz y ese fanatismo lo llevaba a ser menos cauto que su padre, que sabía que los muros de la capital de los Siete Reinos nunca se habían sobrepasado. 
Tyrion era el que debía defender la ciudad y aguardaba sufriendo en la cama hasta que llegara el momento. Este es uno de esos instantes en los que se nos muestra en la serie que los señores nobles, procedentes de grandes familias, eran en realidad esclavos de las intrigas políticas y de los juegos de poder, tanto si les gustaba como si no. 
Cersei conocía perfectamente el riesgo de la batalla. Por eso, le pidió al maestre Pycelle un veneno que era capaz de matar sin dolor al que se lo tomaba. No estaba dispuesta a sufrir a manos de Stannis. 

Una de las líneas de diálogo más reveladoras de este episodio es aquella en la que Varys le decía a Tyrion que, posiblemente, el enano era el único hombre que podría impedir que la ciudad cayera aquel día.
Los soldados se preparaban para la batalla y el Perro demostraba su odio y su fiereza contra Bronn, pero las campanas que avisaban de la llegada de Stannis impidió un lucha innecesaria entre dos de los mejores guerreros que había en el bando de los Lannister. 
Varys y Tyrion tuvieron una conversación previa a la batalla, en la que se mostraba cómo su relación iba evolucionando. Este comienzo en el que ambos empezaban a confiar el uno en el otro por primera vez, recuerda mucho a la relación que se consolidó entre estos dos personajes en las últimas temporadas de la serie (a excepción de la octava, que se estrenará en 2019). 
De hecho, una de las líneas de diálogo más reveladoras de este episodio es aquella en la que Varys le decía a Tyrion que, posiblemente, el enano era el único hombre que podría impedir que la ciudad cayera aquel día. 
Joffrey alardeaba de su nueva espada y Sansa lo ponía a prueba con sutiles provocaciones, pues sabía que el rey era un cobarde y que prácticamente ninguno de los allí presentes podría estar a la altura de su hermano Robb, ni en coraje ni en cuestión de lealtad y honor. 
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Joffrey es obligado a pelear en el campo de batalla | Fotograma del tráiler de la serie: HBO
Sansa aguardaba un milagro junto a la reina, que la odiaba con todas sus fuerzas. La tortura psicológica a la que la Stark se vio sometida durante su estancia en Desembarco del Rey la transformó en uno de los personajes más fuertes de la serie. De hecho, aunque todos los personajes principales experimentan una gran transformación a lo largo de la historia, el arco del personaje de Sansa está claro que es uno de los más destacados. 
La flota de Stannis fue destruida gracias al ingenio de Tyrion Lannister, que envió solamente a un barco a enfrentarse al enemigo, pero cargado de fuego valyrio, y que prendió por medio de una flecha en llamas. Por lo tanto, salvó a Desembarco del Rey de caer a manos del enemigo. 
El fuego valyrio formaba parte de la historia de los Siete Reinos, desde el Rey Loco hasta este episodio en el que se destruía una flota entera, prácticamente. No obstante, Stannis seguía con vida y cientos de sus hombres también, así que siguió con el ataque a la ciudad. 

Tyrion era el que debía defender la ciudad y aguardaba sufriendo en la cama hasta que llegara el momento. Este es uno de esos instantes en los que se nos muestra en la serie que los señores nobles, procedentes de grandes familias, eran en realidad esclavos de las intrigas políticas y de los juegos de poder, tanto si les gustaba como si no.

Cersei tenía muy claro que Stannis no la iba a coger con vida y, por eso, le había pedido a Ser Illyn Payne, el hombre que había ejecutado a Ned Stark, que si la ciudad caía debía matarlos. 
Una vez más, cuando todo parecía perdido, la única persona que supo mostrar la poca nobleza que quedaba (o que jamás había habido) en la casa Lannister fue Tyrion que, tras la huída del rey a sus aposentos, supo levantar la moral de los pocos guerreros que quedaban con vida. 
Posiblemente, el monólogo del enano que consiguió coronarlo como uno de los líderes natos de la serie fue uno de los muchos momentos brillantes que le valió a Peter Dinklage dos premios Emmy al mejor actor de reparto. 
El Perro huía de la ciudad, no sin antes decirle al rey lo que sentía, y no era agradable. También se despidió de Sansa (a su manera), dando miedo, pero al mismo tiempo ofreciéndole su ayuda. 
El ejército de los Lannister y los Tyrell llegaba para salvar la ciudad y ganar la batalla. Tyrion, herido en la lucha, ahora veía cómo los soldados de su padre conseguían destruir a los enemigos. 
Al final del episodio, sonaba en los créditos la canción "Rains of Castemere", que era la canción de los Lannister. La nobleza de Tyrion era lo poco bueno de la familia más poderosa de los Siete Reinos.