Iris Díaz: "Actuar con tu acento de origen te permite explorar otras capas"

Tubigú

A través del teléfono la voz de la actriz Iris Díaz suena cálida y risueña, narrando cada detalle con una sonrisa que no se ve pero se intuye en el habla. Una voz cálida un poco alejada de la seria y certera voz de la sargento Cruz, el personaje que la canaria interpreta en la serie Hierro (Movistar +), que este 19 de febrero estrena su segunda y última temporada. Esta serie de ficción es el primer trabajo audiovisual de Díaz en Canarias, y no será el último, ya que, ya sea delante de la cámara o en la producción, el trabajo de la actriz en las islas no ha hecho más que comenzar, pues durante la pandemia cofundó la productora audiovisual La Inesperada.

¿Cómo fue la preparación del personaje de la sargento Cruz?

Cuando hice el casting no teníamos muchos datos de quién era ella, con lo que al principio me acerqué al personaje desde la intuición. En mi recorrido como actriz ya tengo unas cuantas policías en mi haber, con lo que había algo en la forma que me sonaba. Lo sorprendente y bonito de la construcción de este personaje con Jorge y Pepe Coira fue que desde el principio no creamos el estereotipo de la policía. Empezamos creando a la mujer,  a definir quién era ella, cómo se comportaba... hay que tener en cuenta que la sargento Cruz tiene un cargo alto dentro del cuerpo de la Guardia Civil. Debatimos sobre romper el estereotipo que está un poco manido de que las mujeres han tenido que luchar mucho para llegar al puesto de poder y nos alejamos completamente de este discurso. De hecho, cuando vean la serie verán cómo Cruz se mueve desde la intuición, desde la cercanía, que es una mujer muy flexible. Es un proceso de creación novedoso porque normalmente no suelen dejarte tanta carta amplia para que aportes y creo que eso se ve cuando conectas con el personaje. Es un personaje que hemos conseguido que sea muy empático y que al público le gustará.

Tras una larga trayectoria Hierro es su primer rodaje en las islas. ¿Qué siente al por fin poder grabar en Canarias?

Ha sido un regalo de vida, honestamente. En mi imaginario siempre pensaba, '¿Yo algún día trabajaré en mi tierra?' Hay que tener en cuenta que me fui con 21 años en búsqueda de mi sueño y la cosa salió bien, pero siempre hay algo de querer trabajar en casa. A parte, para mí tiene otra particularidad y es que desde que hice el El Comisario, que interpretaba a una policía canaria, yo no había podido actuar en mi acento. También he contado como anécdota que después de casi 17 años en Madrid me costó, cuando llegué a El Hierro, actuar en canario. De hecho, el primer día de rodaje el director (Jorge Coira) me dijo, ‘Iris, no suena a canario”. Ha sido un regalo en el sentido de ser libre como actriz, porque actuar con tu acento de origen te permite poder explorar otras capas y no estar pendiente de sostener ese acento tan alejado a ti. Y el regalo de no estar en un plató y tener que volver a casa al centro de Madrid, sino lo que nos regaló El Hierro: darnos un baño, ver un atardecer, contactar con la idiosincrasia de Canarias, ver a la gente de la isla, que fue maravillosa. Yo estaba por las nubes, quiero más aquí en Canarias.

Y como actriz canaria, ¿Qué siente al ver una producción de estas características en tu tierra?

Yo audicioné en la primera temporada de Hierro, pero no hubo personaje para mí. Siempre se me quedó la espinita y proyecté un montón que si había una segunda temporada yo deseaba estar ahí. Con lo cual sueño cumplido.

La actriz Iris Díaz junto al director de Hierro, Jorge Coira | CEDIDA

 

¿Cree que las producciones audiovisuales se alejan cada vez más de las capitales para narrar historias en la ‘periferia’?

Yo creo que en la ficción española de un par de años a esta parte ha dado un cambio enriquecedor e importante. Porque se han deslocalizado las ficciones. Lo hemos podido ver en Patria, que nos ha contado cómo es el País Vasco desde dentro, también en El desorden que dejas, que sucede en un pueblo del interior de Galicia, y que esto ocurra también en Canarias, no solo porque nos haya dado una visibilidad nacional y mundial, sino porque creo que también quita el pudor a nivel industrial de que las historias que ocurren en sitios pequeños o alejados de una gran capital como Madrid o Barcelona también interesan al público. Yo estoy feliz y creo que para los actores que no dieron el salto a una gran capital se ha abierto un mundo de posibilidades para actuar y contar sus historias. Aplaudo esta decisión y ojalá sigan en esta corriente los productores porque están funcionando muy bien.

"Todas las secuencias de mano a mano con Candela fueron de gran intensidad emocional"

Además de actuar en la serie también fue la entrenadora actoral de las más pequeñas, ¿Cómo desarrolló este papel fundamental?

Yo soy logopeda de carrera, a veces hago trabajos con acentos y de un tiempo a esta parte empecé a meterme en el mundo del coaching. Interpretando a la sargento Cruz y siendo la coach hubo días complejos en los que tenía que hacer los dos trabajos al mismo tiempo. Pero todo el proceso, por ejemplo, con Helena Sampere, la actriz más pequeña, fue un regalo. Todo mi trabajo con ella era contextualizar la relación emocional del personaje de Dácil con todas las personas con las que jugaba en escena. El personaje de Dácil se somete a una presión emocional muy bestia, de hecho, creo que Jorge comentó en algún momento que para el casting necesitaba a alguien que de manera intuitiva supiese del juego de la actuación y le daba un poco de miedo llevarla a un terreno complejo, porque como adulto lo puedes gestionar, pero como niña no terminábamos de entender hasta dónde le iba a quedar una secuela emocional. Hubo días en los que ella se ofrecía y se entregaba a la ficción, pero luego tenía que estar detrás para relajar su cuerpo, que se desenganchara de la emoción, que no le pertenecía a Helena, que era una emoción de Dácil. Fue muy bonito, Helena tiene una intuición y un talento maravilloso y van a flipar cuando la vean porque se entregó al 100 % al viaje que Dácil le ofrecía.

 

¿Y cómo fue su experiencia de rodar en plena pandemia?

Nosotros tuvimos una gran suerte. Cuando retomamos la serie la complicación fue llegar a la isla, porque todavía estábamos en estado de alarma. A nosotros nos confiaron todos en un hotel, nos hicieron el PCR casi a 100 personas, y cuando dieron los resultados el productor ejecutivo se asomó y nos gritó: '¡Somos todos negativos!'. A partir de ahí nos denominaron unidad familiar con lo que el protocolo básicamente era que no podíamos relacionarnos con nadie de El Hierro, por respeto al herreño y por no importar el covid al rodaje. La primera semana fue extraña, porque el contacto con tus compañeros con la mascarilla se interrumpía, te ralentizaba demasiado arrancar las secuencias porque había que desinfectar todo. Pero insisto en que nosotros tuvimos la gran suerte de que El Hierro, en aquel momento, que era junio, julio y agosto, la isla tenía covid cero.

¿Y de ese rodaje entre mascarillas qué fue lo que más disfrutó?

Te podría decir que un montón. Todas las secuencias de mano a mano con Candela fueron de gran intensidad emocional. Es verdad que hubo algún momento en que te paras a pensar ‘estoy aquí y formo parte de este elenco’. El reencuentro con compañeros, por ejemplo, con Ciro Miró, que es amigo y que hace mucho tiempo coincidimos en El Comisario. También hay una secuencia del capítulo 6, que no la puedo nombrar porque haría un gran spoiler, pero cuando la gente la vea la va a identificar y creo que es uno de los momentos más bellos que yo he vivido como actriz. Es una secuencia que nos facilita Helena Sampere y que nos hizo llorar a todo el equipo. Ella no sabe lo que nos regaló realmente. Y creo que se va a quedar grabada como el top tres de mi carrera en vivencias.

"A veces es complicado que otros te den la mano para contar lo que te apetece"

Durante la pandemia también cofundó su propia productora audiovisual, La inesperada

Yo he retornado mi residencia a Canarias, después de 17 años en Madrid y viendo todo lo que Canarias empieza a ofrecer con el tema audiovisual: esto que han venido los americanos y que de repente se está convirtiendo en el gran plató de España, a un grupo de personas a David García, Mingo Ávila y Jennifer Artiles y a mi, se nos ocurrió. Nos liamos la manta a la cabeza y en mitad de una pandemia y con esta situación de crisis sacamos una productora adelante. Teníamos la necesidad de contar. Yo en mi caso, en concreto, tengo historias propias que siempre conviven conmigo y a veces es complicado que otros te den la mano para contar lo que te apetece. Creo que de una manera inesperada, que por eso se llama así, nos juntamos cuatro personas con vivencias muy diferentes pero con un punto de encuentro muy fuerte. Y hemos decidido sacar adelante este proyecto donde vamos a hacer tanto producciones audiovisuales como teatrales y ahí estamos, con un montón de ganas de salir al mundo. De momento todavía estamos con toda la parte burocrática y creativa para poder, en cuento nos dejen salir a mostrar nuestro trabajo.

Por Ainoha Cruz y Melanie Reiriz

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