Irán condena las nuevas sanciones impuestas por EEUU

La República Islámica de Irán ha condenado las nuevas sanciones impuestas ayer por EEUU a diez personas y una entidad iraníes, relacionadas con la Guardia Revolucionaria, por el robo masivo de datos "valiosos" a cientos de universidades y agencias gubernamentales a nivel global.

El portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Bahram Qasemí, ha condenado en un comunicado este "movimiento anti-iraní del Gobierno estadounidense" y ha afirmado que se ha llevado a cabo "con el pretexto y la falsa acusación de actividades en áreas cibernéticas contra las instituciones académicas de EEUU".
Qasemí ha calificado la medida de "provocativa, ilegítima, sin ninguna justificación razonable y otro signo claro de la hostilidad y enemistad inherente del cuerpo gobernante de EEUU contra el pueblo iraní".
"Estados Unidos con estos trucos no obtendrá ningún resultado para detener o prevenir el crecimiento científico del pueblo de Irán", ha asegurado.
A través del Departamento del Tesoro y en coordinación con el Departamento de Justicia, Estados Unidos ha establecido castigos a los supuestos autores de un ataque cibernético por el que los responsables se hicieron con un total de 31,5 terabytes de datos delicados de universidades, agencias estadounidenses y de la ONU, así como de empresas privadas.
Según informaron las autoridades estadounidenses, las sanciones consisten en el bloqueo de todas las propiedades bajo jurisdicción estadounidense de los sujetos señalados, así como la prohibición de que mantengan transacciones con estadounidenses.
La entidad a la que apuntan las sanciones es el Mabna Institute, que fue supuestamente subcontratado por la Guardia Revolucionaria de Irán para ejecutar estas intrusiones cibernéticas y cometió el robo de datos con fines financieros privados.
El instituto fue creado en 2013 con objeto de asistir a las universidades y organizaciones de investigación iraníes para acceder a recursos científicos extranjeros, según informó el Tesoro de EEUU.
Entre los individuos señalados en el decreto se encuentran nueve líderes, contratantes, asociados y piratas informáticos contratados, así como afiliados a la entidad involucrados en actividades cibernéticas "maliciosas" que están asentados en Irán.
El décimo afectado es un iraní que se hizo de manera ilegal con información de cuentas de una compañía de comunicación estadounidense, a la que trató de extorsionar pidiendo 6 millones de dólares.
En relación a los centros académicos y de investigación a los que les fueron sustraídos los datos, EEUU indicó que se trata de 144 universidades establecidas en su territorio y de otras 176 en el extranjero.
El robo masivo afecta a organizaciones ubicadas en 21 países, además de EEUU, entre los que se encuentran Australia, Alemania, Irlanda, Italia, Corea del Sur, España o Turquía. 

El portavoz del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Bahram Qasemí, condenó en un comunicado este "movimiento anti-iraní del Gobierno estadounidense" y afirmó que se ha llevado a cabo "con el pretexto y la falsa acusación de actividades en áreas cibernéticas contra las instituciones académicas de EEUU".