Inspectores de Salud Pública: "La falta de medios puede causar que la prevención de la covid no se haga bien"

Tubigú

La Asociación de Inspectores de Salud Pública de Canarias (AISP) denuncia la "precaria situación de este colectivo", que lleva años alertando de una grave falta de medios que puede repercutir en que "las labores preventivas en el tema covid no se estén pudiendo realizar de la manera correcta".

Su presidente, Jafet Nonato, subraya al medio digital canario AtlánticoHoy la necesidad de que se aumente el personal, vehículos e instrumentos necesarios para su labor inspectora en un momento en que "la prevención en materia de salud pública es fundamental".  De lo contrario, "va a suceder lo que tememos: que la parte asistencial va a soportar toda la carga", indica.

Asimismo, Nonato expone que la actual plantilla que hay en Canarias abarca "cada vez más actividades con los escasos medios de los que disponen" y, pese a todo, los inspectores de Salud Pública tratan de "llegar a todo lo que podemos por responsabilidad personal".

 

Imagen de una cafetería en Gran Canaria con las medidas higiénico sanitarias que utilizan sus empleados | EFE

 

Dificultad de cumplir las normas de prevención

Nonato explica que han analizado la disminución de la incidencia de COVID en la isla de Tenerife durante el periodo navideño, "una situación excepcional y única en  comparación con en el resto del territorio nacional, que sugiere una correspondencia significativa en la relación causa-efecto, es decir, entre las medidas tomadas y la reducción de casos".

Este descenso de contagios lo relacionan con las campañas de inspección y prevención realizadas en la zona metropolitana de Tenerife y el resto de islas en colaboración con la Policía Local.

"Destinamos todos los medios que teníamos a realizar inspecciones para ver si se estaban cumpliendo las normas contra el covid: centros comerciales y de ocio, grandes superficies, supermercados, bares, restaurantes, gimnasios,... entre otros. Todo esto por iniciativa propia, voluntaria". "La Administración, como siempre, se olvida y te dicen: vete a comprobar, por ejemplo, si un gimnasio está ventilado, pero no disponemos ni de un triste medidor de CO2", añade.

Aunque los inspectores de salud pública llegaron a realizar hasta 1.000 inspecciones en apenas un mes, con solo 43 inspectores para toda la isla de Tenerife, Nonato destaca el resultado de las mismas, en las que pudieron percibir que "muchas normas no se podían cumplir".

Pone el ejemplo de un aforo del 50 % en un centro comercial, lo que puede suponer 8.000 personas, pero "tal cantidad no guarda la distancia en un centro de esas características". Así, concluyeron que este control de aforo era incompatible con el mantenimiento de la distancia de seguridad interpersonal. Fuimos informando a la Administración de que las normas no pueden ser tan teóricas".

 

"Todas las semanas salía una orden o resolución nueva del Gobierno de Canarias. Cuando realizábamos las inspecciones, percibíamos que no es que los empresarios de los establecimientos no quieran cumplirlas, sino que no eran capaces siquiera de interpretarlas"

 

Asimismo, asegura que todas las semanas salía una orden o resolución nueva del Gobierno de Canarias, con nuevas medidas. Así, cuando realizaban las correspondientes inspecciones, percibían que "no es que los empresarios de los establecimientos no quieran cumplirlas, sino que no eran capaces siquiera de interpretarlas, de saber cuál es la norma que se aplica en ese momento", expone.

Por otro lado, también se observó que en la mayoría de los casos no se utilizaban los productos para  la desinfección de manos y superficies autorizados, por lo que no se podía garantizar la eficacia en  cuanto al control de dispersión del SARS COV-2.

Este colectivo, con una experiencia de más de veinticinco años en la prevención y control de enfermedades transmisibles, informó de forma continuada de la situación real detectada en la calle y del cumplimiento o efectividad de las medidas de control.

Por tanto, insiste en que resultó "imprescindible que la Administración recibiera información continua, veraz  y contrastada, relativa a la dificultad del cumplimiento de las normas, que fueron en consecuencia  adaptando a la realidad descrita y logrando consecuentemente doblegar la curva de contagios en la  mayoría de las islas".

Por otro lado,  Nonato lamenta que los inspectores de Salud Pública "hace muchos meses que no sabemos nada del consejero de Sanidad. Ni nos recibe. Tampoco del director del Servicio Canario de Salud". Asimismo, critica que no haya habido mejoras en su servicio a pesar de que llevan "mucho tiempo haciendo reclamaciones".

 

Con sus propios medios

El presidente de la asociación asegura que el trabajo sale adelante porque los inspectores "ponen sus propios medios personales y amplían sus jornadas laborales lo necesario". Por ejemplo, cita que los compañeros acuden a los mataderos desde las 3 de la mañana, "cuando nuestro horario es de 8:00 a 15:00. Si hay una urgencia, nosotros vamos por buena fe, por proteger la salud pública, no porque estemos obligados a ir. Es un acto de responsabilidad", insiste.

"Por la tarde y los fines de semana no existe la salud pública", subraya Nonato, quien señala que tampoco hay guardias, ni un reglamento de funcionamiento del cuerpo de inspectores. "Solo una desorganización que cada vez va a más".

Por lo pronto, trasladarse en guagua sigue siendo la solución que les aporta el Gobierno ante la falta de vehículos para realizar su labor inspectora, vehículos públicos en los que no deberían trasladarse tales muestras y que repercuten en un peor aprovechamiento del horario y dificultades para alcanzar ciertos lugares más recónditos.

"Insistimos en que la única manera de impedir que el número de infectados aumente es la prevención. Instamos, por tanto, al Gobierno de Canarias, de una vez por todas, a dar solución a las graves carencias descritas, que ellos mismos denunciaron cuando estaban en la oposición y que ahora parecen olvidar", concluye.

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