"En 2030 se podría crear superinteligencia humana"

El Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna acoge la exposición de la neurocientífica Raquel Marín, para ofrecer a los presentes las virtudes de una dieta equilibrada para el mejor desarrollo cerebral.

Marín, Profesora de Fisiología en la Universidad de La Laguna, es una experta en el campo de la nutrición para la mente humana y, si bien no se incumbe en los trabajos científicos que trabajan en la lucha frente a las enfermedades degenerativas, aporta un gran grano de arena con sus propias investigaciones y su experiencia como ex propietaria de un restaurante. Todo su trabajo lo puedes encontrar a demás en su web, www.raquelmarin.net, donde comparte recetas y formas de trabajar el cerebro.

Conociendo a Raquel Marín

Investiga sobre la actividad del cerebro, y cuáles son las causas de que envejezca y enferme. Quiere compartir aspectos interesantes y de actualidad de manera sencilla y accesible sobre el fascinante cerebro, para que también se pueda saber más al respecto. No pretende sustituir a los Neurólogos, Psiquiatras y otros facultativos en la labor que hacen con sus pacientes, sino tan solo aportar a las personas información interesante. Como también le gusta la gastronomía, incluye sugerencias de recetas hechas por ella misma con ingredientes beneficiosos para mantener el cerebro joven. Raquel está convencida de que la Neurociencia desvelará en el futuro grandes sorpresas sobre algo tan maravilloso como Tu Cerebro. 

La ponencia versa sobre cómo se puede lograr que el cerebro crezca y sea feliz. ¿Se puede hablar, metafóricamente, del cerebro como un ‘ser vivo’ en sí mismo?

Ser como tal no, porque no se puede definir como un ser independiente, pero evidentemente es una estructura viva que se desarrolla, es cambiante, pues a lo largo de toda la vida nuestro cerebro va cambiando dependiendo de nuestros estímulos, alimentación o nuestro estilo de vida

"A lo largo de toda la vida nuestro cerebro va cambiando dependiendo de nuestros estímulos, alimentación o nuestro estilo de vida"

¿Cuándo hablamos de la importancia de las pautas alimentarias, se centran más en los alimentos en sí mismo o en los hábitos alimentarios de la personas?

Ambas cosas son importantes. El cerebro tiene, por una parte, una serie de nutrientes esenciales que le son necesarios para funcionar correctamente. Por ejemplo, vitaminas del grupo B, vitamina D, también los que llamamos ácidos grasos poliinsaturados que todos conocemos como omega 3, omega 6 y omega 9 y que se encuentran en el pescado o el aceite de oliva. Y luego hay también una serie de microminerales como son el potasio, zinc, selenio, que se encuentran en ciertos tipos de alimentos. Luego, como fuente combustible, por decirlo así, los carbohidratos tipo glucosa. No hay que confundir glucosa con azúcares refinados. Es glucosa de frutas naturales, de cereales o de semillas, frutos secos, etc. Serían carbohidratos naturales. Eso es para el desarrollo del cerebro y mantenerlo. Eso por una parte es esencial para el cerebro. A parte de eso, también tienes una serie de hábitos alimentarios que pueden favorecer o empeorar tu estado cerebral. Incluso, hacerlo envejecer de una forma más precoz. Algunas pautas que hacen que el cerebro envejezca más rápidamente es comer muchas grasas saturadas, comer ácidos grasos tipo TRANS o los azúcares refinados. Producen residuos tóxicos mayores en el cerebro, inflamación cerebral y esos factores hacen que tengamos un cerebro con tendencia a envejecer o inflamarse mas rápidamente y puede incluso a inducir patologías. 

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La neurocientífica Raquel Marín | CEDIDA

¿Qué dietas nos pueden ayudar y cuáles no?

Una dieta que perjudica es por ejemplo la que llamamos ‘dieta occidental’. Productos tipo hamburguesas, pizza y todos estos productos manufacturados que a menudo tienen grasas TRANS, que se rancian menos y son más duraderas. Dietas que pueden favorecer al cerebro, por ejemplo, es la ‘dieta mediterránea’, que siempre es una de las que más se aconsejan, basada en frutas, verduras, aceite de oliva, no tanta carne, sino más orientada hacia el pescado. Ciertos lácteos sin abusar en cereales y en semilla. Es una dieta que realmente favorece muchas pautas cerebrales. Pautas que pueden, a lo mejor, entorpecer o no favorecer el desarrollo de la memoria son por ejemplo alimentos muy duros, porque producen estrés. Masticar mucho tiempo a nivel de la memoria te hace tener menos memoria. También si comemos muy a menudo a medio plazo no es bueno. Una cosa que le viene muy bien al cerebro, pero que nos cuesta mucho hacer, es un buen ayuno de vez en cuando. Un ayuno controlado de un par de días. Menos de 200 kilocalorías es una forma fantástica de poner el cerebro en forma.

¿Cómo surgen y creas estas recetas que propones en tu sitio web para ayudar al desarrollo cerebral?

Realmente, tuvimos una evolución en nuestro cerebro sin precedentes en la historia de los mamíferos. Una de las hipótesis que se barajan por la cual desarrollamos tanto el cerebro fue porque empezamos a tomar proteína animal y porque empezamos a cocinar, y eso hace favorecer que los alimentos sean más fáciles de digerir y más aprovechables, consiguiendo más energía a partir de ellos. Entones, cuando lo trasladamos al mundo actual, tenemos acceso a muchos productos manufacturados y a cocinar rápido y poco y otras veces ya con el plato preparado. El problema de esto es que a veces muchos de estos productos tienen bastante incorporación de azúcar tipo refinado. Lo que yo propongo son recetas relativamente sencillas, económicas, variadas, de carnes, pescados y verduras, sabrosas -porque a mí me gusta usar especias como la curcumina, que es un protector fantástico-, fuentes alternativas de hierro como pueden ser el sésamo o los pistachos, fuentes de zinc o de magnesio… Es decir, alimentos muy ricos para el cerebro, pero a base de ponerlos en una ensalada. Yo soy partidaria de que el cerebro se desarrolló gracias a una dieta omnívora, centrándonos más en unas grasas que sean saludables, por lo que tengo todo tipo de sugerencias. Respecto a la cocción sí que es mucho mejor a la hora de cocinar los alimentos que sean horneados, al vapor, o incluso la olla a presión también puede servir. Evitar las planchas y las barbacoas, porque eso puede incluso generar productos neurotóxicos. 

"Una cosa que le viene muy bien al cerebro, pero que nos cuesta mucho hacer es un buen ayuno de vez en cuando. Un ayuno controlado de un par de días"

La charla se incluye dentro del proyecto ‘Museos para adultos’ en horario nocturno. ¿Estas pautas y consejos no son válidos para los niños?

Normalmente en estas charlas suele haber niños con sus curiosidades, porque el cerebro nos fascina a todos, pero los niños muy pequeños la verdad es que se aburren, porque aunque las hacemos amenas, les puede resultar demasiado elaborado para ellos. Niños entre nueve y once años, algunos incluso hacen preguntas interesantes y les suele gustar. Además, creo que es bueno que sepan lo que tienen por dentro y cómo tener hábitos saludables, desde que somos pequeños y para toda la vida. Todas las cosas nos vienen fenomenales para poder vivir 95 años con la cabecita bien puesta.

Su trabajo profesional se centra principalmente en el enfrentamiento ante enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. ¿Es la alimentación imprescindible o es un valor añadido?

Evidentemente ni hay un elemento milagro, ni hay una fórmula milagro, ni hay un nutriente milagro, porque estas enfermedades cursan con muchos parámetros distintos. Hay parámetros familiares de tipo genéticos, hay parámetros de tipo de vida. Por ejemplo, una persona con una nutrición saludable pero que no haga ejercicios igual tiene menos capacidad para mantener un cerebro joven que otra que sí lo haga. También depende de dónde vivas. No hay un único origen común para estas enfermedades, sino que hay una serie de parámetros que pueden inducir, según la predisposición de las personas, tanto por su naturaleza genética como por su contexto social, de vida y económico, pues pueden ser a lo mejor más propensos a sufrir estas enfermedades. La alimentación es un elemento más, digamos que un 8 o 9 de una escaña de 1 a 10. Es muy importante, pero evidentemente no es el único elemento. En los primeros estadios de enfermedades ya asociadas al envejecimiento, sí que las pautas alimentarias pueden ser bastantes preventivas en este sentido. Quien tenga una alimentación más rica, el proceso de evolución de la enfermedad será menor. Debe ser un plan de vida desde que uno accede a los alimentos. 

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A partir de las 20 horas, ponencia en el Museo de la Ciencia y el Cosmos | @MUSEOSDETENERIFE

Entonces, la dieta alimentaria como prevención es más efectiva en las fases en las que aún no existe la enfermedad o bien en los primeros estadios de la misma…

Efectivamente, que la persona tenga una mejor calidad de vida y que la enfermedad tenga una evolución más ralentizada, más coherente, más equilibrada. De hecho, ahora mismo hay unos estudios clínicos pilotos con personas con Alzheimer, no en estados avanzados, porque si no sería muy difícil, pero en estadios más tempranos de la enfermedad, y se está observando que las terapias tipo ayuno, controlado, durante un par de semanas, aporta incluso una mejoría en los enfermos. Hay acciones que se pueden hacer a nivel de la comida en cualquier momento, aunque lo ideal es que sea del tipo preventivo, que uno tenga una serie de pautas saludables durante toda la vida.

¿Hacia dónde va la investigación neurocientífica en el futuro?

La investigación neurocientífica está cogiendo ahora mismo un auge espectacular. Eso no quiere decir que no estuviera antes, pero ahora mismo hay un mayor desarrollo en la última década. Unas investigaciones de una amplitud seguramente sin precedentes hasta ahora, porque cada vez se han desarrollado herramientas más sofisticadas para poder ver el cerebro en su complejidad. Ten en cuenta que es una red de conexiones inviable hasta hace no mucho, porque es una base de datos gigantesca. Imagínate 85 mil millones de neuronas con 5000 conexiones cada una. Cada vez estamos entrando ya en poder investigar y ‘jugar’ con el cerebro mucho más. ¿Resultados? Estamos viendo los primeros ejemplos, todavía no en humanos, de transferencia de memoria. Estamos hablando de que a lo mejor hacia 2030 se podría crear superinteligencia humana. Yo le auguro a la neurociencia en los próximos años un aumento vertiginoso y realmente espectacular sin precedentes, desde mi punto de vista claro. 

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¿Cuáles son tus retos personales y tus sueños a largo plazo?

Soy una persona feliz en el día a día. Debo confesar que me siento muy afortunada por poder desarrollar mi profesión y poner mi granito de arena para que pueda provocar un cambio en los demás. A corto plazo tengo pendiente la publicación de un libro de divulgación, que se pone a venta en enero o febrero, sobre dieta en el cerebro, que una editora me propuso y ya he terminado. Me hace bastante ilusión porque será mi primer libro de divulgación para todos y me parece que puede ser emocionante el ver cómo eso se desarrolla. Si sale bien, sería interesante seguir escribiendo para todos los públicos, porque a mí la divulgación es algo que me gusta y está bastante carente en el mundo de la neurociencia, ya que es compleja y los neurocientíficos en general somos muy aburridos y nos cuesta muchísimo contar las cosas. Luego, seguir aportando nuevas ideas en el lado investigador. Uno tiene que ser modesto. Me encantaría encontrar realmente cosas que sean muy útiles para enfermedades tan duras y con tanta incidencia como el Parkinson y el Alzheimer. Hasta ahora hemos aportado cosas útiles, pero el reto es que sean cada vez más útiles y más eficaces. A largo plazo, que lo que yo esté haciendo sirva para los demás de alguna manera, tanto a nivel divulgativo como a nivel de lo que mi cabecita dé de sí para poder montar nuevas ideas para investigar y que tengamos un entorno de personas, que cuanto más se rían y cuanto más felices sean mejor para todos.