“Hay hábitos de higiene que han venido para quedarse"

Tubigú

La pandemia de la Covid-19 ha hecho que no solo cambiemos nuestra forma de trabajar o de relacionarnos, sino que también ha modificado nuestros hábitos de vida. Y es que, simples actos de protección y prevención, como la distancia, la mascarilla o un lavado de manos, ya forman parte de nuestro día a día.

Según datos del I Estudio Anefp sobre la evolución de hábitos de autocuidado en el entorno de la Covid-19, elaborado por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), el 74,2% de los ciudadanos canarios han incorporado y mantendrán en su vida productos de autocuidado como geles desinfectantes o mascarillas y un 60,5% han adquirido la práctica de desinfectar su hogar de forma diaria.

Para conocer en profundidad los datos del estudio, atlanticohoy.com habla con Jaume Pey, director general de Anefp, para abordar los cambios de comportamiento de los ciudadanos de Canarias ante la Covid-19, su visión y expectativas de futuro, y cuál ha sido su valoración durante la pandemia.

Cambios en los hábitos

“Hay hábitos de higiene que han venido para quedarse. La de manos habitual y frecuente, nuestro estudio lo saca muy claro. También refleja como claro optar, cuando se hacen eventos en grupos, estar en espacios abiertos. Por eso, mucha gente en los restaurantes prefiere las terrazas a espacios interiores. También utilizar mascarilla cuando ya no haya pandemia, porque, de alguna manera, uno puede tener alguna enfermedad que perciba que puede ser contagiosa para el resto de las personas, como podría ser una gripe o un resfriado. Aquel ejemplo que vimos de gente de culturas orientales que venían con mascarillas y nos sorprendía, ahora ya no sorprenderá. La higiene del hogar es mucho más intensiva y, por tanto, se desinfectará el hogar de una manera más efectiva y diaria. También se incorpora el hábito en nuestra vida del uso de geles hidroalcólicos desinfectantes cuando hagamos actividades en el que nuestras manos tengan riesgo de coger virus y bacterias. Ha venido como un elemento importante. La sociedad canaria ha mostrado una predisposición a incorporar la compra online, aunque muchos siguen yendo a las farmacias. Después, la práctica de la consulta telefónica. Son hábitos durante la pandemia, pero que en el futuro no va a parecer extraño hacer una consulta a través de medios informáticos”.

Sociedad concienciada para mantener los hábitos

“El turismo representa un porcentaje alto de nuestro PIB y en Canarias aun mucho más. Lo que hemos visto es que el mundo de los servicios ha tomado una conciencia muy alta y lo vemos con esta eclosión, pero en Canarias por el tipo de clima ya había muchos puntos de restauración con terrazas. Seguro que en Canarias existe este punto de cuidar mucho estos espacios, cuidar mucho la recepción del turismo, cuidar mucho la manera en cómo hacerlo y estos hábitos que han venido para quedarse, cuando tenemos sociedades muy orientadas al turismo y al servicio, van a ser una obligación y en Canarias seguro que será así”.

Edades y los hábitos

“Lo que hemos visto durante la pandemia es que todo el mundo se considera a sí mismo bastante responsable. Cuando juzgamos a los demás, ha habido un juicio más benévolo a medida que veíamos poblaciones de más edad, con mejor comportamiento, y había un cierto estigma hacia la gente joven. Lógicamente, cuando hemos visto actos donde la gente joven se puede haber saltado las normas, yo también apelaría a cuánta gente joven está cumpliendo. Sería cuidadoso. Sí que lo que vemos en la sociedad española y canaria es que la gente está agotada. Después de más de un año de pandemia, empezamos a detectar problemas de enfermedades mentales. Por tanto, diría que la gente joven puede tener algo más de tendencia en romper estas normas, pero también lanzaría una lanza a favor de los que se han comportado de forma ejemplar, perdiendo un año y pico de su juventud”.

Vacunas

“No podemos bajar la guardia ahora que tenemos las vacunas. Estamos casi llegando a la cima y no podemos echarnos a correr y a quitarnos la ropa de abrigo, porque ya llegamos a la cima y en la cima podría nevar y podemos coger la covid y es muy grave. Hay que aguantar un poco más con un nivel de esperanza muy alto por lo que nos ofrece las vacunas”.

Miedo a futuros virus

“Va a haber un tiempo en el que vamos a tener un cierto miedo, porque llevamos un hábito de uso habitual de mascarilla por la calle. Cuando deje de ser así, habrá un cierto miedo porque te enfrentas a una realidad y es normal. Hemos incorporado a nuestros hábitos estos elementos de protección en su sentido más estricto, normativo y extremo. Esto se normalizará porque, al final, el hombre es social y quiere relacionarse y, por tanto, vamos a perder cierta memoria de que estuvimos en una pandemia gravísima, como debió pasar con la gripe española en el sigo XVIII, y que vamos a entrar en una etapa de normalidad e iremos olvidando en parte esto. Pero, ¿vamos a ver espacios llenos de personas y muy juntos? Eso va a costar más. ¿Que vamos a preferir en los restaurantes estar en una terraza que un espacio interior? Sí, aunque volverán a ocuparse los restaurantes. Volveremos a socializarnos, forma parte del ser del hombre, pero habrá un tiempo que en nuestra memoria continuará existiendo, que vino una pandemia que por desgracia enfermó a muchas personas y algunas no están entre nosotros. Probablemente, seremos un poco más exigente con la limpieza o los espacios. A lo mejor ya no habrá tantos besos de cortesía, pero volveremos a socializarnos de una manera racional y volviendo a compartir espacios. En la primera etapa será un poco más de tanteo y complejo”.

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