“Haber ejercido un periodismo crítico es la mejor escuela para encajar la crítica”

Tras José Manuel Pitti habitan decena de anécdotas del CD Tenerife brillantemente narradas en las páginas de la desaparecida La Gaceta de Canarias. También fue durante una larga etapa la voz de la lucha canaria en los micrófonos de TVEC. Son sólo dos ejemplos de una extensa carrera como comunicador. Ahora ejerce como diputado en el parlamento del Gobierno de Canarias. Muchas veces, entonces, las preguntas y las críticas le llegan a él.

- ¿Cómo llegó al periodismo?

- Cuando era niño, y recibía a mi padre en casa, lo besaba y lo abraza, y, casi simultáneamente, le arrebataba el periódico; me iba directamente a las páginas deportivas, y, con los grandes de la época, Álvaro Castañeda y Tinerfe entre otros, me sumía en la lectura de la actualidad del Tenerife. Inmediatamente, me hice devoto de nuestro club, y, con idéntica pasión, de la Comunicación. Yo tenía 14 años, mi primo Enrique Rey Pitti era redactor de “La Tarde”, el Atlético Granadilla competía en una categoría preferente y yo me convertí en corresponsal deportivo del medio en la zona. Mi primera colaboración fue una entrevista con mi tío Oscar González, que, en los 70, era campeón canario de motocross. Ahí empezó todo.

- ¿Cuál ha sido el reto más importante que haya tenido que afrontar en su carrera profesional?

- Cada día, cada paisaje, cada noticia, cada acontecimiento de cuantos relaté –en el deporte y fuera de él- fueron grandes retos para mí. Me sentí feliz extraordinariamente feliz en mi recorrido en el terrero de las siete Islas en la transmisión de más de mil luchadas. Esos días, durante 30 años, marcaron mi vida. Pero me sentí muy dichoso cuando tuve el honor de relatar el ascenso del CD Tenerife a Primera División, en Sevilla, ante el Real Betis, para TVEC, en 1989; o cuando entrevisté a Samaranch y a Drazen Petrovic, en el Eurobasket de Zagreb, en 1989. Fue maravilloso describir la gran victoria de Berto de la Rosa por la vida. Yo he vivido, y vivo ahora, con un reto diario.

"El periodismo –para ser verdaderamente libre- no debe sentirse poder, sino mantener una distancia prudente y responsable ante el poder; ni vanagloriarlo, ni criminalizarlo"

- ¿Cuánto de adictivo es un medio como la radio?

- Todo; absolutamente todo. La Radio es un medio intimista, directo, inmediato, profundo, personal, emocional. La Televisión tiene un gran encanto, pero –en cuanto medio de comunicación de masas- es más invasiva. Una de mis grandes terapias fue mi período como columnista en la Prensa; que tiene una función más reflexiva, más interpretativa. Me apasiona escribir: me debo, a mí y a la Sociedad, un libro con mis vivencias y mis anécdotas. Disfruté mucho en los tres medios convencionales, y ahora, con los límites de mi nueva responsabilidad, satisfago mi vocación en las redes sociales.

- ¿Cuánto cree que le debe la Lucha Canaria a la Televisión?

- Es una buena pregunta, pero yo plantearía –y creo que respondo a tu interrogante- cuánto debe la Televisión a la Lucha Canaria.

- ¿Francis Pérez puede ser el mejor deportista de la historia de Canarias?

- Uno de los mejores, sin duda. Era un niño cuando debutó en La Luchada y yo lo apodé el “Pollito de la Frontera”. Cuando era más talludito, le pregunté si quería que le quitara el diminutivo y lo llamara “Pollo” y él me contestó que ya estaba bautizado. Francis ha sido un grande, dentro y fuera del terrero. La historia del Deporte en Canarias es rica e inmensa. Obviamente, yo la he leído, pero no la he contemplado. No tengo esa perspectiva, y, en todo caso, no soy nadie para coronar a nadie.

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Pitti, con Matías Prats, en Seúl 88 | IMAGEN CEDIDA

- De su época en La Gaceta de Canarias, con su página diaria entre humor y crítica con el CD Tenerife, debe guardar usted muchas anécdotas... ¿le queda alguna por contar que pueda descubrir en esta entrevista?

- Mi confidente era Caín, que me tenía al corriente de las travesuras de aquella plantilla tan revoltosa. Y todos querían descubrir quién era Caín para ajusticiarlo. En la realidad, Caín era una multitud de seguidores del Tenerife, que eran mis cómplices y me comunicaban –en múltiples emails- las travesuras de los integrantes de la plantilla más cara de la historia del club; curiosamente, la misma plantilla que cerró la “Década Prodigiosa” de nuestra entidad y nos llevó a Segunda División.

- Ahora que ocupa un puesto en el Parlamento de Canarias como político, ¿ha cambiado su opinión de acerca del periodismo y los periodistas?

- Claro que no. Haber ejercido un periodismo crítico es la mejor escuela para encajar la crítica. Siento un gran respeto y un gran cariño por mis compañeros; el mismo respeto y cariño, o más, que antes. Aunque ahora juego lealmente para mi equipo –Coalición Canaria-, sigo comunicando, y, por cierto, para un auditorio –el Parlamento- muy distinto. Antes comunicaba para una audiencia centenaria, milenaria y a veces millonaria; muchas veces me sentí periodista, e, invocando mi imparcialidad, juez. Ahora tengo 59 oyentes, pero, obviamente, y en cuanto confeso y convicto de la idea nacionalista y de Coalición Canaria, disfruto en el ejercicio subjetivo de la defensa de nuestra idea; que –con el liderato indiscutible de mi amigo Fernando Clavijo- es la idea que ha abanderado la modernización y ahora la recuperación y el progreso de Canarias.

- ¿Cuál es la noticia que más le ha costado dar?

- Aunque fui muy crítico con él, o precisamente por eso, sentí mucho dolor cuando comuniqué la noticia del fallecimiento de Javier Pérez.

- ¿Qué es lo mejor de ser periodista?

- Tener el privilegio de ser espectador –en mi primera línea- de grandes acontecimientos, fundamentalmente en el Deporte y en la Lucha Canaria, y, mucho más que eso, tener el inmenso honor de compartir nuestras emociones –ante esos paisajes inmensos- con la Sociedad.

"Cada día, cada paisaje, cada noticia, cada acontecimiento de cuantos relaté –en el deporte y fuera de él- fueron grandes retos para mí"

- ¿Qué amigos se ha ganado con esto del periodismo? ¿Y enemigos?

- Amigos, muchos y muy buenos, en todos los rincones de Tenerife, Canarias, España y el mundo. Yo nunca elegí enemigos; en ocasiones, si acaso, adversarios. La defensa de las ideas no nos debe distanciar, sino aproximar y encontrar en los escenarios del placer del diálogo y el debate, y el esfuerzo y la alegría del entendimiento. Eso me pedía la audiencia y eso nos pide ahora la Sociedad.

- ¿Siente que los periodistas son verdaderamente lo que se conoce como 'el cuarto poder'?

- Desde mi punto de vista, el periodismo –para ser verdaderamente libre- no debe sentirse poder, sino mantener una distancia prudente y responsable ante el poder; ni vanagloriarlo, ni criminalizarlo.

- ¿Hasta qué punto los políticos intentan interferir en el trabajo de los periodistas?

- No podemos, no debemos y tampoco queremos hacerlo. En Coalición Canaria, no lo hacemos; entre un sinfín de razones, porque conformamos un proyecto extraordinariamente ético en el que ponderamos, reivindicamos y defendemos –como un derecho- la libertad de expresión.