Tasting Room, ejemplo entre ejemplos

El Palacio de Congresos de INFECAR de la capital grancanaria acogió ayer (19 de junio), la octava edición del Tasting Room, que fue inaugurado por el presidente del Cabildo, Antonio Morales, junto a Iván Mario Reyes y Agustín García Farráis (directores de la distribuidora en las provincias de Las Palmas y SC de Tenerife, respectivamente).

 

La gran atracción fue la presencia de Josep Roca, sumiller del Celler de Can Roca (tres estrellas Michelín, Gerona) y considerado uno de los mejores del mundo, que posteriormente impartió una conferencia con audiovisual en la que explicó la organización y el funcionamiento de la bodega del restaurante y cómo se coordina el trabajo de sala con la cocina en el desarrollo de sus servicios por temporada y en el día a día.
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El Tasting Room presentó el formato de gran salón de catas en el que más de 40 bodegueros tendrán la oportunidad de presentar ante el público sus elaboraciones y marcas, desplegando una relación directa e interactiva para profundizar en cada referencia. Está claro que la mejor manera de conocer un producto como el vino es dialogando en primera persona con su elaborador sobre su origen y así lo ha cultivado Vinófilos a lo largo de las 8 ediciones celebradas hasta ahora.
Comprendiendo su metodología, condiciones climáticas, variedades de uva, todo aquello que reúne el complejo concepto del “terroir”, más fácil será comprender esos 300 vinos disponibles para la cata, los que conforman el amplio catálogo de esta empresa canaria. Fue un acto dirigido a profesionales pero también para el público particular, que pudo adquirir su entrada para asistir a todo un espectáculo vitícola que terminó en cena con la gran familia de Vinófilos.
En esta edición, además, junto a la Consejería de Sector Primario y Soberanía Alimentaria y la marca “Gran Canaria Me Gusta”, contaron con un importante protagonismo un grupo de bodegas elaboradoras de la isla (como Bentayga), algunas de las cuales son distribuidas ya desde hace años por el grupo Vinófilos.
Tuvieron la oportunidad de exponer ante un numeroso y especializado público sus productos, con la posibilidad de abrir nuevas líneas de negocio, acercando el vino grancanario al empresariado hostelero y poniendo en valor la exponencial evolución cualitativa que estas bodegas han conseguido en los últimos años.