Germán Blanco: "Forjamos sueños y llega un día que quedan atrás"

El gran chef (grande en todos los sentidos) nos recibió en lo que ha sido su feudo culinario en los últimos años, La Tegala de Germán Blanco, una apuesta que en su día rozó -permitan la licencia- la estrella Michelín.

De todas las islas llegaron amigos invitados para el "acto final" del restaurante gastronómico que ha sido uno de los faros de la restauración conejera, por otro lado en alza y con un nivel encomiable. A medida que llegaban los comensales, según vuelos y circunstancias, el conejero-leonés se fundía en abrazos y corrillos alternando en la cocina con la preparación del que iba a ser el agasajo "Cocinando con el corazón", un broche emotivo a uno de los que ha sido hito de la cocina, en mayúsculas, de Canarias.
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Germán con los chefs Juan Carlos y Jonathán Padrón, Erlantz Gorostiza y Josué Mendoza | FB

En definitiva, Germán Blanco venía a resumir todo en una idea intensa y de agradecimiento: "En realidad lo material, los proyectos, los negocios se forjan con los sueños y llega un día en que quedan atrás; así que lo que queda es precisamente el corazón y el afán de buscar otros derroteros",
Por supuesto y a fe que este excelente chef celebraba con una veintena de invitados la nueva etapa junto a un conocido empresario y multiplicó por mil las gracias a los que no pudieron estar por motivos claros de aforo y limitaciones de organización.
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Mesa que quedará para la historia | FB

El despliegue para la ocasión ¡vaya si salió del corazón! Trazos imprescindibles y detectables en personalidad de La Tegala que se sucedieron con claros gestos de afirmación de los comensales: chefs, empresarios, periodistas,... Afanado en su cocina, con el mandil de Tickets (de los hermanos Adriá, Barcelona, donde realizó un stage intensivo), de ella salió ese rubí rojo de la esfericación de tomate encurtido que dio paso a la croqueta de cremoso de costilla y millo.
Vinos tinerfeños Artífice de Borja Pérez; antes champán Taittinger (gentileza de Incabe-Heineken) para una secuencia pletórica de esencia y de los valores que han hecho de Blanco uno de los cocineros estandarte del Archipiélago.
Berenjena y cecina (fenomenal combinación junto al queso y el tomate, en la foto); el raviolo de cigala y setas, acelgas y manzana reineta generó la exclamación de los acompañantes. Qué bueno.
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Más claro: la merluza de aguas Canarias, curry rojo y sofrito vegetal (en la foto). Déjenme que les cuente una anécdota muy en síntesis, aclarando de antemano que no soy hombre de que me emocione hasta el punto de soltar unas lagrimitas. Para nada.
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Aún en mi "etapa peninsular", acudí a Lanzarote para unas pesquisas como freelance y decidí saludar a mi amigo Germán. Era un agosto y me dedicó un rato inolvidable. Buen vino de la tierra, unos esparraguitos silvestres,... Llegó a la mesa un bonito con tomate. Algo pasó, algo me trastocó que me afloraron esas lágrimas y a fe que se lo dije.
De vuelta a la actualidad, yo he de decir que La Tegala no finaliza como no lo hizo El Bulli, por ejemplo. Taco de paletilla de cochino impecable para redondear "Cocinando con el corazón" y el postre: fruta y jojas (helado y chocolate) de un cromatismo formidable y el vino dulce de Bodega Bermejo de Lanzarote.
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El chef, con chaquetilla para la ocasión recogió una placa en la que quedaba implícito el reconocimiento de la gran familia de la gastronomía de una comunidad autónoma como la muestra que ha luchado mucho por estar en un lugar que ahora sí parece que dista de ser flor de un día en el panorama nacional. Germán Blanco ha sido uno de esos artífices del gran momento que vivimos.
Después conversaciones, corrillos, prospecciones de vidas y esfuerzos personales y yacon el gin tonic serio de Roberto, elaborador de la ginebra local Paraíso.
Un fuerte abrazo Germán y gracias. La imagen del petit four de la vieira servido para el café bien valga para hacer el símil del peregrino a Santiago y desearte ¡Buen Camino! en adelante