¡Abuela! ¿Cómo se hace un buen escaldón?

De qué escribir acerca de gastronomía, producto, restauración... el mismo día el que el presidente del gobierno de este país (y de prácticamente todos en el mundo) ha anunciado la vigencia del Estado de Alarma, la emergencia para que nos quedemos en nuestros hogares a buen recaudo. Al fin y al cabo, en los domingos ('normales' como hasta hace relativamente poco tiempo), en los que en atlanticohoy aparece con relevancia la temática gastronómica se busca de ésta divulgación, raíces, innovación, ejemplos, sabor,... y sentido común. Recalquemos esto todos por favor.

Ahora, ya confinados en nuestras casas, que es como manda la situación, lo razonable y el civismo, nos cuestionamos si esta realidad al borde de lo 'apocalíptico' va a hacer mermar ciertas digamos que excentricidades que estaban acompañando a la Humanidad, también desde el plano de la alimentación y de los alimentos procesados. ¿Va a ser que esta pandemia nos vaya a desencajar de tantas y tantas evidencias del mundo del bienestar (de cuño especialmente occidental) y nos lleve a otros hábitos de antaño que ni ya existían en nuestro contorno cultural? 
Al respecto, el colega Fernando Gallardo, periodista y crítico de Hoteles de "El País", es rotundo en una columna de reflexión, "¿Pasar hambre o pasar fiebre con el coronavirus?", particularmente en este  párrafo: "Sabemos que el parón productivo nos aboca a una recesión económica de consecuencias imprevisibles también para la salud. Estamos liquidando millones de empleos en apenas una semana, lo que supone un récord difícil de parangonar en toda la historia de la Humanidad".
"Como consecuencia de este sacrificio asistiremos atónitos a la degradación de la vida occidental, al resurgimiento de instintos que parecían olvidados y a una penuria cuyo coste podría superar en vidas humanas a todas aquellas que pretendemos salvar. Cuestión aparte es la indefensión de nuestro organismo al hecho de vivir cada día más indemnes a las enfermedades, las epidemias y los sacrificios que nos han hecho fuertes como especie humana".
Las palabras de Gallardo suenan fuertes pero están abocadas para que nos preparemos ante otro escenario y, uno de ellos, el del confort, el vacacional, el de acudir a un restaurante,... va a verse obligado a revisar quizá algunos "ejes de coordenadas" que hasta ahora constituían el "estilo" de esa sociedad basada en ek confort, en lo lúdico de la alimentación y que en los últimos años ha ido incorporando la gastronomía como uno de los baluartes indicativos de sus cotas de progreso.
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Un escaldón como es debido | Francisco Belín

Soy de los que me parece que seguir la observancia a lo que indican las autoridades en estos momentos delicados es fundamental y, por supuesto, las sanitarias -a los profesionales de la medicina y la enfermería todo el reconocimiento, por mucho que sea su labor-. #Hayquequedarsecasa, pues nos quedamos. Aquí es donde nos queda una realidad más palpable aún. Niños-as sin colegio por más de dos semanas que intentan paliar ese aburrimiento tan especial que sobreviene siempre a los pequeños-as.
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Debemos quedarnos en casa | atlanticohoy


Optimismo, por favor, a pesar de todo. Ingeniosos para minimizar todo esto. Mirar las cosas -los productos, las recetas, esas ollas- de otro modo y rebuscar en el pasado fórmulas de cómo se elaboraba, con poco, un buen escaldón, un caldo de millo, un compuesto de potas,... Desde la página web HuleyMantel, del Grupo AtlánticoHoy, hemos alentado, dentro de ese hastag #QuédateenCasa, a que vía redes sociales se publiquen recetas sencillas, de siempre, para que con los padres y madres los chiquillos aprendan a comprender un guiso, unas judías, qué hortaliza es esta o esta otra.
Llamar a la abuela o el abuelo -que también estarán en Casa, resgaurdados- y que nos expliquen cómo prepararnos un buen frangollo, unas lentejas estofadas,... Aprender a hacer un pan o un yogur casero. Ojear textos de la Historia de la Cocina. ¿De dónde viene el suflé? ¿Cómo vino la papa a Canarias y posteriormente se expandió a Europa? ¿Qué tiene nuestro puchero que no tengan otros cocidos y recetas de olla? Recetas sencillas y con su esencia.
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No nos queda otra que planificar estas horas que en algunos momentos se nos van a hacer eternas. A unos y a otras. Quizá sí, la heroicidad sea estos días la de lavarse bien las manos y frecuentemente. Dar ejemplo. Darlo y no a medias. No podemos estar en casa y que un señor -que quizá crea que es más. mejor, más inteligente. más arriesgado- se le vea tranquilamente haciendo footing por la rambla. Las personas así no tienen en cuenta a nadie, ciertamente.
En los últimos tiempos, en HuleyMantel y AtlanticoHoy (también con los colegas de Con Cúrucuma Radio) se ha escrito y hablado de esa nueva visión de la Gastronomía bajo el prisma de la sostenibilidad, de la salud, de la esencia del producto de cercanía ante el turista que viene; la necesidad de mimar y proteger al sector primario que es la base de esa pretendida restauración de excelencia. Ahora pasamos a otro estadio, a otro "imprevisto mundial" que obligue a repasar los fundamentos de un mundo gastronómico casi de película y que sumaba en cocineros, bodegueros y proveedores a la altura de deportistas de élite o artistas y actrices de cine.
Cine que ni en Hollywood superarían esto que intentamos olvidar cuanto antes individual y colectivamente. Mucho podría seguir escribiendo este día tan potente como siempre esperanzador dentro de nuestras casas. En una de esas horas muertas acudamos a nuestos myores. Una llamada a la abuela: ¿cómo era la receta del arroz amarillo? ¿cómo las de unas truchas de batata? Y ponerse a la labor en, este sí, verdadero confort de nuestra casa mientras dure el mal trago.
Por tanto, a este artículo que nunca pensé que escribiría por el tono de gravedad de lo nos aguarda quiero expresamente aportarle el aderezo y condimento del optimismo y que nos haga recapacitar acerca del pasado y el futuro. Si ha leído este artículo al menos habrá pasado un ratito. También ha sido mi intención.
Francisco Belín