Cecina de cabra majorera: gastronomía canaria de la buena

Image

BLOG CON CÚRCUMA

Este fin de semana estuve y disfruté en el festival Paladea La Oliva, en Fuerteventura. ¡Felicidades! Al chef  Marcos Gutiérrez y a la organización, a todo el equipo. A todos los que hicieron que los tres días de celebración de la gastronomía, el deporte y la cultura, también la amistad, se nos hayan quedado en la memoria con ese fenomenal regusto de los grandes momentos y, porqué no decirlo, de la distensión. Las personas al fin y al cabo.

Felicidades de nuevo.

Marcos Gutiérrez me invitó para dar una ponencia dentro del programa. Acepté encantado y entre una serie de preguntas y cuestiones acerca de la gastronomía introduje algo que expongo a continuación.

Image

Marcos Gutiérrez durante la inauguración de Paladea Fuerteventura | Francisco Belín

Hace un porrón de años me hablaron de una cecina de cabra de Fuerteventura; me llamó vivamente la atención. Hubo épocas en las que frecuentaba mucho la isla majorera –me fascina- y nunca, por más que indagué, topé con ella. Constituía algo así como un mito en el ámbito gastronómico como Sanborondón en el de la leyenda.

He aquí que cual hallazgo de aquel vinilo perdido de Cat Stevens en plena mudanza, va el chef Marcos Gutiérrez y me deja “patidifuso” con la potencia, la preciosidad gustativa de la que es capaz… ¡la cecina o jamón de cabra! Allí estaba el mito allí, palpable, en cortes precisos del maestro Fran Alonso (acaeció en la experiencia The House by Heineken).

Gutiérrez, al margen de su actividad culinaria, se ha sumergido en extraordinarios ensayos con la cabra majorera y también el cochino negro: paletilla, pata asada y tocineta de la primera; chorizo y lomo curado del segundo. “Yo me dedico a lo que me dedico, pero, al margen, como respeto a nuestros antecesores, me involucro en el rescate de lo que un día era de manejo habitual de nuestros mayores”, manifestó el jefe de cocina.

Image

Decía esto servirá para que quizá en unos 40 años estén plenamente asentados en la cultura culinaria de Fuerteventura; ¡qué mejor legado!”. Pudimos probar; pasaban los cortes: viva fuerza cromática, en un ir y venir de sabores ricos, fuertes sí aunque desprovistos del rastro sápido animal desagradable.
¡Qué más se puede decir!
Felicidades.