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Enbedanza, arte sin límites

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Enbedanza, arte sin límites

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Enbedanza, arte sin límites

La compañía ensaya en la capital tinerfeña. | MIGUEL OTERO


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Enbedanza, arte sin límites

La compañía la integran personas con diversidad funcional

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Erick Canino | Santa Cruz de Tenerife | 2018-11-10 05:00:03


Más de 20 años lo avalan. Enbedanza no nació como un proyecto más, lo hizo como respuesta a la inclusión, a la igualdad. Fue allá por 1995 cuando surgió un proyecto social liderado por un grupo de personas, familiares, profesionales del arte y de la danza. Todos tenían una relación en común: la diversidad funcional. Y todos lucharían por el mismo objetivo, la normalización. Y después de 23 años, esa meta no sólo se ha logrado, sino que se ha consolidado: es una única compañía profesional de danza contemporánea en Canarias integrada por personas con diversidad funcional.

En la actualidad, Enbedanza cuenta con 12 componentes. Y la Compañía no sólo ha llevado su arte a muchos rincones de Canarias y de la Península, sino que ha visto como su último proyecto, ‘Del Migrar’, ha tenido un éxito sin precedentes hasta el punto de estar nominado a mejor cortometraje en casi una decena de festivales de carácter nacional e internacional.

“Estamos muy sorprendidos porque es una herramienta eficaz y muy útil para trabajar con ellos. Es una propuesta escénica del 2016 y empezó como una pieza corta y después se convirtió en un espectáculo completo”, explicó Alfredo del Rosario, director de Enbedanza, quién añadió que “es una propuesta relacionada con todo tipo de proceso de cambio del ser humano. No sólo se habla de emigración, sino de cualquier cambio, bien sea de trabajo, de situación personal, de situación sentimental, de lugar físico, etcétera y cómo responde el ser humano a esa seria de cambios. Puedes responder con iniciativa, con esperanza de lo nuevo, pero también puedes estar reticente y rechazar e impedir ese cambio. Todos esos sentimientos y esas emociones se transmite a través de ese proceso que generamos con ‘Del Migrar’. En un principio fue sólo una pieza a nivel escénico con danza contemporánea, pero lo trasladamos al mundo audiovisual. Y es ahí dónde se genera un corto de cine-danza experimental”.

La idea de generar un cortometraje a través de una pieza escénica llega al entender que aquellos instantes de mayor interpretación y de calidad artística se pueden unir a través de la edición, algo que no se logra en el escenario: “En audiovisual puedes editar y el resultado final es mucho más potente, más visual y con más alcance. Eso es innegable. Ha sido nuestro primer trabajo. Realizamos una formación con Cándido Pérez de Armas, luego le presentamos la propuesta, se hizo un grabó y de repente comenzaron a llegar las invitaciones a festivales. Lo distribuimos y han llegado las nominaciones, además de que nos concedieron el premio al mejor corto de origen canario en el Certamen Internacional de CineDanza del Festival DanzaTac. Es un orgullo que el primer corto que hemos hecho con esta honestidad sea tan valorado”, dijo Del Rosario.

De lo social a lo cultural

Enbedanza ha vivido un largo proceso de transformación. Su primer espectáculo lo presentan en diciembre de 1995, sólo unos meses después de su fundación. Y su lucha ha estado siempre encaminada a que lo consideraran una compañía de danza profesional. Sin más aditivos.

“Al principio nos nombraban como novedad, como los niños de discapacidad que actuaban. Esos eran los titulares. Poco a poco fue cambiando. A medida que veían que no sólo era una compañía con personas con discapacidad, sino que éramos un grupo integrado que intentábamos hacer arte, la aceptación iba siendo diferente. El término discapacidad iba a un segundo plano. Normalmente nos programaban en la Semana de…, pero ya nos han ido conociendo y actuamos igual que otro compañía. Hemos generado nuestro publico y estamos orgullosos de que llevamos 23 años en activo, algo que no pueden decir todas las compañías en Canarias”, explicó Alfredo del Rosario.

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El director de Enbedanza agradece que se valore “su producto y no su lado social. Es importante, pero lo es más nuestro lado cultural y artístico. Te puede gustar más o menos nuestra obra, pero queremos que nos valoren por eso, no por ser personas con discapacidad. Tienen que valorar el producto que hacemos de calidad y que es susceptible de ser pagado, al igual que ocurre con otras compañías. Hoy en día se han dado muchos pasos, se han roto muchas barreras mentales y ya nos esperan por nuestro producto, no por nuestra diversidad funcional”.

Alfredo del Rosario encontró en la danza una herramienta eficaz para trabajar con este grupo de artistas: “la creatividad, la autoestima… Formar parte de una compañía implica tener autonomía personal, es decir, cualquier tipo de cambio de vestuario conlleva acciones, vestirse, desvestirse, maquillarse, peinarse… seguir unas normas, una disciplina. Y a nivel físico, los beneficios de la danza son obvios. Pero cuando actuamos mostramos arte. Si gusta, bien. Si no, no pasa nada”, argumentó.

Enbedanza continúa su andadura y sus proyectos. Ahora mismo flota en una nube con las nominaciones de su último trabajo, ‘Del Migrar’, nominaciones que no sólo reconocen la calidad de su obra, sino que deja atrás todos los estereotipos que marcaron su inicio y que, sin embargo, nos les impidió buscar el reconocimiento y la igualdad.


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