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"Los españoles, catalanes incluidos, deberíamos ver de dónde venimos y dónde estamos"

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"Los españoles, catalanes incluidos, deberíamos ver de dónde venimos y dónde estamos"

Sociedad
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Santiago Díaz Bravo | CEDIDA


SANTIAGO DIAZ BRAVO : escritor y periodista

"Los españoles, catalanes incluidos, deberíamos ver de dónde venimos y dónde estamos"

Entrevistamos a nuestro experto colaborador Santiago Díaz Bravo, quien nos da su visión sobre la actualidad política de España, tema de nuestro próximo Encuentro-Coloquio

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AtlánticoHoy | Santa Cruz de Tenerife | 2018-01-11 11:09:21
La situación política en España se ha convertido en una de las máximas preocupaciones de los ciudadanos en los últimos años, según se desprende de los datos más recientes extraídos del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La falta de Gobierno en 2016 o la crisis independentista de Cataluña son solo algunos ejemplos del momento político en el que vivimos.  

Para ahondar en la situación actual del país y la dirección a la que nuestros representantes políticos quieren dirigirla AtlánticoHoy, en su afán por dar cobertura a los temas que interesan a nuestros lectores, organiza el encuentro coloquio "España hoy y en el futuro: Constitución, democracia y autonomía", que tendrá lugar el próximo 23 de enero, en el Club Oliver. Contará con la presencia de algunos de los protagonistas de la historia política española más reciente como el exministro José Manuel García Margallo y el exdiputado socialista Eduardo Madina Muñoz. Estará moderado por María Rozman, periodista ganadora de un Premio Emmy de la Academia Nacional de Televisión, Artes y Ciencias de EE.UU.

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Cartel del próximo Encuentro-Coloquio organizado por AtlánticoHoy | AH

Con el propósito de comprender mejor el momento histórico-político que nos rodea, nuestro colaborador y analista internacional, Santiago Díaz Bravo, quien hoy día ejerce su profesión en Londres y que se encuentra en estos momentos volcado en la preparación de una novela y la traducción de un libro sobre la Guerra Civil española, analiza en este entrevista su visión del momento político actual.

Santiago Díaz Bravo colabora con AtlánticoHoy desde nuestros comienzos a través de su blog En la Pérfida Albión, que será relanzado en breve.

"Siento decepcionar a quienes consideran a España el perfecto y exclusivo ejemplo del desgobierno, la corrupción y las restantes plagas capaces de asolar el universo de la política. Nuestro país sufre exactamente las mismas enfermedades políticas que el resto de los países de nuestro entorno"

- Analista de la actualidad política desde fuera de nuestro país, ¿cómo se ve nuestra situación desde la distancia?
"Vivir en otro país y compartir tiempo, opiniones y vivencias con nacionales de diferentes latitudes permite realizar comparaciones con conocimiento de causa. Siento decepcionar a quienes consideran a España el perfecto y exclusivo ejemplo del desgobierno, la corrupción y las restantes plagas capaces de asolar el universo de la política. Nuestro país sufre exactamente las mismas enfermedades políticas que el resto de los países de nuestro entorno".

- ¿A qué enfermedades se refiere?
"La vinculación entre el Brexit, el triunfo de Trump y el caso de Cataluña resultan evidentes. La ideología ha sido sustituida por los eslóganes, los ideólogos han dado paso a los publicistas y las redes sociales se han convertido en el perfecto altavoz de la simplonería. La verdad va perdiendo adeptos. Esos tres fenómenos tienen su origen en la creación de una realidad paralela, una impostura contra la que resulta imposible luchar porque no reside en el sentido común, sino en el hemisferio emocional, y los argumentos tienen la batalla perdida de antemano frente a las emociones".

- Entonces, usted da por perdida la batalla del sentido común.
"No soy un agorero, pero creo que nos enfrentamos a un periodo de idiotización de las masas de difícil solución, al menos a corto y medio plazo. Y no olvidemos que nos hallamos en la antesala de una nueva era, la de la robótica, en la que tendremos la opción de prescindir en mayor media del esfuerzo intelectual".

- Pero no me negará que internet permite la circulación de ideas y opiniones como nunca antes.
"Le propongo un juego: dedique una hora esta tarde a crear un blog en el que asegure que, según un estudio llevado a cabo por prestigiosos científicos, el líquido resultante de la cocción de una papaya refuerza la raíz del cabello y, en muchos casos, revierte la alopecia. Enlácelo a Facebook y le aseguro que mañana habrá miles de calvos en todo el mundo frotándose la cabeza con caldo de papaya. Tal vez yo mismo. Internet es maravilloso, nos facilita la vida y la hace más interesante, pero buena parte de sus contenidos son pura basura".

"Cualquier ciudadano tiene derecho a pensar y votar lo que le venga en gana. Y estoy convencido de que esos votantes cuentan con razones de peso para mostrar su descontento con quienes les gobiernan, incluso para exigir un cambio político. Otra cosa es que apoyen su decisión en mentiras tan contundentes como caricaturescas y ridículas"

-¿Qué podemos hacer contra eso?
"La solución viene unida al problema. En los Estados Unidos Donald Trump no logró la victoria ni en una sola ciudad con más de un millón de habitantes; en Reino Unido el Brexit fracasó en Londres y su entorno; en Cataluña ocurrió lo propio con el independentismo en Barcelona y otras áreas eminentemente urbanas. Se está librando una batalla entre el campo y la ciudad. Y si algo caracteriza a las zonas urbanas es su mayor nivel de conocimiento".

- ¿Está usted diciendo que los ciudadanos del campo basan sus decisiones en la ignorancia?
"Que las ciudades cuentan con más medios docentes y culturales no me lo invento. Es una evidencia desde hace siglos. En teoría, Internet iba a mitigar tal abismo, pero lo que ha hecho es permear las debilidades culturales de buena parte de la población para saturarla con información falsa. No digo que la totalidad de los habitantes del entorno rural adolezcan de la necesaria preparación, y tampoco que los de las ciudades sean un dechado de habilidades intelectuales, porque de todo hay en la viña del señor, pero diferencias, haberlas, haylas".

- Tal vez los votantes de Trump, los del Brexit y quienes apoyaron la independencia de Cataluña entiendan que cuentan con razones de peso para haber optado por esa opción política.
"Por supuesto que cualquier ciudadano tiene derecho a pensar y votar lo que le venga en gana. Y estoy convencido de que esos votantes cuentan con razones de peso para mostrar su descontento con quienes les gobiernan, incluso para exigir un cambio político. Otra cosa es que apoyen su decisión en mentiras tan contundentes como caricaturescas y ridículas. La democracia se fundamenta en la suma de decisiones individuales basadas en el conocimiento. Cuando ese conocimiento se ve brutalmente ensombrecido por la mentira o, para ser más exacto, por una realidad paralela, el votante se convierte en un mero pelele y el proceso democrático se desvirtúa".

-Mentira, realidad paralela. ¿Cuál es la diferencia?
"La realidad paralela surge cuando a una mentira se le dota de todos los elementos necesarios para tratar de hacerla creíble. El más poderoso de dichos elementos es el fortalecimiento de la vertiente emocional, lo irracional. Tal fenónemo se encuentra en el origen de buena parte de los conflictos más graves sufridos por Europa".

La democracia se fundamenta en la suma de decisiones individuales basadas en el conocimiento. Cuando ese conocimiento se ve brutalmente ensombrecido por la mentira o, para ser más exacto, por una realidad paralela, el votante se convierte en un mero pelele y el proceso democrático se desvirtúa

-Pero sigue usted sin concretar la solución...
"La solución ya se halló en la Edad Media, cuando se fundaron las ciudades y la ciencia triunfó sobre la fe. Se trata del conocimiento. No se me ocurre otra salida que la expansión del conocimiento y, con ello, del espíritu crítico. Ya lo hicimos antes, pero con frecuencia nos empeñamos en desandar el camino andado. El conocimiento lo es todo. Es lo que hace que países con todos los recursos y riquezas naturales se hallen tristemente sumidos en toda suerte de problemas, y que otros que apenas cuentan con recursos naturales se encuentren a la vanguardia de casi todo. El conocimiento nos hace libres y nos permite vivir mejor".

-¿Y eso cómo se lleva a cabo?
"Entre otra cosas, considero primordial que dos de los pilares de una sociedad moderna, los políticos y los periodistas, se dediquen a lo que deben dedicarse, esto es, que abandonen de una jodida vez esa inaceptable costumbre de darle a la gente lo que la gente quiere. Es el nuevo y dramático mantra de las últimas décadas".

-¿Sugiere entonces que se le de a la gente lo que la gente no quiere?
"Si usted va al médico porque le duele la cabeza, el médico no le pregunta qué tratamiento desea, sino que le aplica el tratamiento que él, basándose en su pericia profesional, entiende más adecuado. Si con ello se cura, estupendo. En caso contrario, tendrá la opción de visitar a otro médico. Hoy en día la nueva política le da al paciente lo que el paciente quiere, aunque no sirva para nada o resulte incluso contraproducente. Eso se llama populismo. El político, las organizaciones políticas, deben aportar las soluciones que estimen convenientes. Y la opinión pública, valorarlas y actuar en consecuencia en las urnas".

-¿Y el periodismo?
"Otro tanto de lo mismo. Que el país se paralice por un Madrid-Barça no convierte al Madrid-Barça en la noticia más importante del día, y por lo tanto jamás debería abrir un informativo. Pero ocurre. Los periodistas deben recordar que su principal misión es jerarquizar la realidad, diferenciar lo importante de lo secundario. Y también intepretar los hechos en la más amplia acepción de la palabra. Incluso los medios serios se han entregado a la idiotización de las redes sociales".

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Santiago Díaz Bravo | CEDIDA

-‘España hoy y en el futuro: Constitución, Democracia y Autonomía’ es el título del encuentro-coloquio que organiza AtlánticoHoy. ¿Cuál es su visión al respecto? ¿Cómo calificaría la actualidad política española?
"La ley, y la Constitución es la ley de leyes, se ha revelado como el más sólido de los obstáculos frente a los efectos de la idiotización de las masas. En Estados Unidos ha impedido que Trump se convierta en el nuevo Nerón, en Reino Unido ha canalizado el descontento de millones de ciudadanos que se sentían engañados y en España ha impedido que se llevase a cabo un golpe de estado tan absurdo como torticero. La ley es lo único que tenemos. Lo único que nos permite defendernos frente a los poderosos. La única protección con la que cuentan las minorías. Lo único que nos iguala como seres humanos y ciudadanos".

- ¿Es esa ley igual para todos?
"Yo he visto a la hermana del jefe del Estado sentada frente a un tribunal. Y he visto a ministros pasar años a la sombra. Y a presidentes autonómicos. Y a importantes empresarios. Sin embargo, buena parte de la opinión pública considera que España es una suerte de parque temático de la corrupción en el que nadie acaba pagando por sus culpas".

"La ley es lo único que tenemos. Lo único que nos permite defendernos frente a los poderosos. La única protección con la que cuentan las minorías. Lo único que nos iguala como seres humanos y ciudadanos"

"Hace tres años colaboré, modestamente, en la campaña electoral de mi cuñada al Parlamento británico. Cuatro días antes de las elecciones un periódico reveló, con pelos y señales, los manejos de su principal contrincante en la circunscripción. Se había convertido en una suerte de muñidor que lograba lucrativos trabajos públicos para amigos y simpatizantes. Nos las prometíamos muy felices, pero llegó el día de la verdad y aquel a quien dábamos por acabado no sólo arrasó, sino que logró un resultado histórico. Me sentí como en casa".

- Mal de muchos, consuelo de tontos.
"Desde luego. No niego la mayor. Sólo pretendo mostrar que España no es una rara avis. Y los electores españoles, tampoco. Afortunadamente, la ley, la Constitución, permiten mitigar los efectos perniciosos de tales fenómenos".

- ¿Cómo cree que va a ir evolucionando políticamente el país?
"Si tenemos en cuenta que en los últimos doscientos años hemos sufrido cuatro guerras civiles, y que en los últimos meses, pese a la complicada situación vivida, no se ha disparado ni un solo tiro, me muestro harto optimista".

- ¿Cómo afectarían posibles cambios a Canarias?
"Canarias es una región excesivamente poblada y con escasas posibilidades de desarrollar alternativas económicas a las ya existentes. Es una región demasiado dependiente del exterior y lo seguirá siendo. Afortunadamente forma parte de España y de la Unión Europa. Cualquier cambio en dichos ámbitos afectará al Archipiélago sobremanera".

- Tras la Transición parecía que había una oportunidad de crear una identidad compartida ¿Qué ha pasado para que el independentismo catalán haya pasado del 11% a casi el 50% en unos pocos años?
"En primer lugar, que los diferentes gobiernos estatales, uno tras otro, han alimentado al nacionalismo durante décadas, incrementando su poder político y económico y dando pábulo a un movimiento supremacista del que deberíamos avergonzarnos todos; en segundo lugar, el adoctrinamiento escolar ha creado una realidad paralela basada en el odio irracional a lo español; en tercer lugar, el control de los medios de comunicación públicos, y tras la irrupción de la crisis económica de los privados, ha permitido agrandar el abismo imaginario entre Cataluña y el resto de España; en cuarto lugar, el procesamiento de importantes dirigentes de Convergencia por casos de corrupción ha provocado una huida hacia adelante de dicha organización con todos los medios posibles, que no son pocos; en quinto lugar, el uso de las redes sociales como elemento movilizador de las masas se ha revelado como un arma poderosísima".

"Canarias es una región demasiado dependiente del exterior y lo seguirá siendo. Afortunadamente forma parte de España y de la Unión Europa. Cualquier cambio en dichos ámbitos afectará al Archipiélago sobremanera"

- ¿Cuál sería la mejor hoja de ruta política para el país en este momento?
"La mejor hoja de ruta pasaría por la recuperación del sentido histórico. Los españoles, catalanes incluidos, deberíamos mirar hacia atrás y ver de dónde venimos y dónde estamos. Vivimos en un país libre y desarrollado bajo el imperio de la ley en el que, incluso en la peor crisis económica de los últimos 50 años, los servicios públicos han funcionado. Y formamos parte de la Unión Europea, el proyecto político más exitosos de la historia, que ha acabado con más de seis siglos de guerras y nos ha permitido alcanzar un bienestar social y económico sin precedentes. Demos gracias a los millones de seres humanos que han perdido sus vidas para que lleguemos a donde hemos llegado y, por supuesto, protestemos y exijamos. Y cambiemos lo que haya que cambiar, pero no destruyamos lo que probablemente jamás lograríamos reconstruir".

-¿Compararía la situación política española con la de otro país o momento histórico previo?
"Permítame que dé un giro a su pregunta y compare a mi país de adopción, Reino Unido, con España. Reino Unido, Brexit mediante, está a dos pasos de vivir su 98".

-¿Qué actualizaciones prioritarias necesita la Constitución?
"Claramente ninguna que tenga su origen en el capricho de unos pocos, y mucho menos de unos pocos delincuentes. Si no hemos aprendido nada de lo ocurrido, es que somos imbéciles de verdad".

-¿Cómo valora el papel actual del Rey Felipe VI?
"La monarquía es una institución anacrónica. Lo es en España, en Reino Unido, en Suecia, en Bélgica y en cualquier otro país donde exista. Que desapareciera no resultaría dramático de ninguna de las formas. Pero lo que me pregunto es: quienes se desgañitan en pedir su erradicación e implantar una república, ¿qué creen que pasaría en ese supuesto? ¿Entienden que España se convertiría en un país mejor? ¿Qué poderes le otorgarían al nuevo jefe del Estado: la omnipotencia del presidente francés, el mero simbolismo del presidente alemán? ¿Han reparado en que podría crearse un problema que hoy en día no existe? Parece que considerasen que una monarquía parlamentaria– que no una monarquía a secas– y una república fuesen la noche y el día, y no es verdad".

"Si tenemos en cuenta que en los últimos doscientos años hemos sufrido cuatro guerras civiles, y que en los últimos meses, pese a la complicada situación vivida, no se ha disparado ni un solo tiro, me muestro harto optimista"

-El exministro José Manuel García Margallo y el exdiputado socialista Eduardo Madina Muñoz estarán presentes en el coloquio. ¿Cómo definiría el papel que han jugado en lo que hoy es España?
"Las opiniones de “los que han sido” siempre resultan más interesantes que las opiniones de “los que son”. Que ambos se encuentren ahora en la segunda fila de la política, que miren la reciente historia de España desde una cierta distancia, otorga un especial valor a sus reflexiones".

-AtlánticoHoy cuenta desde sus inicios con su experimentada visión política, colaboración que se va a ver potenciada en breve con el relanzamiento de su blog. ¿Qué podrá encontrar el lector que se acerque a su sección?
"Confío en aportar puntos de vista novedosos y que mis artículos vayan hacia alguna parte. Nada me solivianta más como lector que sumergirme en uno de esos artículos en los que, tras leer la última línea, uno se percata de que no existe planteamiento alguno más allá de tópicos y obviedades. Un articulista cumple con su misión cuando no deja indiferente a nadie. Que a uno lo quieran es todo un logro. Que lo odien, también".


Biografía: Santiago Díaz Bravo 

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su andadura en el mundo de la prensa en el diario El Día en 1991. Fue cronista parlamentario y redactor de las secciones de Local y Sociedad antes de hacerse cargo de la jefatura de Política e Información Local y posteriormente convertirse en redactor jefe. 

También asumió durante un tiempo la corresponsalía de la agencia Europa Press en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, así como la subdirección y más tarde la dirección de La Gaceta de Canarias en su edición tinerfeña, para posteriormente recalar como subdirector en La Opinión de Tenerife y, años más tarde, como columnista en ABC. Ha sido enviado especial en Venezuela y Marruecos. 

Entre otras obras, publicó en 2002 la novela Cuatro días antes del final (Editorial Globo) y colaboró en proyectos editoriales como los libros de relatos Listan y hule y Desiderátum, este último junto al Premio Nobel José Saramago. 

En la actualidad reside en Londres, donde compatibiliza la labor de asesor de prensa de una entidad cultural con su trabajo en una organización internacional. Prepara una novela y la traducción de un libro sobre la Guerra Civil española. 

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