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Reyes de Miguel: “Cuando no puedas más: continúa”

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Reyes de Miguel: “Cuando no puedas más: continúa”

Sociedad
Reyes de Miguel: “Cuando no puedas más: continúa”

Reyes de Miguel, la primera bombera de Canarias y autora del Libro Allé | ATLÁNTICOHOY


BOMBERA Y MONTAÑISTA

Reyes de Miguel: “Cuando no puedas más: continúa”

Nuestra protagonista es la única bombera de Tenerife, en Canarias hay solo tres| Su trágica historia familiar le llevó a entrar en el cuerpo de Bomberos. El motor de vida: ayudar.

Alicia H. Ramos
Alicia H. Ramos
Alicia H. Ramos
Alicia Ramos | Santa Cruz de Tenerife | 2019-09-04 05:45:00

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Los datos de actualidad de la presencia femenina en distintos sectores profesionales están muy lejos de acercarnos al equilibrio de género. Las cifras hablan solas: en España hay aproximadamente un total de 20.041 bomberos profesionales, de los cuáles solo hay contabilizadas 168 mujeres. Y en Canarias el mapa de bomberas es simbólico: una en Gran Canaria, una en La Palma y en Tenerife, el caso de Reyes de Miguel, nuestra protagonista.

La historia de Reyes de Miguel supera la ficción, una historia que comparte en su libro Allé de Ediciones Trekkinando, a raíz de la pérdida de sus hermanos en el Himalaya. Desde entonces su vida dio un giro de 180 grados.

Hace 17 años que es bombera, con plaza en Bomberos de Tenerife. Reyes desde la pérdida de sus hermanos ha entregado su vida a ayudar a la sociedad. Ha participado en intervenciones de catástrofes en el mundo y desarrolla una labor social como docente y divulgadora. Dirige la Escuela de Montaña Allé.

Les invitamos a conocer en el periódico digital de Canarias, AtlánticoHoy, la historia desgarradora de Reyes, pero a la vez ejemplar llena de acciones de superación y de verdadero sentido a la vida. Una historia que es fuente de inspiración.




VÍDEOENTREVISTA a Reyes de Miguel | ATLÁNTICOHOY


¿Has escuchado o sentido reacciones en tu entorno laboral aquello de "esto no es para mujeres"?
Lo he escuchado y sentido no sólo en mi entorno laboral sino también en montones de sitios de la sociedad. No sólo con mi trabajo de bombera sino con otras cosas. Hay todavía una conciencia en muchos sectores de que hay cosas para hombres y cosas para mujeres. 

En concreto, en tu ámbito ¿qué obstáculos vivistes?
Bueno en mi ámbito fue muy duro al principio cuando yo decidí que quería ser bombera y empecé a prepararme. Pues sigo una interrogación constante de ¿a dónde vas? ¿cómo va a entra una mujer?.. ¡eso es imposible!. Me han llegado a decir que no está permitido. Y yo siempre decía ¿por qué?. Sí hubo sorpresa, de entrada, que una mujer quiera prepararse. 
Y una vez estás dentro pues choca la situación a nivel de infraestructura (espacio), porque los parques de bomberos, por lo general, no están preparados aquí para que hubiera una mujer. Por otro lado, estaba el tema de los hombres que no sabían cómo iban a reaccionar estando una mujer en el parque. También tengo que decir que fue un poco el choque inicial. Una vez dentro no he visto tanto rechazo. Al principio era sobretodo, nervios, es decir, en cuanto: ¿Qué podemos hacer o qué no podemos hacer? El rechazo dentro no ha habido tanto. Tengo a magníficos compañeros a mi lado.    

¿Tienes la misma misión que tus compañeros o haces otras tareas?
Voy a cualquier cosa a los que nos den el toque de alarma, lo mismo que a mis compañeros. De hecho, cuando salimos somos números. Nos ponemos los cascos y chaquetones.


"Lo que sí tuve claro cuando regresé es que mi vida tenía que cambiar, era funcionaria de la Seguridad Social y quería encontrar un trabajo que fuera más conmigo, que sirviera de ayuda a otras personas. La verdad es que no le ponían nombre, no sabía si el nombre era bombera o guardia civil o no lo sé".


¿Y por qué eres bomberas?¿Cómo recuerdas tu incorporación en el cuerpo de bomberos de Tenerife? 
El ser bombera va unida a mi historia personal. Yo hago mucha montaña, me encanta la montaña. Y bueno ocurrió una situación en mi vida crucial. Perdí a mis dos hermanos en el Himalaya. Yo cojo una mochila, me voy en avión allí para ver dónde podían estar enterrados. 
Durante aquel viaje, y cuando yo empecé a hacer montaña con mi hermano Pablo, siempre me preguntaba yo sobre qué tendría que hacer si ocurriera algún accidente en la montaña y cómo podría reaccionar o qué técnicas debería atender. Fue en ese viaje cuando todas esas preguntas me invadieron al ir sola al Himalaya, era como buscar una aguja en un pajar. Y te planteas muchas cosas. Lo que sí tuve claro cuando regresé es que mi vida tenía que cambiar, era funcionaria de la Seguridad Social y quería encontrar un trabajo que fuera más conmigo, que sirviera de ayuda a otras personas. La verdad es que no le ponían nombre, no sabía si el nombre era bombera o guardia civil o no lo sé. Simplemente buscaba algo que tuviera relación con rescate o con ayudar a los demás. Hablé con los compañeros de montañismo que se estaban preparando para ser bomberos y dije ¿bombero, eso de que va?. empecé a informarme de las pruebas que eran y todo lo que consistía. Y dije: voy a probar, quiero ser bombera. Y así fue mi decisión.

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Reyes de Miguel en un día de servicio | CEDIDA




"Yo a los niños que les doy charlas les cuento que parecía el gato con botas. Y lo cierto es que había una felicidad dentro de mí, había conseguido algo por lo que había luchado hasta lo indecible. Estaba ahí con mi camión, con mi sirena y mi traje de bombera dispuesta a continuar".


¿Lo más duro y gratificante que te ha dado esta profesión de servicio público?
Lo más gratificante fue el primer día que me vestí de bombera. Creo que fue lo más gratificante y, también tengo que decir que, lo más gracioso. Yo calzo un 37 y me dieron unas botas del 42 ó 43, porque eran las únicas que había. Los pantalones pues diez tallas más grandes, no había camisetas tampoco de mi talla. Tuve que ajustar el pantalón con el cinturón de un compañero (se ríe). Pero yo estaba tan feliz cuando me subí a ese camión: ¡aunque llevaba unas pintas!. Yo a los niños que les doy charlas les cuento que parecía el gato con botas. Y lo cierto es que había una felicidad dentro de mí, había conseguido algo por lo que había luchado hasta lo indecible. Estaba ahí con mi camión, con mi sirena y mi traje de bombera dispuesta a continuar. 
Lo más duro lo viví fue en Haití, por la emergencia en sí que era un terremoto, siendo bastante fuerte al ser de los más devastadores, y en el que más fallecidos ha habido. Y bueno la tarea de ir allí en el plan de rescate fue potente. El simple hecho de llegar nos costó un triunfo, e incluso allí tuvimos que ser protegidos por los militares. Íbamos en el techo de los vehículos, agazapados, y con militares con armas para que nosotros pudiéramos ir a la zona del rescate. A lo primero que fuimos fue de lo peor: un colegio que se había hundido con unos 200 ó 300 niños enterrados en los escombros. Allí trabajamos durante un montón de horas toda la noche intentando llegar adonde estaban ellos. Fue terrible. Todos fallecidos. Y luego el hecho de salir fuera de la zona afectada y hablar con su familiares que estaban todos en estado de shock, y tenerles que compartir la situación. Eso te deja huella. Y ya no sólo niños sino ver personas muy heridas en las calles.



Vídeo explicativo | SERBOMBERA.COM


¿Por qué no hay mujeres bomberas en las islas? ¿Una cuestión socio cultural o por otros factores que no atraen del todo el oficio?
Hoy en día hay mujeres, que lo sé, que se están preparando para entrar en esta profesión. Quizás cuando yo entré (hace 17 años) era como un tabú o quizás algo que una mujer no se planteaba porque se daba por hecho a nivel educacional y social que era un puesto de hombres, como antiguamente eran los militares, policías y guardias civiles. En los bomberos hemos tardado un poco más en ver mujeres.
En realidad la mujer tenía un veto muy grande, para ser bombero se exige un examen tanto práctico como teórico, en cuanto a las pruebas físicas siempre han sido de élite. De hecho, no había una diferenciación de marcas ni nada entre hombres y mujeres. Ha sido una discusión o debate que he tenido en muchas ambientes. En las pruebas físicas se toman de referencias de marcas atléticas. Y claro todo el mundo piensa si vas a hacer el mismo trabajo tendrás que pasar esas prueba. Pero en las pruebas físicas se toman de referencias de pruebas atléticas a nivel mundial, que para eso están los Juegos Olímpicos. 
Y se comprueba que hay una diferencia en las marcas entre hombres y mujeres. Por ejemplo, en la prueba de velocidad el tiempo que a mí me exigían para lograr un 10 -ya que todos queríamos el 10 para conseguir plaza- requería que yo fuera la campeona de España, mientras que a un hombre no. Yo tenía que ser la campeona de España en velocidad y la campeona de España en el fondo, en el levantamiento de Halterofilia y así en sucesivas pruebas. ¿Qué tienen que ser duras porque nuestro trabajo es duro? pues sí, pero tiene que haber un baremo entre las marcas reconocidas a nivel mundial de hombres y mujeres. Eso fue una lucha que yo llevo tiempo diciendo y, de hecho, yo denuncié. Yo competí en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, conseguí mi plaza que me costó sangre, sudor y lágrimas. Y una vez que fui denuncié ese hecho. Fue una batalla, era de justicia. Otra de las cosas que se pueden hacer son pruebas más específicas, nos hacen una valoración física y otra específica para el puesto de trabajo. Ahora en el Consorcio ponen pruebas de profesionalidad.


"A mí me ocurrió que cuando fui a dar una charla a un colegio de Tenerife, hablaría de todos mis proyectos, entré a la sala, empecé a hablar y no podía continuar. Porque me vino la imagen de todos los niños muertos en el terremoto de Haití. Y luego contrastaba con los niños que estaban allí delante de mí.. Fue un shock, me quedé en blanco."


¿Qué te ha aportado participar en misiones internacionales ?
Quería ser bombera para ayudar, y una vez que fui bombera el siguiente paso fue entrar en la ONG Bomberos Sin Fronteras, y estuve durante muchos años trabajando a nivel local dando charlas y talleres en colegios e Institutos. También llevamos ayuda humanitaria a El Hierro ya que a veces no es necesario ir al fin del mundo. A través de ONG también he estado en ayuda solidaria a través de cooperación internacional, durante mucho tiempo formé a bomberos de Mauritania para que tuvieran su parque de bomberos, sus materiales y formación. Me encanta el tema humanitario, y una vez llegaba allí, aunque mi misión principal era la formación pues yo también busqué zonas y lugares que necesitaran ayuda.De hecho, yo estuve trabajando con un orfanato en Malibú. Además con zonas desplobladas empecé a llevarles ayuda, también he estado en Perú así como Nepal. Luego está la ayuda en intervención en catástrofes como conté antes. ¿Y qué me ha aportado? pues todo si es que yo digo siempre que es más lo que recibes que lo que das.
A veces te traes situaciones psicológicas muy fuertes que pasan factura como mi regreso de Haití, después de una semana de trabajo sin dormir y regresamos aquí a piñón. Porque estamos acostumbrados a trabajar. A mí me ocurrió que cuando fui a dar una charla a un colegio de Tenerife, allí hablaría de todos mis proyectos, entré a la sala, empecé a hablar y no podía continuar. Porque me vino la imagen de todos los niños muertos en Haití.  Y luego contrastaba con los niños que estaban aquí delante de mí. Fue un shock... me quedé en blanco. Tuve que salir de la sala para llorar y soltar todo lo que tenía. Te traes alegrías pero también muchas imágenes desagradables. Y lo que hacen es que quieras continuar, que quieras seguir luchando por ese camino, por esa ayuda.

¿El mayor consejo que te han dado?
Me lo dio mi hermano Pablo el alpinista, uno de mis dos hermanos que murieron en el Himalaya. Yo siempre entrenaba con él desde muy jovencita. Mi hermano siempre me decía: "Reyes cuando no puedas más continúa. Y cuando no puedas más: continúa". Y le miraba y me volvía a decir: "Y cuando no puedas más continúa". Esa frase me lo tomaba a risa, era yo más niña, y yo me cuestionaba eso de "continuar". Luego a lo largo de los años volvió a aflorar ese recuerdo, sobretodo, mi primer viaje al Himalaya que yo iba agotada, con una presión personal y psicológica intensa, de querer llegar hasta la tumba de mis hermanos.
Me acordé de esa frase de mi hermano Pablo. Desde entonces la usé para mi preparación para ser bombera, cuando te desvaneces porque no puedes más. Siempre levantaba la vista y decía él: pero "continúa". Yo esto lo cuento en mis charlas con niños y es curioso porque tengo dibujos de niños que ponen esa frase. Siempre todos ponen esa frase. Creo que el mejor consejo que puedo dar es cuando no puedas más continúa: seas mujer o hombre o niño.


Allé, el libro de Reyes de Miguel Renedo

En la madrugada del 3 de Octubre de 1.989, la Hija de la Diosa Madre, la Hija del Everest, o como muchos la conocen, El Pumori, un pico de 7161 metros de altura, imponente, fascinante, pero peligroso a su vez, un pico de la Cordillera del Himalaya, decidió acoger en sus entrañas, los cuerpos de cuatro montañeros españoles con una avalancha letal.

Era la primera expedición española con fallecidos, en ese pico himalayí, aunque no la última. Para la autora de este libro y para su familia, aquel suceso sería el primer zarpazo de esta cautivadora montaña. 

Un acontecimiento indudablemente impactante, e imposible de olvidar. Aquella noche El Pumori se llevaría a cuatro alpinistas integrantes de aquella expedición extremeña: a Antonio Luis Galea Gordillo; a Francisco Salgado Rivera y a dos hermanos de la autora, a José María y a Pablo de Miguel Renedo. 

Este es un libro que, a modo de diario, narra la estremecedora experiencia vivida por su hermana Reyes de Miguel Renedo, al viajar sola hasta la Cordillera del Himalaya, y a un país totalmente desconocido para ella, y con muy poco saber sobre el mundo al que se iba a enfrentar en aquella aventura por reunirse con sus hermanos. 

Aquel viaje de búsqueda lo emprendió con una mochila a sus espaldas como único equipaje, pero llena de decisión, de ímpetu y coraje, con un tesón inquebrantable, por el único deseo de darlo todo por encontrar sus tumbas, y así dar imagen y verosimilitud a aquella nefasta noticia de la pérdida de sus hermanos, que recibió a través de la televisión. 

Sólo así podría mirar de frente la majestuosidad y belleza de la montaña que cautivó el alma de sus admirados y amados hermanos José María, Pablo y la de sus compañeros, Francisco y Antonio Luis, que quedaron allí para siempre.

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