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GASTRONOMÍA

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"Que la comida entre por los ojos es también el reto de la fotografía gastronómica"

Encuadre de un pulpo frito de La Bola, del chef Jorge Bosch | Eduardo Gorostiza

La mirada a través del Gran Angular

"Que la comida entre por los ojos es también el reto de la fotografía gastronómica"

Eduardo Gorostiza prepara un taller para noviembre en el que profundizará en las técnicas con la cámara ante los matices culinarios.

Fran Belín
Fran Belín
Fran Belín
| Santa Cruz de Tenerife | 2019-10-19 16:00:00

Casa vez son más y mejores los medios para realizar fotos. Sin ir más lejos, los mismos móviles han evolucionado de tal forma que una de las características que más tienen en cuenta los consumidores es la de que capten imágenes de gran nitidez, efecto y todo lo que tenga que ver con la excelencia de los píxeles.

El fotógrafo profesional Eduardo Gorostiza tiene previsto desarrollar un taller teórico-práctico especializado los días 11-12 de noviembre en el que aplicará las técnicas idóneas (con cámara fotográfica y no con móvil) en las que la creatividad estará muy presente.

Está claro que, junto al auge de las redes sociales, la fotografía gastronómica tienen mucho éxito. Muchísimo éxito y es una fórmula de “exhibir” ante los demás dónde, qué e incluso cómo estamos comiendo en esos instantes. Una cosa es este recurso y otra la utilización de la imagen en la vertiente profesional, como en el caso de los periodistas especializados (que es mi caso).

El gran angular de Eduardo Gorostiza apunta a un estilo de autor que hoy parece de mimbres personalistas y propios. Ahí está en su encuadre el chef enfundado en su chaquetilla reglamentaria, de blanco impoluto o de colorines y diseños variopintos, y a sus creaciones y propiciando otra forma de observar un producto, una receta o un emplatado.

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Una papa de color como verdadero "planeta" visual | EG


Sus instantáneas rozan registros visuales extraordinarios. Este tinerfeño “hincó el diente” en su día a los píxeles culinarios cuando decidió aportar al blog de repostería de su madre (www.deritase.com) una serie de encuadres visuales digamos que más “trabajados”.

“Yo procedo del vídeo, estudié imagen y sonido, trabajé en productoras de vídeo; la fotografía surge de la inquietud de probar en el ámbito familiar. Mi madre, mi primo Jorge Bosch,… Empecé a afinar técnicas en ese contexto y pruebas de luces. Luego vino una etapa de fuerte formación en Barcelona y cursos on-line”. 

Gorostiza ha profundizado en este campo hasta llegar a tocar restaurantes que demanden contenidos visuales en medios y redes sociales que lleven implícito un plus que plasme sus conceptos culinarios. “Que la comida entre por los ojos”, asevera el fotógrafo profesional, que representa esa particularidad en la búsqueda de la reproducción culinaria más cercana al arte.

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Eduardo Gorostiza | AH

“No sabría decir o definir cuál es mi estilo en la fotografía gastronómica”, apostilla. “Si veo mis fotos pues sí hay un patrón, por ejemplo la simetría, que parezcan figuras geométricas; casi puedo decir que ese estilo radica en la comunión con el cocinero: antes de disparar fotos quiero saber de su historia (la tierra, el producto,…). No es lo mismo una imagen de Juan Carlos Padrón que de otro jefe de cocina o del repostero Alexis García, así que más que algo que ha reflejado Gorostiza es lo que son estos intérpretes de la cocina y la repostería”.

En este último caso, con García emprendió un trabajo potente de vídeo para mostrarlo en Madrid Fusión en el que aglutinó esos indicadores que conformaban la secuencia de imágenes. “Fue una maravilla; Alexis contactó con Dani Bencomo y quería el vídeo para la ponencia de MF”.

“Nos debíamos inspirar en tres ideas del postre –con el que Alexis se llevó el Premio Revelación de Pastelería-. Mar de nubes, malpaís y la castaña que refleja el monte canario eran los pivotes y aquello era todo un reto y una responsabilidad enorme; salió muy bien y cuando le presentamos el vídeo allí se vio innovación, tradición, transgresión,…”.

De hecho, de ahí partió un reportaje de la revista nacional especializada en Repostería, Dulcypas, y la fotografía de portada es de Edu Gorostiza. “Toda una sorpresa y que fue un bombazo”.

Acerca del móvil, otra vez cuestión recurrente, Edu Gorostiza subraya nuevamente “que las redes sociales tienen sus cosa buena y mala, así como los que con el móvil siguen la cultura foodie; pero una foto de un móvil no puede sostener un argumento publicitario; ahí radica el restaurador que quiere un plus y es válido que se tomen imágenes del día a día con frescura, en la cocina, o tal plato, pero no servirá para un móvil en mano siguen la cartel de unas jornadas gastronómicas”.

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Garbanzas, en encuadre cenital, del chef Jorge Bosch (La Bola) | EDu Gorostiza

Hay otros niveles –menciona Gorostiza- como la instagramer Laura Pons. “Es que hay aplicaciones para móviles que son una maravilla”. “La curiosidad de explorar en formas, texturas y volúmenes culinarios –agrega- constituye otra versión de saciarnos con la mirada”, comenta.

Eduardo Gorostiza atrapa universos dinámicos entre jefes de cocina punteros de la cocina como Jorge Bosch. De los ensayos con las formas dulces al gran salto mediante la complicidad con uno de los jefes de cocina que mejor optimizan y defienden el producto canario en el feudo de La Bola.

“¿Cómo no tomarme la misma dedicación en mi labor que la del cocinero en la confección de su receta? Fue una revelación y la puse en práctica también con las sesiones de las piezas que en su día presentó Adrián Bosch en el certamen Mejor Cocinero del Año, en Barcelona”.

Sobre el tipo de encuadres, Gorostiza confiesa que le convence y le gusta mucho el plano cenital. “De esta manera puedo desarrollar todo y puedo llevar a mis trabajos esa característica de simetría, esa ‘matemática’ de aires a ambos lados y eso me maravilla”. En cuanto a recursos, resalta que siempre hay que renunciar a algo por imperativos de la propia vajilla, la volumetría y depende de lo que se busque en relación con las condiciones de luz.

“La mejor aliada de la fotografía gastronómica es la luz natural”, comenta Edu Gorostiza. También, acerca de los trucos de la fotografía publicitaria pero si yo le hago una foto a unas garbanzas de Jorge Bosch, tú vas a al restaurante y ésas son las garbanzas en cuestión”.

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Crema de berros del gastroguachinche La Bola | Eduardo Gorostiza


¿Qué plano te hizo sudar tinta de calamar? Pregunto al fotógrafo. “El más complicado fue un proyecto que acometimos para “Showroom Magazine” de cinco chefs de Tenerife, vinculado a una playa y me facilitaron las imágenes a esos enclaves. Precisar todo eso fue un reto”. A la mención de cuáles son los géneros que se resisten, el fotógrafo no dudaba en tildar al pescado de “complicado”, al igual que crustáceos como gambas y langostinos. 

Gorostiza ha evolucionado no sólo en emplatados sino también en ingredientes desde sus orígenes y en su pureza, texturas y volúmenes. Una papa de color casi con aspecto de meteorito; secciones, rugosidades, el goteo fresco del corte de un limón, un tomate en vista cenital, granos de arroz…

 “Se trata de mostrar la frescura, el vigor del fruto del mar, lo lustroso del pulpo frito, el escaldón, la vieja, la papa… anuncian la expresión del chef a sus comensales, al mundo en general”.

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Tartar de atún en toda su esplendidez | Eduardo Gorostiza


“Para mí –concluye el fotógrafo-, la faceta gastronómica debe cumplir el requisito de que quedemos agasajados (en el plano visual, se entiende) como así con el plato real en el estómago cuando ya lo hemos saboreado”.

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