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Artículo que me salió así (tropel de reflexiones)

Los fenómenos de la comunicación social aparejadas a la gastronomía son imparables | Blog Con Cúrcuma

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Artículo que me salió así (tropel de reflexiones)

Hoy, confieso: si tuviera 18 años estudiaría periodismo y cocina.

Fran Belín
Fran Belín
Fran Belín
| Santa Cruz de Tenerife | 2019-02-26 19:02:37

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Mi faceta de periodista “generalista”, formado en la correspondiente Facultad,  me ha brindado enormes satisfacciones (y momentos amargos claro) y es la especialización en gastronomía (aquella agazapada y , que enriquecí con determinación (y aquella página diaria que culminó un ciclo de 7 años cerrados), la que me brinda hoy cauces en los que toda esa formación, preparación y bagaje profesional adoptan su más auténtica expresión periodística y, por ende, informativa y divulgativa.

La gastronomía, la gastronomía canaria, es como un tridente conceptual y sentimental: un cruce y un continuo avanzar de fusión de culturas; era antaño un “gallo tapado” (flor de un día). Parecía muy sencilla y muy humilde; hoy la revitalización del producto propio de aquí parece encaminada y permite "la puesta de largo" de un género que existe pero que hay que reforzar en todas las facetas (promoción, distribución, gestión,…).

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Papa de Tenerife | Eduardo Gorostiza


Además, la cocina canaria es también una ‘hornada’ de cocineros que parte de aquella otra que puso la piedra filosofal de lo que hoy es un conjunto de interesantísimos jóvenes intérpretes empeñados en ofrecer otras visiones en los fogones. Que no decaiga.

En los últimos cinco años, por decir, hemos dado un vuelco a todo esto. Del esfuerzo a la eclosión y de ésta a un cartel consolidado en el panorama nacional. Que no decaiga tampoco.

Nuestras instituciones públicas parecen haber revitalizado todo esto y se están dando cuenta que remar juntos es vital. Claro que Canarias no es solo sol, seguridad y ocio: también es gastronomía en toda su esencia.

Por ejemplo, en no pocas ocasiones he coincidido con toda la tipología habida y por haber de personas apasionadas por la gastronomía y, dentro de esa particularidad, las que no cejan en acopiar recetarios que, en ocasiones, se remontan a siglos atrás. Indicaciones magistrales que rezuman una peculiar sabiduría que también pretendo reflejar siempre que puedo. Trabajo de campo puro y duro. Hacer llegar la fuerza y la magia de todo esto ha sido un objetivo dentro de la gran marmita periodística que en todo momento intento mantener borboteando.

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A los que como yo nos hemos comprometido como periodistas o comunicadores a esta especialización de la gastronomía nos suelen denominar, de manera tozuda, 'críticos gastronómicos', cuando en verdad esta faceta tiene un porcentaje algo limitado respecto a la divulgación, la información,... La robustez de nuestras raíces culinarias, la que impregna cada campo o temática que se expone exige mucha atención periodística; esa pátina fantástica que ya de por sí desprende aromas y sabores que podemos reproducir ya no solo en los medios convencionales sino en toda suerte de redes, canales y soportes cada vez más imbricados en la superconexión gracias a potentísimos dispositivos.

Los fenómenos de la comunicación social aparejadas a estos nuevos y novedosos aspectos a la cosa gastronómica se presentan realmente apasionantes. Al menos yo aguardo con sana expectación. Existen verdaderos debates en las redes a causa de un plato o de lo que lanza un chef en un momento dado. Todo es susceptible de debatir y rebatir. Se acabó hace mucho tiempo aquella monolítica senda unidireccional de la prensa que para el feedback con sus lectores contaba con la exigua rendija de "Cartas del lector".

Dicen algunos: "entre los comunicadores hay algunos que han sabido, pícaramente, subirse al carro". Al final esto es un tropel de nuevos escenarios -imparable- y yo me pregunto, ¿y qué? ¿qué va a pasar?Finalmente o el carro se "desrrisca" o lo hace el que se sube a él sin los recursos, la ética o la deontología que avale una actividad en la que valía el fondo. Bien es verdad que ahora cuenta el "escaparate", pero, insisto: ya se acabaron los menceyatos y monopolios; cualquiera puede opinar en TripAdvisor, en su red, en su grupo de wasap,...

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Nunca como hoy se había tratado la gastronomía, que antaño era "rara avis" | AH


Ya lo indicaba el experto Fernando Gallardo (El País) durante su intervención inaugural del I Congresos de Periodistas y Escritores Gastronómicos de Teguise, en Lanzarote. "Se atisba una tendencia muy clara de futuro y lo estamos comprobando ya en la actualidad, además de que se va a concretar en la próxima década: la consolidación de un nuevo 'ecosistema de reputación social compartido'. La era digital nos permite estar conectados, y bien conectados, y en ese 'hábitat' no solamente va a tenerse en cuenta al periodista de profesión".
"Éstos profesionales del periodismo ya no serán los que opinarán con criterio inapelable -subrayó Gallardo-: todas las personas, en esas conexiones digitales, en las redes, podrán opinar, valorar, comentar; unas y otras con más o menos criterio pero todas tendrán capacidad de arrojar sus sensaciones gastronómicas; es, por tanto, que en este 'ecosistema de reputación social compartida' cada opinante, cada persona va a cosechar una trayectoria y, por ende, una valoración de dicha trayectoria por parte de los demás. ¿Qué valdrá? LA CREDIBILIDAD".

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Apuntes | Blog Con Cúrcuma


“Transformamos el mundo para que sea más conveniente –afirmaba Toni Massanés, director de la Fundación Alicia en una conferencia en Tenerife-; fabricamos cosas buenas para comer, que nos gustan, que provocan placer y es lo que nos diferencia evolutivamente, pero, ¡ojo! ya no podemos sobrevivir sin cocinar. No estamos adaptados a que no sea de esta manera. Al cerebro le dedicamos un 25% de la energía y nuestro tracto digestivo se ha hecho más pequeño porque hemos transformado los nutrientes. Ya no podríamos vivir sin cocinar, evidentemente”. 

Parafraseando a Massanés, al parecer no podemos obviar que "casi no podemos vivir" ya no solo sin cocinar, sino tampoco sin fotografiar platos, darle rienda suelta en propagarlo en las redes. Curiosamente -o esperpénticamente-, somos consumidores de la gastronomía "que no se come" que inundan nuestros móviles y dispositivos plasmadas en imágenes de platos a los que jamás accederemos.

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Bulbo de tulipán, plato hace unos años de Andoni Luis Aduriz (Mugaritz) | Francisco Belín


Pero esto es ya harina de otro costal.
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