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El cielo canario protegido: allí donde observarlo y entenderlo

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El cielo canario protegido: allí donde observarlo y entenderlo

Islas
El cielo canario protegido: allí donde observarlo y entenderlo

Imagen de la Vía Láctea vista desde el almogarén del Roque Bentayga | EFE/Nacho González Oramas


GRAN CANARIA

El cielo canario protegido: allí donde observarlo y entenderlo

Por primera vez la Unesco ha protegido el cielo con la declaración como Patrimonio de la Humanidad de Risco Caído

AtlánticoHoy
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EFE/AtlánticoHoy | Las Palmas GC/SC de Tenerife | 2019-08-11 11:00:00

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La declaración como Patrimonio de la Humanidad de Risco Caído supone un reconocimiento de primer nivel al legado de los aborígenes que poblaban las islas hasta la llegada de los europeos en el siglo XIV, con un detalle no del todo valorado: por primera vez la Unesco ha protegido el cielo.

La candidatura que España promovía ante la Unesco con el yacimiento de Risco Caído como estandarte abarca, en realidad, 18.000 hectáreas de montañas y barrancos donde se conservan modos de vida propios de las viejas culturas Amazigh (bereberes): toda la Caldera de Tejeda, un espacio salpicado de lugares que un día fueron sagrados para los habitantes de Gran Canaria.

"Este espacio", dice el expediente de la Unesco, "muestra una relación muy fuerte y altamente original entre los seres humanos y el medio natural, tanto la tierra como el cielo". "Ofrece un testimonio excepcional de una cultura isleña que incluye el firmamento como parte fundamental de su mundo, ritos y creencias", añade. Y continúa, "los principales elementos de este paisaje cultural y su firmamento, incluido el cielo nocturno, permanecen casi inalterados desde la conquista española en el siglo XV, manteniendo la esencia del paisaje y el cielo que veían los antiguos canarios", añade.

Nunca hasta ahora la Unesco había mencionado el cielo como valor a proteger dentro de un bien Patrimonio de la Humanidad, enfatiza el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias Juan Antonio Belmonte, especialista en Arqueoastronomía, en descifrar de qué manera y con qué finalidad miraban al cielo las culturas antiguas.

Belmonte lleva años trabajando en los numerosos yacimientos repartidos por toda Gran Canaria que delatan que sus primeros habitantes no solo tenían al sol como una de sus principales divinidades (Magec), como atestiguan las crónicas de la Conquista, sino que además controlaban sus ciclos naturales -y los de la luna y astros como Sirio, la estrella más brillante del firmamento- para establecer el calendario por el que se regía la sociedad.

Lugares ceremoniales -almogarenes- donde los faycanes (sacerdotes) y las maguadas (mujeres consagradas a lo divino) marcaban los ritos religiosos y, con ellos, los tiempos de la siembra y la cosecha, en un conocimiento donde no cabe separar lo divino de lo mundano con esquemas del siglo XXI, precisa Belmonte.

"Funcionan como un calendario absolutamente preciso y servían para la celebración de los rituales, como muestran en el caso de Risco Caído las hierofanías que suceden en el interior del templo", asegura el arqueólogo Julio Cuenca, descubridor de esa cueva, en referencia a las imágenes que crean los rayos solares sobre los grabados que iluminan 180 días al año, de equinoccio a equinoccio.

El Cabildo de Gran Canaria se refiere a esos lugares como sus "yacimientos con estrella" y organiza visitas guiadas a ellos en grupos reducidos, para poder disfrutar en vivo como hace seis siglos de los efectos que la luz genera en ellos en el solsticio de verano (20-22 de junio) o los equinoccios de primavera y otoño (20-21 marzo y 22-23 de septiembre, respectivamente).

Estos son cinco de ellos:

RISCO CAÍDO 

Situado en Barranco Hondo, en Artenara, este yacimiento de la cumbre de Gran Canaria es el marcador astronómico más sofisticado de cuantos se han descubierto en el legado de los antiguos canarios.

Se trata de una cueva artificial excavada en roca volcánica con una cúpula casi esférica donde una claraboya deja pasar al amanecer un rayo que se va proyectando sobre una pared decorada con triángulos púbicos, símbolo casi universal de la fecundidad. Ese efecto comienza en el equinoccio de primavera, va creciendo día a día hasta el solsticio de verano y vuelve a decaer hasta desaparecer en el equinoccio de otoño. A partir de entonces, toma el relevo la luz de la luna llena en varias noches del invierno.



ROQUE BENTAYGA 

Uno los elementos geológicos más impresionantes de la Caldera de Tejeda. Junto al Roque Nublo, este pitón basáltico que se eleva 1.414 metros sobre el nivel del mar es el icono natural más reconocible de la cumbre de Gran Canaria.

Forma parte de los bienes protegidos por la Unesco porque cuenta en su base con un almogarén con varias muescas artificiales en la roca que marcan la salida del sol en los equinoccios y el primer orto de la estrella Sirio a lo largo del año, además de la posición del Pico de las Nieves (el techo de la isla, 1.956 metros) y otra de las referencias imprescindibles del paisaje de la zona y de las creencias de los antiguos canarios: el Teide, que se divisa 100 kilómetros al noroeste, por encima del mar de nubes.



LA TUMBA DEL REY 

Fuera del territorio delimitado por la caldera de Tejeda, en el barranco de Fataga, se encuentra la necrópolis prehispánica de Arteara, la mayor de toda la isla, utilizada durante casi 700 años, desde el siglo VIII al XV. Entre sus decenas de túmulos, hay una objetivamente distinta, preeminente, que la tradición popular de la zona ha denominado generación tras generación "La tumba del rey".

En realidad, bajo ese túmulo reposa desde hace 1.300 años un varón de unos 18 años, del que poco se sabe. Pero debió de ser alguien especial, porque su tumba se colocó justo en el lugar donde el sol del primer día de la primavera proyecta al amanecer un rayo que se forma en una hendidura natural de los riscos de Amurga y cruza todo el barranco, iluminando ese punto de la necrópolis. Rey o vasallo, en la tumba de ese joven comienza la primavera en Canarias.

LAS CUATRO PUERTAS 

En Montaña Bermeja, en el municipio de Telde, se encuentra una cueva artificial con cuatro puertas que dan nombre al enclave.

En el solsticio de verano, los rayos solares entran por las puertas orientales al amanecer y por las occidentales al atardecer, mientras van iluminando en el suelo unas cazoletas de posible utilización ritual. Los últimos rayos de ese día antes de ponerse el sol tras las montañas tocan una cazoleta apartada en una esquina.

CUEVA DE TARA

Es la de más reciente descubrimiento, no la cueva, sino el efecto que la luz del amanecer provoca en su interior desde el equinoccio de primavera al de otoño. Este yacimiento del municipio de Telde es casi un espejo de Risco Caído, aunque sin su peculiar cúpula.

Los arqueólogos que la estudian consideran que ambas podían cumplir de la misma función: Risco Caído, en la cumbre, para el guanartemato (reino) de Gáldar y Tara, cerca del mar, para el guanartemato de Telde. En actualidad, se encuentra en un entorno muy urbanizado y transformado, dentro de la segunda ciudad de la isla.

Pero el suyo no es un barrio cualquiera: de allí procede el ídolo de Tara, una figura de terracota con forma de mujer, homenaje a la fecundidad e icono indispensable de la cultura aborigen.

Y si esos dos lugares permiten mirar al cielo como lo hacían los primeros habitantes de la isla hasta la llegada de los primeros europeos, estos otros dos son básicos para entenderlo todo:

CUEVA PINTADA DE GÁLDAR

Descubierta en el siglo XIX, contiene un mural de pinturas que constituye una de las muestras más sublimes del arte aborigen de las islas. A su modo, es la "Altamira" canaria.

Se trata de un yacimiento enclavado en centro de la capital prehispánica de la isla, Agáldar (la actual Gáldar), en el cuya excavación se sigue trabajando y que cuenta con un museo que permite entender quiénes eran y cómo vivían los "canarii".


EL MUSEO CANARIO 

El museo de referencia para la cultura aborigen es una institución privada centenaria, fundada en 1879 por un puñado de miembros de la burguesía de Gran Canaria que se empeñaron en recuperar el legado de sus ancestros, bajo el liderazgo del doctor Gregorio Chil y el historiador Agustín Millares.


Enclavado en el corazón histórico de Las Palmas de Gran Canaria, el barrio de Vegueta, su colección de restos prehispánicos es enorme y abarca todas las islas del archipiélago. Incluye desde el famoso ídolo de Tara hasta varias momias de personajes preeminentes de la sociedad (algo que delata el lujo con el que fueron preservados sus cuerpos). Es un museo vivo, que sigue liderando la investigación sobre la cultura aborigen y que ha incorporado elementos de última tecnología y realidad aumentada para apreciar mejor sus fondos, como recreaciones interactivas en 3D de varias de sus momias. 

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