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La curvatura de la placidez

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La curvatura de la placidez

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La curvatura de la placidez

La entrada en copa puede delatar algunos matices | FB


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La curvatura de la placidez

La curva de la felicidad, una relación de ideas acerca de señores orondos y panza "alegre". Una licencia, en cambio, que nos permitirá conocer, cómo se encuentra cualquier vino.

Fran Belín
Fran Belín
Fran Belín
Francisco Belín | Santa Cruz de Tenerife | 2018-08-22 10:49:29


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¿Debe pulirse en botella? ¿Hay que beberlo porque es su momento? ¿Es momento de darlo por “muerto”? Si apreciamos el vino y si guardamos expectativas con las botellas que abriremos en cualquier ocasión, es bueno saber que existen "mensajes" que nos darán algunas pistas relevantes de cómo actuar.

Si recreamos mentalmente un eje de coordenadas con su gráfico cóncavo, desde el nacimiento del punto izquierdo arrancará el trazado de mejora hacia el punto más alto -la plenitud del vino- y, a medida que va bajando, el empeoramiento, cuyo su grado máximo es el punto derecho de la mencionada curva.

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Por supuesto, podemos tener la certeza de grados intemedios en todo el trazado, con ese vino que remonta y se aproxima a la cúspide o cuando empieza el descenso, momento en que hay que descorchar porque cada día que pasa peor se pondrá. 

Este gráfico mental nos permite, con unas reglas sencillas de cata, apreciar la situación de un vino y actuar en consecuencia a la hora de ofrecerlo en un restaurante o en una reunión en casa con los amigos.

Así, un vino tinto estará en fase de mejora, por regla general, cuando su tonalidad es cereza nítida, en nariz predomina la fruta y en boca se dejan acentuar los matices ácidos y algo ásperos.

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La entrada en copa puede delatar algunos matices | FB


La plenitud deja entrever un color rubí (con un anillo teja) y los aromas son ya más complejos; saltan las especias y en al trago es sabroso (intensidad de sabores), equilibrado, persistente, aterciopelado.

El vino lleva vía de fenecer, y ya no será lo que era, cuando el rubí empieza a mostrar mucho teja y al olfato no se detecta fruta alguna. Las especias ya son muy evidentes y los matices de bollería hacen presagiar la oxidación.

Por tanto, el vino que baja en la curva virtual serán ligeros, pulidos en boca, no raspan y son cortos en su estructura, es decir, nada persistentes. Estará K.O. Si el color es castaño-marrón, con un aroma a oxidado (amontillado) y es pura acuosidad y desequilibrio.

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Vinos de guarda. Según y cómo, pueden "salirse de la curva" | FB


Aprovechemos de paso para afinar. Decantar, por definición, es separar un líquido de un sólido por gravedad, por lo que se aplica a la eliminación de posibles posos que nos van a fastidiar el trago. Otra cosa es que la botella, al estar cerrada todo un tiempo de crianza, despida ese “tufo” a reducción, por lo que sí necesitará oxigenación.

¿Abrir la botella un rato sin más? No bastará. Así que, según el vino, podrá darnos mucha satisfacción si éste se “abre” en una copa grande. También se puede recurrir a nuestro “decantador” -y de ahí proviene el error- para que tome ese oxígeno necesario con el que despertar sus cualidades sápidas.


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