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¿Critica? ¡Eso ya no se estila! (o sí)

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¿Critica? ¡Eso ya no se estila! (o sí)

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¿Critica? ¡Eso ya no se estila! (o sí)

¿Porqué? ¿Porqué nos gusta o no una especialidad culinaria? | Con Cúrcuma


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¿Critica? ¡Eso ya no se estila! (o sí)

Anton Ego. ¿Recuerdan? El severo crítico de la película “Ratatouille” a la que, por cierto, ensalzaba el mismísimo Ferrán Adriá. Si no la han visto se las recomiendo.

Fran Belín
Fran Belín
Fran Belín
Francisco Belín | Santa Cruz de Tenerife | 2018-09-05 12:32:59

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Lo del nombre con el que le bautizaron, “Ego”, ya presagia mala espina ¿verdad? Está claro que la caracterización del personaje de animación del filme deja constancia de una época quizá pasada: el rigor basado en la grisura y la severidad omnipotente del “valorador gastronómico”. ¿Sigue vigente esa particularidad? 

¿Está tan pendiente el público del crítico gastronómico dixit? La característica psicológica, eso constituye harina de otro costal; no acabaríamos. Hoy es tan heterogénea la comunicación gastronómica y vitícola y sus valedores que, lejos del arquetipo de Antón, se multiplica la información, la interpretación y la opinión en fórmulas de crear necesidades -en un mundo en el que hay que saber de todo- más que de personas avezadas que, por lo que sea, llevan engarzado ese "título" incierto de crítico gastronómico.

Aunque "ya no se lleva" de forma explícita, el término "crítico gastronómico" perdura, es incombustible. No se ha perdido en absoluto, pero sí se ha desdibujado. Déjenme recordarles que Anton es la “metáfora” de los prescriptores en… Francia (otra harina de otro costal). Está empeñado en cerrar el restaurante Gusteau, ya se lo imaginan: critica su comida –fatal, por supuesto- y… ¡zas! probará el ratatouille –plato estelar de la película, es una especialidad regional francesa elaborada con diferentes hortalizas guisadas- preparado por la ratilla protagonista. Todo muy subliminal.

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Fotograma de Anton Ego ante la máquina de escribir | atlancicohoy.com

Rescato pensamientos de Ego que les llamará la atención: “La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos; arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio. Creamos expectativas con las críticas negativas – divertidas de escribir y leer-, pero la triste verdad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica”.

Críticas negativas, ya. ¿Qué les parece? ¿Ya ven por dónde va el bueno de Anton?

“Pero, en ocasiones –continúa el personaje de animación- el crítico sí se arriesga cada vez que descubre y defiende algo nuevo… el mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones… lo nuevo necesita amigos. Anoche experimenté algo nuevo –refiriéndose al plato en cuestión, de la Provenza-: una extraordinaria cena de una fuente singular e inesperada: decir sólo que la comida y su creador han desafiado mis prejuicios sobre la buena cocina subestimaría la realidad”.

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El guiso que conmovió a Anton Ego porque lo trasladó a la infancia | Wikipedia


Me han tocado en lo más profundo –asegura el personaje ‘grisáceo’ a posta pero que al final de la trama se ilumina él, su percepción y hasta su aspecto-. En el pasado, jamás oculté mi desdén por el famoso lema del chef Gusteau: ´Cualquiera puede cocinar´. Pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad: ´No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado´.

El mensaje del crítico de ficción va hacia un trasfondo que bien podría sintetizarse: cuando una composición o concepto culinario no solo es bueno sino que toca la fibra de esa persona que, al fin y al cabo está preparada para detectar matices distintivos, esa fibra de severidad impostada tendría que caer por su propio peso.

Partiendo de la base desde la que personalmente defiendo que todos somos gastrónomos, al final y como con los vinos, aparentemente podríamos aseverar que tal plato –tal chef- nos gusta o no; nos encantará o lo rechazaremos. Ahí no está la cuestión porque no es más que la superficie de la percepción.

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¿Por dónde empezamos? | FB


¿Porqué? ¿Porqué nos gusta o no? He ahí el quid. Delimitar el término, la sensación del porqué de eso que estamos probando.

Otra cosa es ya desarrollarlo desprendido de prejuicios y posibles inquinas.


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