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Ansiedad

Ilustración de la ansiedad | AH

Recomendaciones médicas

Ansiedad

En el post de hoy abordaré un tema tan prevalente en nuestra sociedad como son los trastornos ansioso.

maytfox
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| Santa Cruz de Tenerife | 2019-08-21 18:15:00
En el post de hoy abordaré un tema tan prevalente en nuestra sociedad como son los trastornos ansioso. Debemos aprender a reconocerlas, para así poder abordarlas y tratarlas cuando sea necesario. Esto es una labor no solo de los sanitarios, si no también del propio paciente que las sufre.

En muchas ocasiones, muchas personas afectadas, sus familiares y/o incluso sus médicos no las reconocen, o le restan importancia, alegando que se trata de cansancio, falta de vitaminas, estrés o simple exageración. Hay que darle a estos síntomas la importancia que tienen y dedicarles un tiempo para poder evaluarlos. Estos estados patológicos se caracterizan por la presencia de síntomas psíquicos y físicos muy variados y que por lo tanto, afectan de una forma global al individuo.

La ansiedad supone un estado de alerta que prepara al organismo para un gasto suplementario de energía mediante cambios psicofisiológicos. Estos cambios pueden ser normales en respuesta a situaciones de estrés, y sólo si son desencadenados por estímulos nimios o incluso sin ningún estímulo, duran más de lo debido o se manifiestan con síntomas complejos y conductas como fobias, obsesiones, pánico, deben ser conceptualizados como anormales, ya que suponen una situación de sufrimiento y generan inadaptación progresiva para la persona que las padece.

Hablando en palabras más banales, y como muchas veces intento explicarle a mis pacientes en consulta, la ansiedad en sí se produce de forma normal como respuesta a un estímulo determinado (generalmente una preocupación, un diagnóstico negativo, un examen importante como una oposición, entre otras múltiples situaciones) y no tiene por qué suponer siempre una patología que precise tratamiento. No siempre hay que tratarla con medicación, a veces es algo pasajero que acaba desapareciendo una vez que finaliza el proceso que la generó o bien cuando somos capaces de adquirir capacidad para sobrellevar la situación que la causa. Lo importante es saber reconocerla para no minimizar los síntomas e ignorar lo que podría ser un problema más adelante. Cuando se prolonga en el tiempo o limita el desarrollo de nuestra rutina diaria deberías consultar con tu médico.

La ansiedad patológica que es la que nos debería preocupar puede presentarse como síntomas muy variados: sensación de angustia, “falta de aire”, muchas veces mareos, sudoración, náuseas, dolor torácico, boca seca, insomnio, etc. También puede presentarse como un síndrome inespecífico, que constituye un modo de reacción ante alteraciones biológicas o sociales (por ejemplo, síndrome ansioso secundario a una enfermedad orgánica), o como una enfermedad específica (trastorno de pánico). En este apartado tengo que decir que, aunque en muchas ocasiones podemos asociar “ansiedad” a los síntomas que nos ocurren, lo primero debería ser descartar otras patologías relevantes que pudieran ocasionarlos si todo está OK entonces podemos decir que los síntomas son por este trastorno.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que hay muchas enfermedades que implican un riesgo significativo de desarrollar un cuadro de ansiedad. Igualmente ocurre con el consumo de ciertas sustancias (por ejemplo, cafeína) o fármacos (por ejemplo, corticoides) que pueden desencadenarla. Esto último, sobre todo lo de la cafeína, léase con un poco de sentido común...

Sería conveniente valorar los antecedentes familiares y personales de ansiedad y depresión en la infancia y la personalidad de la persona que lo sufre: inseguridad, inmadurez, dependencia,…También influyen mucho los acontecimientos vitales a los que ha estado sometida la persona, especialmente durante el año previo.

Con todo lo anterior, pongo de manifiesto la importancia que debería darle el médico a la entrevista clínica en consulta. Un médico que quiera realmente evaluar tu patología debería hacerte varias preguntas en consulta y no pautar directamente un fármaco para tratar el supuesto problema.

¿Qué podemos hacer para mejorar los síntomas?
  • Hacer una lista de las situaciones y actividades que nos generan preocupación. De esta forma tan visual podemos determinar aquellas sobre las que podemos actuar.
  • Hacer un repaso/revisión del estilo de vida que llevamos. ¿Cuánto tiempo nos dedicamos a cuidar de nosotros mismos?, ¿y a pareja/familia/amigos?
  • Hablar de nuestras inquietudes con alguien de confianza podría resultar de gran ayuda para calmar la ansiedad.
  • También nos pueden ayudar las siguientes medidas:
  1. Respetar las horas de sueño que nos permitan descansar y recuperarnos bien del día a día.
  2. Hacer ejercicio físico de manera regular y dentro de nuestras posibilidades. En otro post hablaré de la importancia del ejercicio físico y los beneficios que genera en el organismo.
  3. Llevar una alimentación saludable, rica en frutas y verduras evitando alimentos procesados. De esto también hablaré más adelante…
  4. Limitar el consumo de café o té. No ingerir alcohol. No fumar ni consumir drogas.
  5. Si es posible, sería beneficioso hacer descansos en el trabajo.
  6. Programar un rato de ocio todos los días.
  7. Rodearse de personas con las que disfrutemos de su compañía y pasar más tiempo con ellas.
  8. Aprender a hacer cosas nuevas que nos mantengan entretenidos e ilusionados (algún curso, manualidades, instrumentos musicales, etc).
  9. Técnicas de relajación. Respiración.
Y ya para finalizar, dejo una serie de consejos a modo de resumen, ¿Cuándo debería consultar con el médico?

  • Si los síntomas son muy intensos y molestos. Perjudican el desarrollo de nuestra vida diaria o bien perjudican el desarrollo de nuestra actividad socio-laboral.
  • Si no mejoran pese al paso de los días o las semanas y no llegamos a comprender cuál es la causa que los genera.
  • Si pese a conocer la causa que los genera hemos intentado tomar medidas y cuidados personales durante varias semanas sin éxito.
  • Si experimentamos una sensación repentina de pánico, un deseo de huir de alguna situación o una sensación intensa de pérdida de control. Asi como si estos síntomas de ansiedad ocurren en supermercados, ascensores, etc.

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