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CLAVES PARA EL EMPODERAMIENTO PERSONAL

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20 señales para identificar un perfil tóxico de Perversión Narcisista

20 señales para identificar un perfil tóxico de Perversión Narcisista | PIXABAY

CLAVES PARA EL EMPODERAMIENTO PERSONAL

20 señales para identificar un perfil tóxico de Perversión Narcisista

Te ofrezco 20 puntos que nos pueden dar mucha información para saber si estamos en una relación con un perverso o perversa narcisista

Omar Rueda
Omar Rueda
Omar Rueda
| Badalona | 2019-11-29 18:00:00

Nota informativa para el lector: 
Se hará alusión a la abreviatura P.N. para hacer referencia a un perverso o una perversa narcisista. 

Me dispongo a ofreceros una serie de artículos relacionados con el abuso invisible. Creo que es uno de los problemas sociales más importantes de este nuevo siglo al que tenemos que hacer frente y veo necesario que se genere conciencia sobre el tema, para que empecemos entre todos a hacer visible lo invisible. Desde mi punto de vista, es fundamental darle voz a esta temática para que podamos aprender a identificar y protegernos del auge de perfiles tóxicos que estamos viviendo en la actualidad, porque las estadísticas apuntan a que una persona se va a cruzar por el camino con un mínimo de dos P.N. en la vida. Ése puede ser tu jefe, tu directora, tu pareja, un compañero de trabajo, o incluso un miembro de tu familia al que aún no has identificado. Por lo tanto es un problema que nos incumbe a todos.

Por muy paradójico que parezca, las sociedades democráticas han promovido que se dé con mayor frecuencia y fuerza el abuso invisible. De alguna manera es como si en sociedades con más derechos y libertades se diera un aumento de estos perfiles tóxicos. ¿Cómo es posible?

Pues básicamente porque en una sociedad donde impera la doble moral, el abuso invisible narcisista ha encontrado un caldo de cultivo más que satisfactorio para poder emerger, proliferar y asentarse. Porque ese abusador encubierto se dice: “si maltratar ahora está mal visto, tendré que hacerlo de manera invisible para seguir con el amparo de la invisibilidad, para no perder esa imagen pública de perfección y sociabilidad que proyecto porque es justamente esa proyección la mayor arma que tengo.”

Efectivamente, la imagen impoluta que proyectan es lo que les permite seguir abusando de sus víctimas con total impunidad. 

Veamos en este artículo cómo detectar si estás delante de un P.N.

1. Cambio de máscara de manera habilidosa dependiendo de la persona con la que esté desde un nivel de hipocresía notorio

Todos tenemos máscaras sociales, y todos tenemos la capacidad de disociar nuestra personalidad adaptándonos al contexto o a las personas que tengamos delante. Pero, en un Narcisista, esto se da de manera desproporcionada y en lapsos muy cortos de tiempo. Es decir, que él o ella puede cambiar radicalmente de personalidad, cosa que alguien sin este trastorno no puede hacer porque se quedaría en la disociación. Un ejemplo sería: un P.N te puede gritar en una habitación o amenazarte, pero si entra otra persona en ese espacio, cambia de registro en cuestión de segundos y pone su mejor cara, mostrándose gentil y bondadoso. Como si fuera una persona totalmente diferente.

2. La otra persona te impide a toda costa tener tu espacio de intimidad

Todos tenemos el derecho de guardarnos aspectos que sólo uno mismo conoce, pero, delante de una personalidad narcisista, nos es imposible guardarnos nada para nosotros porque nos piden cuenta de cualquier cosa. Tienes que explicarle todo tu día, con quién te has visto, por qué has llegado cinco minutos tarde, le tienes que enseñar tu teléfono cada día, las conversaciones de WhatsApp, te pregunta muchas veces en qué piensas... Es decir, que no puedes tener tu espacio de intimidad. Una expresión muy típica que utilizan es que en el amor no hay espacio para el secretismo. Pero no va de secretos, sino de privacidad. Aunque nos encontremos en una relación larga, casados o tengamos hijos, tenemos todo el derecho del mundo a tener nuestra propia intimidad, porque es nuestro espacio y de nadie más. Que nadie te lo arrebate. El coste de perder este espacio es que tengas la sensación de que el otro es omnipotente y que por lo tanto tengas que pedirle permiso para hacer o tomar cualquier decisión viviendo en un estado de indefensión absoluta.

3. No consigues ser feliz al lado de esa persona cuando estás a solas con él o ella

Es como si la otra persona frenara tu felicidad, aunque no dependa de ella, porque ves que le molesta o le pone nerviosa verte feliz. Entonces aprendes a guardarte esa felicidad para ti, para no mostrarla, hasta que un día dejas de sentirla. He tenido pacientes de abuso narcisista que han tenido que ir más allá y que incluso han tenido que aprender a adoptar el rol de víctima, de sumisión o de tristeza para que el abusador pueda sentirse feliz, porque sólo cuando te ven mal ellos/as son felices. Si te ríes por algo que has leído, o haces algo que te hace feliz, ellos/as se enfadan por alguna razón, y entonces te sientes culpable. Inconscientemente empezamos a dejar de ser felices porque preferimos ese nivel de neutralidad antes que soportar el sentimiento de culpa.

4. Esa persona rebaja tu autoestima sin que nadie pueda percatarse de ello

Esa persona que tienes a tu lado tiene una cierta tendencia y habilidad para rebajar tu autoestima utilizando un lenguaje verbal y no-verbal que sólo tu puedes entender, pero que el resto no. Cuando estás con más personas, con amigos o familiares, y quieres hablar o tener un poco de atención, va el perverso/a y te frena en seco con ese lenguaje que sólo tú conoces. De esa manera no se pone en evidencia delante de los demás, no muestra su verdadero rostro y ejerce su dominación sobre ti.

5. Tú eres el culpable de su mala conducta 

Curiosamente tú siempre eres el culpable de que la otra persona se enfade, sienta rabia, sea infiel o de cualquier problema que vaya surgiendo en la relación. Es decir que cuando te insulta, o te grita lo va a hacer utilizando el mensaje subyacente de que esto no pasaría si tu fueras diferente. Y aquí vemos una de las señales más importante para identificar a un perfil perverso: son incapaces de asumir su parte de responsabilidad. Los perversos y perversas son incapaces de asumir que su frustración y rabia parten de su frágil ego. Por lo tanto vuelcan toda la responsabilidad en forma de culpa en el otro, justificando sus enfados de esta manera.

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20 señales para identificar un perfil tóxico de Perversión Narcisista | PIXABAY

6. Le encanta jugar al pilla-pilla contigo

Una vez que te ha atrapado en su trampa desde la seducción, te va a rechazar cuando estés muy encima suyo, y sólo cuando te alejes, él se va a acercar. Entonces, tú te acercas, y la otra persona se aleja. Este mecanismo es el eje vertebral de la dependencia afectiva, de la co dependencia, empujada por el motor de la herida emocional del abandono. Este refuerzo intermitente es la base del vínculo traumático en la fase adulta. El perverso/a se muestra muy frío para que tú te veas en la obligación de usar toda tu energía y tiempo en “recuperarlo” de alguna manera, en recuperar su amor y su cariño. Entonces lógicamente te agotas y te alejas por pura supervivencia emocional. Es en ese momento donde no te va a dejar respirar; se va a mostrar amoroso, va a dar lo mejor de sí mismo para volver a engancharte, para que vivas en la ambigüedad y en la confusión absoluta.

7. Al principio se mostrará como el amor de tu vida

Los primeros meses se mostrará como tu alma gemela, como si hubierais nacido el uno para el otro, para atraparte en su red adaptándose al 100% a ti. El perverso o la perverso disocian su personalidad hasta un punto de mimetismo muy embriagador capaz de enamorar a cualquier persona desde esa proyección inconsciente que hacemos en el otro. De repente, sientes que esa persona es para ti, porque tiene los mismos gustos que tú, y porque te dice cosas del estilo: “contigo me siento yo mismo, contigo me siento libre, tú sí que me entiendes”. Durante ese tiempo, la persona que recibe ese bombardeo de amor se va a sentir viviendo en una especie de luna de miel anticipada, porque el perverso/a coge tus necesidades y tus deseos y los proyecta hacia el futuro para anclar a su víctima en esa falsa ilusión, en ese ideal de relación. Cuando te veas atrapado y hayas decidido que esa persona va a ser el amor de tu vida, la red de mentiras va a ir cayendo poco a poco, como un castillo de naipes. Aquí empieza la etapa de la devaluación en ese mecanismo perverso de refuerzo intermitente donde uno se queda atrapado desde el bloqueo y la incomprensión. Las ganas de recuperar a esa persona de la que te enamoraste te dejará en un estado de espera y hará que normalices el abuso.

8. Te aleja de las personas que te quieren (aislamiento socio-familiar)

Cuanto más dure la relación, más solo o sola te vas encontrando. Es muy probable que tu círculo de amistades se vaya reduciendo paulatinamente y la relación con tu familia se vaya deteriorando con el tiempo. ¿Cómo sucede esto? La persona que tienes al lado se ha encargado de enviarte mensajes negativos, de manera constante, sobre esas personas a las que quieres. Ese mensaje va calando en ti poco a poco hasta que haces realidad esa creencia que ha instaurado en ti. También puede pasarte que cada vez que quedes con tus amigos o familiares, de alguna manera, antes o después de verlos, el perverso/a narcisista te castigue de alguna manera. Por lo tanto, por mecanismos de condicionamiento, vas dejando de ver a tus seres queridos para no vivir ese conflicto, para que el otro no se enfade. ¿Qué sentido tiene alejarte de tus seres queridos? Aislarte para que seas más vulnerable, más manipulable y para tener el control absoluto sobre ti desde una indefensión aprendida. El síndrome de Estocolmo llama con fuerza en este estadio...

9. Sentir miedo

Sus reacciones de ira narcisista no suelen tener un patrón determinado, eso hace que nunca sepas cuándo va a reaccionar mal el otro, por lo tanto, dejas de hacer cualquier cosa para evitar ese malestar. Esto es lo que se llama "vivir bajo el yugo" de la incertidumbre afectiva, que es la base de la crianza promovida por un progenitor perverso en ese refuerzo intermitente anteriormente comentado en otros puntos. De esta forma el P.N. consigue que la otra persona se sienta siempre con un sentimiento de deuda o culpabilidad por hacer o dejar de hacer.

10. Te suele hacer sentir culpable.

El P.N. te puede hacer sentir culpable de sus enfados, de la falta de dinero, de que se siente poco escuchado, de que se siente abandonado, de que no le quieres lo suficiente, de que no le prestas la atención que necesita, etc. Esto lo hace para no asumir su parte de responsabilidad y evitar que puedas tomar conciencia de lo que está haciendo en realidad. Además, la culpa es un juicio que llega en forma de auto engaño muchas veces. De alguna manera, si yo me auto-convenzo de que tengo la culpa de que el otro esté mal, le puedo encontrar una solución al problema, porque yo soy la persona que quiere cambiar lo que está pasando y en esta tesitura me siento con mayor autocontrol. Lo que no sabemos es que al asumir un nivel de culpa que no nos corresponde, entramos en una fase de deuda y de indefensión difícil de sobrellevar, que nos deja anclados al vínculo traumático.

11. El perverso narcisista hace uso de la violencia progresivamente. 

EL P.N. va incrementando el nivel de agresión una vez que has normalizado la primera etapa. Por eso debes de tener mucho cuidado con lo que toleras, porque en esa primera etapa de violencia, al primer insulto o muestra de desprecio, deberías poner el primer y único límite. Al tolerarlo, lo normalizas, y entonces das pie a que la otra persona vaya incrementando el nivel de violencia. En este estado de normalización disociativo vuelves a tolerarlo y a normalizarlo, hasta que un día el P.N. ejerce la agresión física.

Pero no ha sido del día a la mañana, porque los P.N. saben racionar el maltrato por etapas

12. La perversión es visible en el sexo.

Suelen ser personas que les gusta mucho dominar en el sexo. Este punto de manera aislada no supone ningún problema, porque para gustos los colores, y no estamos aquí para juzgar la sexualidad de nadie. Pero es un buen indicador si presenta la mayoría de los puntos antes mencionados. El P.N. aprovecha ese juego, ese momento de creatividad, de unión, para seguir machacando a su presa, para seguir sometiéndola, para seguir abusando de ella, con la excusa de que es un juego sexual-amoroso. Normalmente el P.N. no tolera un no como respuesta, y te va a hacer sentir mal, te va a tildar de asexual, de impotente-frígida, de que tu sexualidad no funciona si no quieres hacer lo que él o ella quiere. El estado de sumisión y bloqueo emocional viene con fuerza cuando esto sucede. Al final terminas por sucumbir a su manera de proceder o terminas empequeñecido y sin autoestima.

13. Si esa persona desapareciera de la faz de la tierra, tus problemas también lo harían. 

Tus problemas del cotidiano desaparecerían si el P.N. decidiera marcharse de tu vida. Toda la culpa tóxica, la vergüenza tóxica, la ira, el miedo, y la confusión se irían junto a esa persona.

Por primera vez te sentirías libre, feliz y a gusto con tu vida

14. Relación simbiótica

El P.N. necesita establecer una relación simbiótica contigo, como fusionada, donde la dependencia emocional sea el eje vertebral de lo que os une. El mensaje es el siguiente: “da igual lo que pase fuera de la relación, porque ahora lo único importante somos nosotros”. El pegarse a ti, emocionalmente, sexualmente, continuamente, es lo que genera esa fusión. Cuando necesites tu espacio, el P.N. se va a accionar con fuerza para aumentar esa dependencia emocional, desde castigos encubiertos como el silencio, la indiferencia, la victimización, el chantaje emocional o el acoso virtual, para aumentar ese pegamento mental que os une.

15. El P.N. tiene una conducta infantil y necesita siempre toda tu atención 

Es como un niño o niña que necesita siempre toda tu atención, incluso en la distancia. Si no se la das a las buenas, hace lo posible para tener tu atención a las malas. Te roba la energía con sus llamadas continuas de atención, con ese infantilismo, con esa falta de madurez, con ese bombardeo de mensajes vía WhatsApp. Y de repente cuando el P.N. te brinda un poco de silencio, te sientes mal, porque no estás acostumbrado a estar contigo mismo. Y aquí ocurre algo muy extraño: vas a pensar que el P.N. ha dejado de quererte, que habrán consecuencias negativas o que está con otra persona.

El vínculo de dependencia emocional se nutre de esta dinámica

16. La mentira

No todos los mentirosos son P.N., pero éstos suelen mentir muy a menudo. La mentira hace parte de su estrategia y la utilizan de manera consciente o inconsciente. Puede mentir para ponerte a prueba, para no asumir su responsabilidad, para aprender de las reacciones de los demás... Si la relación está a punto de romperse porque tú no puedes más, te va a decir que te mereces algo mejor que él, que tienes razón, para que veas su lado humano y vuelvas a engancharte. Utiliza mucho las palabras como honestidad, verdad, sinceridad para promover una mentira y convencer de su veracidad.

“Si te tengo que ser sincero, si te tengo que ser honesto, yo nunca he hecho esto, yo nunca haría lo otro...”

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17. Tienen tendencia a ser Paternalistas

El P.N. ejerce su autoridad como si tu fueras el niño que no sabe hacer nada y él asume ese rol de padre que tiene que enseñarte a cómo proceder en la vida. No hay cosa que sea más alienante que las relaciones paternalistas. El P.N. te va a dar órdenes y tú las vas a cumplir, porque los roles empiezan a desdibujarse. Va a jugar con tus miedos para que cada vez dependas más de su criterio, hasta que te conviertas en alguien muy sumiso que no pueda tomar ninguna decisión sin su consentimiento. Porque te has dejado reeducar por él y esto es un lavado de cerebro en toda regla. Ese paternalismo patológico es una forma de reeducación o lavado de cerebro para anular a la otra persona de su propio criterio personal y de sus rasgos identitarios en materia de autoridad.

El objetivo es que te quedes sin identidad personal para que dependas de la identidad del otro para existir, y que pierdas toda tu dignidad

18. Son como enanos gruñones, pero sin la parte bondadosa

No todos los P.N. son gruñones, pero si éste se enfada por cualquier cosa con gran facilidad y tiene muchos de los puntos antes mencionado, es que estás compartiendo tu vida con un P.N. frustrado. Porque de alguna cosa sin importancia puede montar el mayor de los dramas. Utiliza el cotidiano para generar conflictos, distanciamiento, culpa, dominación y confusión. Cuando el nivel de explosión de rabia no se corresponde con la causa, entonces es que hay algo que no funciona.

Este punto está muy ligado también a otras psicopatologías como el trastorno de conducta o el trastorno límite de la personalidad

19. Ofrece muchas promesas

El P.N. tiene tendencia a enganchar a su víctima desde la proyección hacia el futuro de los deseos y necesidades de ésta en forma de promesas. Curiosamente nunca va a cumplir ninguna y siempre va a tener una excusa del porqué no las cumple. Te puede prometer que el próximo fin de semana os iréis juntos a la montaña, que nunca más hablará mal de ti delante de tus amigos o familiares, que nunca más te va a insultar o a gritar, pero eso sigue pasando...

El P.N. vive de las promesas y del ideal que proyectan: es una forma de seducción

20. El chantaje emocional sistemático

Si tu conducta no es de su agrado, si no haces lo que quiere, si no te amoldas a sus caprichos, si decides hacer cosas por tu cuenta, porque te apetece aprender o quedar con un amigo, entonces va a utilizar el chantaje emocional para que no lo hagas. Se hará la víctima, se va a mostrar triste, enfadado e incluso puede llorar para conseguir lo que se propone. Si decides dejar a esa persona, pueden llegar a amenazarte con quitarse la vida, con suicidarse... Pero tranquilo, si es un P.N. no lo van a hacer nunca, porque uno de sus mayores miedos es el de desaparecer. También te pueden decir la típica frase que nunca vas a encontrar a alguien como él o ella.

“Nadie te va a querer como yo”

Ahora teniendo esta información, sé responsable de la misma. Si identificas tu relación actual con muchos de los puntos mencionados, no cabe duda de que estás en algo muy tóxico, independientemente de que tu pareja sea un P.N. 

Te animo a que salgas de ahí lo antes posible y no dudes en pedir ayuda a tu entorno más cercano








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