Formatos de torneo: Lo que no te cuentan

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El fútbol no quiere perder su condición de deporte rey a nivel mundial y se adapta a nuevos formatos más atractivos para el espectador, pero, sobre todo, más rentables para los patrocinadores que sustentan este negocio.

La pandemia del coronavirus obligó a adoptar medidas y alternativas en la última edición de la Liga de Campeones, en la que resultó vencedor el Bayern de Munich. En esa edición veraniega, los máximos responsables del fútbol europeo decidieron que el máximo trofeo del viejo continente se disputase en eliminatorias a partido único en la misma ciudad, Lisboa. Un acontecimiento histórico, sin precedentes en este torneo que se celebra desde 1956.

La alternativa fue un éxito y dejó de manifiesto, que el fútbol necesita nuevos formatos para competir con grandes eventos deportivos como la Superbowl o los playoffs de la NBA, como los eventos más televisivos y de mayor interés para los amantes del deporte en nuestro planeta.

La Eurocopa a disputarse en 2020, con 12 sedes, también hubiese supuesto una gran novedad si la pandemia no la hubiese aplazado. La UEFA propuso un formato entre varios países, que por las condiciones actuales de crisis sanitaria, se ha convertido en una utopía, pero que garantizaba que en esta edición especial el interés fuese más allá de los televisores y se trasladase por toda Europa con una docena de estadios para acoger el campeonato de naciones en territorio europeo. La Liga de Naciones, en lugar de partidos amistosos, es otra muestra de comercialización de este deporte que mueve miles de millones de euros cada año por derechos audiovisuales, campañas de marketing, licencias, traspasos de jugadores…

La amenaza de una Superliga europea, que ha crecido al marcen de la asociación de clubes ECA y la UEFA; potenciada por inversores particulares ajenos a los organismos e instituciones que dictaminan las reglas de este deporte en Europa; preocupa al fútbol europeo. Generar más dinero con fórmulas innovadoras se convierte en una premisa para contentar a aquellos grandes clubes que ven insuficientes los casi 2000 millones de euros que se reparten, anualmente, en la Champions League.

En España, también con el objetivo de obtener más rédito y emoción se han producido varios cambios en los últimos años. El sistema de ascenso a Primera División con playoffs entre el tercero al sexto clasificado permite que la competencia se traslade hasta el final del campeonato y unas eliminatorias que atrapan la atención de los seguidores del fútbol profesional en nuestro país. Además, la eliminatoria a partido único en varias rondas de la Copa del Rey, permite a los clubes más humildes soñar con derrotar a un grande y hacer historia.

La última fórmula, que ha llamado la atención de hinchadas e inversores ha sido la celebración de la Supercopa de España entre los finalistas de la Copa del Rey y los dos primeros clasificados de LaLiga. El Athletic de Bilbao levantó un entorchado, en esta primera edición con este formato, que ha sido catalogado como un éxito por todos los agentes implicados en este negocio, que cada vez, tiene menos tintes deportivos.

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