Costureras contra el coronavirus: mascarillas artesanales

A primera hora de la mañana, Pepi, su tocaya e Inmaculada ya se han enviado los primeros whatsapps del día y han comenzado a preparar sus agujas e hilo, y a última hora del día ya tienen amontonadas una colección de mascarillas listas para que sean enviadas a quienes las necesiten.

Pepi Álvarez, Pepi Sarabia e Inmaculada Balda viven en la localidad sevillana de Marchena, y se han propuesto que la solución a la crisis del coronavirus pase por algo más que respetar el mensaje de #quédateencasa, para pasar al servicio activo, a la pelea de conseguir que sus manos sean útiles, y en emplear el mucho tiempo libre del que disponen en ayudar en forma de fabricación de mascarillas caseras.

Pepi Álvarez ha publicado en su Facebook la idea que han tenido, que consiste en que, forzando el trabajo, poder elaborar hasta 1.000 mascarillas a la semana de forma artesanal, con un trabajo coordinado que comenzó cuando una sobrina de una de ellas que trabaja en una clínica le comentó que les hacían falta mascarillas debido a la demanda por el coronavirus, "y entonces le pregunté qué material se necesitaba, y nos pusimos a trabajar", explica a Efe Álvarez.

Las dos pepis son costureras, e Inmaculada se ha encargado de aportar su tijera para aportar todo lo más fácilmente posible para que ellas se pongan a coser a marchas forzadas. "Trabajamos con una tela que es cien por cien algodón y puede lavarse a 65 grados de temperatura", de modo que las mascarillas se pueden lavar para que sean reutilizadas, y, además, están fabricadas con ellas mismas usando guantes y mascarilla, para que sean todo lo inocuas que la situación requiere.

Obviamente, se trata de un producto que no está homologado como las profesionales, eso lo saben bien ellas, pero sí algo que puede ayudar a proteger a gente que trabaja con personas mayores o se encuentra en la calle por distintas razones en estos días.

"Dejemos las mascarillas homologadas para el personal sanitario, empleados de limpieza, transportistas y así no se verán desabastecidos", explica Pepi Álvarez, mientras calcula la cifra inicial a la que pueden llegar a finales de semana en 600 como mínimo, y a partir de ahí todo lo que se aporte bueno será.

Pueden ayudar a proteger a gente que trabaja con personas mayores o se encuentra en la calle por distintas razones en estos días.
"Dejemos las mascarillas homologadas para el personal sanitario, empleados de limpieza, transportistas y así no se verán desabastecidos"

Eso sí, necesitan ayuda, porque necesitan colaboración para poder transportarlas a Sevilla, donde se necesitan en algunas residencias de ancianos, ya que están trabajando por separado, confinadas, siguiendo las recomendaciones de las autoridades, y pegadas a sus máquinas de coser desde que se levantan para que su labor sea tan efectiva como ellas pretenden.

Es tan fácil como que una persona que tenga que ir a trabajar fuera de Marchena y se pueda llevar las mascarillas en su maletero, las deje donde ellas les indiquen.

La iniciativa es un ejemplo de lo que se puede hacer desde casa en estos días para ayudar a superar la crisis, pero tiene a otras personas que también han dado un paso adelante, como Cecilia, una mujer de la también localidad sevillana de Olivares que se ha dirigido a la Policía Local de su pueblo para ofrecerse a fabricar mascarillas en su casa, porque, igual que las marcheneras, tiene el tiempo y maquinaria suficientes como para ser más que útil.

La petición de los policías de Olivares se ha hecho viral, y muchos vecinos ya han dado un paso adelante para aportar lo que puedan a Cecilia, y que en sus manos salgan cuanto antes las mascarillas que hagan más fácil el día a día la vida de los que, por los demás, no pueden quedarse en casa.