Enrique Robaina, talento canario entre barras y estrellas

A finales de la década pasada el comienzo de la fuerte crisis económica desbarató los planes de futuro de muchos jóvenes. Sueños que se torcían o que simplemente se desvanecían tras un puñetazo de la economía que afectó con elevada dureza a España.
No fue la razón directa, pero si una incidencia lo suficientemente decisiva para que el joven natural de Telde, Enrique Robaina, diseñador gráfico residente en Barcelona, hiciera las maletas en 2011 rumbo al idealizado en las películas  'país de las oportunidades', Estados Unidos, de donde es nativa su pareja y verdadera clave en el comienzo de una aventura en el que ha encontrado su oportunidad: Canarifornia.
Hoy, Enrique ya es dueño y fundador de Robaina Food y va marcando nuevos logros en la ciudad californiana de San Diego y pensando en los siguientes pasos para expandir su marca empresarial. Hablamos con él en uno de sus mejores momentos desde que cruzó el charco.
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Los mojos de Robaina Food que triunfan en San Diego | IMAGEN CEDIDA


¿Cómo crees que hubiese sido el rumbo en tu vida si no hubieras conocido a tu pareja?
La verdad que no me lo he planteado nunca. Vivía en Barcelona, así que posiblemente hubiese estado por allí todavía relacionado con el mundillo del arte y diseño gráfico.

¿Cómo se tomaron tu familia y amigos cuando decidiste marcharte lejos? ¿Y cuándo les informaste del nuevo rumbo empresarial una vez te animaste con Canarifornia? Mi padre no tan bien, nunca fue de echar raíces en otro lugar que no sean las islas. Mi madre por lo contrario fue la que me dio alas y la que me animó a probar ya que siempre hay tiempo para volver.

Igual que con la empresa. Mi padre nunca ha sido emprendedor y no tiene ese espíritu aventurero así que aunque me apoyase en todo, siempre ha sido mas miedoso y no le gusta el riesgo. Mi madre por lo contrario siempre estuvo dispuesta incluso a venirse conmigo a echarme una mano con la elaboración de los mojos.

¿Tuviste dudas sobre si había sido una buena decisión al empezarlo? Si es así ¿cuáles eran tus mayores temores?La verdad me lo tomé como una aventura para aprender. Siempre he estado involucrado en proyectos y creando eventos, pero esto era diferente, otro país, otra lengua y una cultura nueva. No invertí mucho dinero por lo que el riesgo era mínimo, pero tal vez el mayor temor siempre fue el departamento de sanidad. Todo lo relacionado con la alimentación lleva un proceso y unas reglas muy estrictas que hay que cumplir a raja tabla.

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El teldense tiene en mente nuevos proyectos | ATLÁNTICOHOY

Con las novedades que has implementado en la producción del mojo, si en un futuro regresas a Canarias, ¿te atreverías a mantener el negocio con las nuevas variaciones ante el público más exigente?
Si que me he planteado la opción de volver y dejar la empresa montada aquí y seguir vendiendo a tiendas especializadas como lo estoy haciendo ahora. También me gusta la idea de continuar esta aventura empresarial en las islas y llevar los sabores que hemos ido adaptando como el mojo de mango. Dulce y picante que se adaptaría bastante bien a nuestra gastronomía. El publico mas exigente necesita algo nuevo que le motive, que excite su imaginación con cada bocado, sabores que marquen un antes y un después. Esto es lo que poquito a poco vamos logrando, que nos recuerden por los sabores y la calidad de nuestros productos.

¿Son secretas tus recetas en Estados Unidos?
Por supuesto que si. Hay un contrato de confidencialidad con la fábrica de que no pueden crear nada incluso parecido. Aunque el mojo sea un producto de fácil elaboración, cada persona tiene su receta, su secreto, su misterio que le diferencia del resto. En mi caso también los he adaptado al mercado americano y a su paladar.

¿Qué posibilidades hay de que incluyas más gastronomía canaria paralelamente a la producción de tus mojos?
Se van dando los pasos apropiados para que pueda suceder en un futuro. La corporación se llama Robaina Foods, Inc., con la intención de integrar otros productos canarios al mercado. Seguramente el gofio sea lo siguiente aunque el ritmo lo marca el mojo y será cuando la salsa esté estable y podamos dedicar mas tiempo a introducir productos nuevos. Es muy difícil crear cultura y promover un producto cuando no tienes un competidor directo con quien puedas competir, por lo que vamos con pies de plomo para que la aventura continúe.

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Enrique Robaina se ha convertido en embajador gastronómico de Canarias en EE.UU | ATLÁNTICOHOY

¿Qué querías ser o hacer antes de embarcarte en tu actual proyecto?
Estudié diseño gráfico y tenía la idea de ser maestro. Por los motivos que fuesen, eso nunca se dio y me vi por casualidad en un sector que nunca me imaginé.

¿Cuál es tu sueño?
Me encantaría poder ayudar a promover nuestra tierra y nuestra cultura por estos lares. Poder trabajar acercando fronteras o siendo embajador y participar de forma directa con el desarrollo y crecimiento de Canarias en Estados Unidos.

¿Y tu próximo reto empresarial?
Tengo algo en mente aunque todavía es muy prematuro. Me gustaría enfocarme en el sueño. Colaborar con alguna institución y ayudarles a crecer.

"Me encantaría poder ayudar a promover nuestra tierra y nuestra cultura por estos lares. Poder trabajar acercando fronteras o siendo embajador y participar de forma directa con el desarrollo y crecimiento de Canarias en Estados Unidos"

¿Cuál es tu comida favorita? ¿Te ha cambiado el gusto por centrarte en la elaboración del mojo? ¿Y por vivir en Estados Unidos?
No tengo un plato favorito, aunque si debilidad por la ropa vieja y las papas arrugadas no pueden faltar nunca. Si me ha cambiado, ahora tolero bastante el picante y he ido descubriendo sabores nuevos. Los americanos son mucho de salsas, pero el vivir en una ciudad fronteriza con México también influye mucho y hay mas variedad gastronómica. Todo suma para enriquecer nuestra cultura y seguir aprendiendo.

¿Cómo se ve desde dentro el tema Donald Trump? ¿Sus medidas podrían llegar a afectar tu negocio?
No lo veo como una amenaza para el negocio y dudo que pueda llegar a afectar en algo. Yo tengo una filosofía clara y debo trabajar con producto local y la elaboración de los mojos también de manera local. Me gusta saber de donde procede y llevar un control de calidad. Me afectarían varias medidas de Trump si no fuese tan meticuloso y la producción de los mojos fuese en otro país, por ejemplo México donde es cierto que seria mucho mas barato. Es un tipo que ha sabido jugar sus cartas. Hay que consumir producto local y fomentar la economía del lugar donde estemos.