“En el CD Tenerife falta talento, sobra mediocridad”

Manoj Daswani es el jefe de Deportes de la Cadena Ser en Tenerife. Pese a su corta edad, es uno de los periodistas significativos de la escena radiofónica deportiva en la Isla. Además de las ondas, también ejerce su labor en el periódico La Opinión. Haciendo balance a su carrera reconoce intentos de censura al tiempo que agradece el apoyo incondicional de sus jefes. Ante todo, es un apasionado del periodismo.

- ¿Por qué eligió el periodismo? ¿Cómo llegó a esta profesión?
- Siempre tuve claro que quería ser periodista. Creo fue a los 11 años cuando se lo dije a mis padres por primera vez. Desde muy joven devoraba los periódicos y era un oyente de radio empedernido. Por las noches oía a García. Y a las dos, a Xuáncar en Radio Club y a Castañeda en Antena 3 Radio.

- ¿Cómo llegó a esta profesión?
- Estudié Periodismo en Madrid, pero ya antes había tenido una primera toma de contacto con la radio. Como oyente suyo que era, conocí a Paco Reyes cuando estaba en la Cope y me ofreció echarle una mano. Iba a empezar el 28 de agosto de 2000, pero el día antes llamé a la radio y ya no estaba él [se había marchado Onda Cero]. Al poco tiempo contactó conmigo Guillermo García y empecé a colaborar en la producción de su programa. Una vez en Madrid, ya con la carrera empezada, surgió la opción de hacer de inalámbrico en las transmisiones del CD Tenerife. Era el año del ascenso con Benítez. Martí era el capitán de aquel equipo, así que imagínate cuánto ha llovido desde entonces..

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El periodista en el centro de la imagen entre Sergio Rodríguez y Pedrito | IMAGEN CEDIDA

- ¿Qué diferencias hay entre una redacción de periódico y una de radio?
- La radio es ebullición, inmediatez, un caldero hirviendo. A las dos tiene que estar todo listo: la noticia para contarla, la entrevista para hacerla, el protagonista confirmado y en antena. El periódico  es otra historia. Es otro caos vertiginoso. Pero sin tantas prisas, lo normal es que tengas mayor tiempo para la reflexión y el análisis. Son dos medios fascinantes, pero distintos.

"Hace tiempo que la estructura de la institución está oxidada. Están instalados en el conformismo".

- ¿Es un buen momento para ejercer este trabajo?
- Siempre es un buen momento para hacer lo que más te gusta, pero evidentemente son tiempos difíciles. Es una pena la precariedad, que lo condiciona todo. Es la gran llaga de nuestro tiempo. Redacciones más pobres, menos margen para la creación, más obstáculos para la independencia y el dinero que lo controla todo.

- ¿Alguna vez han intentado silenciarle?
- Sí, pero me siento un afortunado por la confianza que siempre me han demostrado mis jefes. Especialmente dos: Lourdes Santana y Joaquín Catalán, a los que siempre agradeceré su respaldo.

- ¿Cuál ha sido el reto más importante que haya tenido que afrontar en su carrera profesional?
- Cubrir dos Juegos Olímpicos con el equipo de enviados especiales de la SER. Máxima exigencia, máxima ilusión, máximo entusiasmo. Fui feliz las 24 horas del día. La adrenalina suplía el cansancio. Trabajamos muchísimo, pero disfrutamos aún más.

"Lo mejor del periodismo es convertir un oficio que me apasiona en la forma de ganarme la vida"

- ¿Cuáles han sido sus referentes?
- Las narraciones de Juan Carlos Castañeda y Xuáncar forman parte de la banda sonora de mi infancia. Y las entrevistas de Mayte Castro, que marcó un antes y un después en la historia de la radio. No me olvido de Domingo Álvarez y José Manuel Pitti, que también hicieron camino para que a los periodistas canarios se nos escuchase fuera y en las coberturas internacionales. Además, de Luis Padilla aprendí mucho del oficio en la redacción de La Opinión. Admiro cómo lo organizaba todo para que nunca fallase nada.

- Hasta dónde llega el periodismo en su día a día. ¿Logra desconectar de la profesión?
- Lo intento. Por el cargo de jefe de Deportes de Radio Club resulta imposible conseguirlo al 100%. Si algo pasa, tienes que estar para contarlo. Sea a la hora que sea.

- ¿Qué es para usted lo mejor de la profesión?
- Convertir un oficio que me apasiona en la forma de ganarme la vida. Disfruto haciendo una crónica, narrando un partido de fútbol, eligiendo el guion de un programa diario, montando un dispositivo especial para un gran acontecimiento como un ascenso o un 'play off'... Y dar una primicia me produce el mismo chute de ilusión que el primer día. Me siento un privilegiado.

- ¿Qué papel juegan las redes sociales en el periodismo?
- Son una herramienta esencial, diría que ya casi imprescindible para el periodista de nuestro tiempo. Creo que es necesario estar en las redes, darles buen uso y exprimir su potencial. Pero también hay una cara B. Un uso inapropiado hasta te puede ocasionar el despido.

- ¿Cuál es la noticia que más le ha costado dar?
- El fallecimiento de Javier Pérez. Me enteré de los primeros y fui corriendo a la redacción de 'La Opinión' para ayudar a montar las páginas. Algunas ya estaban preparadas -estaba muy enfermo- y otras no. Pero había que llamar a nuestros columnistas para darles la noticia y pedirles una reflexión de urgencia. Algunos como Xuáncar se enteraron por mí. Algunos de los jefes ya no estaban a esa hora y yo, que era un recién llegado, tuve que ponerme manos a la obra para contar un suceso tan desgraciado como impactante. Al final, todo salió bien. Pero lo recuerdo como mi primera gran prueba de fuego.

- ¿Cómo valora la gestión del CD Tenerife como club?
- Falta talento, sobra mediocridad. Hace tiempo que la estructura de la institución está oxidada. Están instalados en el conformismo. El año pasado fue un paréntesis maravilloso. La incorporación de un director general ilusionado y competente lo cambió todo, les puso las pilas y construyó un club más tolerante, más próximo a la gente. Pero aquello duró un año. En algunos sitios parece que prefieran antes a un estómago agradecido que a un profesional capaz. Pienso que en el Tenerife deberían estar los mejores; no los más serviles.

Extracto del vídeo del III Foro AtlánticoHoy | YOUTUBE