Prácticas remuneradas ¿sí o no?

Casi el 90 por ciento de los jóvenes españoles sostiene que las prácticas laborales deberían ser remuneradas, aunque sea de manera simbólica, frente al 11 por ciento restante que considera que aporta experiencia y, por ello, "no lo ve necesario" pues formarse en "reputadas empresas o
con profesionales de prestigio es un privilegio formativo".

Entre los principales motivos para recibir una retribución, los jóvenes argumentan que están realizando un trabajo y "como tal, debe estar pagado", según se desprende de un estudio realizado por EL Círculo de Formación a más de 4.600 estudiantes de doce ciudades españolas.


Image

David Prunell, de Prunell Talent in Motion | TWITTER

La mayoría de estos jóvenes aún no saben moverse por el mundo laboral y desconocen qué derechos tienen en el caso de realizar prácticas formativas. El experto David Prunell, un gran conocedor del área de Recursos Humanos además de consultor de estrategias en la materia en Prunell Talent in Motion, ha explicado a AtlánticoHoy cómo deben ser las prácticas y qué pueden esperar de esta experiencia tanto el empresario como el estudiante.

Con respecto a FP y ciclos formativos, matiza que, a no ser que hayan cambiado los sistemas académicos, en este contexto es obligatorio superar un programa de prácticas, de un mes o mes y medio, para obtener el título. Como empresa, en ese periodo tan corto "poco podemos enseñar a un alumno". Si son departamentos que, además, implican determinados riesgos, "no puedes dejar ciertos procesos en manos de un alumno en prácticas. Si son puestos más administrativos, es mucho más fácil que el alumno aprenda realizando determinados trabajos por su cuenta", asegura. En cualquier caso, "un mes o mes y medio es un tiempo claramente insuficiente para que un alumno pueda ser formado".

Los convenios universitarios ya son diferentes. Prunell afirma que el alumno puede estar hasta seis meses en la empresa, lo que ya implica otro tipo de perfil o relación pues ya puede rotar y concoer distintas áreas que complementen su formación teórica. "Ambos se benefician, la empresa y el estudiante", comentan.

La última figura que el experto cree conveniente matizar es la de las fundaciones de las universidades, concretamente las becas de inserción laboral.  "Son alumnos que, o están a punto de terminar, o han terminado la carrera en los dos últimos años". Con esta formación previa y el tiempo dedicado a otorgarle conocimeintos prácticos, el alumno es como un empleado más, con horarios de 8 horas y contratos de seis meses renovables. "Le puedes asignar un proyecto completo que vaya desarrollando con otro empleado que lo supervise", añade.

"Muchos alumnos han aprovechado estas prácticas y acaban siendo contratados por las empresas", subraya, a la vez que insiste en matizar la importancia de que "todo aquel que cruce la puerta de nuestra empresa sea tratado exactamente igual que cualquier otro de nuestros empleados, que le hagamos sentir bien y le expliquemos las cosas lo mejor que podamos, aunque solo vaya a estar un mes y medio, para que pueda tener una competencia que pueda desarrollar".

Image

Una joven realiza prácticas formativas | CASTILLALAMANCHA.ES

¿Prácticas remuneradas sí o no?
Para David Prunell, la respuesta no es tan sencilla. "Todo depende de la empresa en la que esté realizando las prácticas y su capacidad económica". A su juicio, una pequeña o mediana empresa (pyme) de cuatro o cinco empleados que acoge a un alumno un mes no suele tener capacidad para retribuirla ni la labor del alumno suele tener tal impacto en la misma.

Si el alumno permanece más de dos meses en una empresa, él sí se muestra partidario de ofrecerle una retribución. "No será un sueldo, pero una ayuda para el transporte, las dietas... Aunque sea algo simbólico es parte de la imagen de la empresa. Cómo trates a las personas tiene un impacto en el mercado", asegura.

Los jóvenes opinan
AtlánticoHoy salió a la calle a preguntarle a los estudiantes su visión sobre la necesidad de realizar prácticas para prepararse realmente para la vida laboral y su opinión sobre que las mismas sean remuneradas o no:

Image

Bárbara Pérez | ATLÁNTICOHOY

Bábara Pérez: "Todo depende. Las prácticas a mí me sirvieron bastante y me prepararon para mi profesión"

Bárbara es una estudiante tinerfeña de Física de 24 años. Ha realizado prácticas laborales externas obligatorias por su carrera y tiene muy claro que útiles sí le fueron a pesar de no verlas remuneradas. A su juicio, todo depende del estudio en cuestión, el tiempo dedicado y la necesidad de prácticas de cara a ejercer determinada profesión.

Escucha su opinión:

Image
Nazaret Rguez. | ATLÁNTICOHOY

Nazaret Rodríguez: "Creo que no hay que pagar las prácticas porque estás aprendiendo y no trabajando"

Nazarte tiene 26 años y, tras acabar su carrera, ha decidido centrarse ahora en opositar. Ha realizado prácticas y considera que no es equivalente a trabajar, por lo que no encuentra necesario que sean remuneradas. Ella misma nos lo amplía:


Javier Betancourt: "Las prácticas no preparan para la vida laboral, pero deberían ser remuneradas, aunque fuera un poquito"

Javier Betancour es aparejador y también tuvo que realizar prácticas para su carrera. Sin embargo, las suyas no resultaron lo útiles que él esperaba. No fueron remuneradas, aspecto que también cambiaría. Escucha su experiencia a viva voz:

Las prácticas laborales en datos

La preferencia por ser pagado por una beca es prácticamente igual en los jóvenes de todas las ciudades en las que se realizó la encuesta, siendo los de Madrid (92 %), Sevilla (92 %), Granada (92 %), Barcelona (91 %) y Málaga (91%) los que presentaron los mayores porcentajes.

Algo menos de la mitad de los encuestados se ha mostrado interesado por recibir una formación práctica al percibir que su grado ha sido muy teórico y necesitan una especialización. Por contra, el 53 % de los estudiantes confiesa sentirse capacitado para trabajar y manifiesta que su formación ha sido muy práctica.

Por otro lado, el 82 % de los encuestados asegura haber realizado prácticas o trabajado mientras estudiaba su grado. De este total, el 34 % las ha conseguido gracias a la bolsa de su universidad; el 33 % dice haber trabajado en su área de interés; y un 15 % ha realizado prácticas en sectores que no están relacionados con sus estudios.

El 18 % restante no ha realizado prácticas ni ha trabajado mientras cursaba su grado.