Invertir 15 millones de euros en el emblemático Hotel Santa Catalina

El contrato de arrendamiento iniciará su vigencia el mismo día de su formalización, previsto para el próximo 12 de noviembre

Las empresas que opten a explotar el Hotel Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, los próximos 35 años deberán comprometerse a invertir un mínimo de 15,5 millones en rehabilitar sus instalaciones y los complejos deportivos anexos, el 80 % en los tres primeros ejercicios.

El Boletín Oficial de la Provincia de Las Palmas publica el viernes 16 de junio el anuncio por el que el ayuntamiento de la capital grancanaria, propietario del hotel, saca a licitación su arrendamiento.

En un comunicado, el Consistorio precisa que el nuevo gestor del hotel deberá realizar una inversión mínima de 15,5 millones para rehabilitar el complejo turístico, incluyendo las piscinas Julio Navarro y Roque Díaz, el club de tenis Gran Canaria y el restaurante Segundo Muelle.

Además, deberá pagar un alquiler anual mínimo de 550.000 euros, sin contar impuestos ni actualizaciones de la renta.

El contrato de arrendamiento iniciará su vigencia el mismo día de su formalización, previsto para el próximo 12 de noviembre, y las propuestas deberán presentarse en la Oficina de Atención al Ciudadano-Registro General del Consistorio hasta las 12.00 horas del 18 de agosto.

El pliego obliga a renovar, mejorar y adecuar las actuales instalaciones hoteleras durante la duración del contrato de acuerdo con el Plan de Inversiones del licitador, en el que al menos un 80 % de 15,5 millones deberá ejecutarse durante los tres primeros años desde la suscripción del acta de entrega de la parcela. El resto de la inversión se hará en un plazo máximo de cuatro años.

También prevé que el arrendatario acometa, en una segunda fase, cuando se cumplan 20 años de contrato, obras e inversiones de mejora, conservación, reparación y reposición que considere necesarias o convenientes para el mejor funcionamiento del complejo, por importe no inferior a 5,4 millones de euros.

El pliego del concurso para la gestión y explotación del establecimiento hotelero, propiedad municipal desde 1923, fue aprobado por el Consejo de Administración de la Sociedad Hotel Santa Catalina el pasado 1 de junio.
Las mejoras
Los licitadores podrán incluir en sus ofertas mejoras relativas a la explotación del vinculadas a la oferta gastronómica y de restauración, el aprovechamiento de los espacios del hotel, la prestación de servicios no existentes ahora, además de inversión en bienes culturales que refuercen la identidad canaria del establecimiento y la creación de empleo de larga duración.
Asimismo, el licitador se comprometerá a subrogar a los actuales trabajadores del hotel (unos 130 empleados), al cuidado del jardín que circunda al establecimiento y a disponer de sistemas de eficiencia energética.

La duración del contrato de arrendamiento es de 35 años, aunque se establece prórrogas automáticas por un plazo de un año de duración hasta completar un máximo de cinco, sin que se pueda superar los 40 años.

El concejal de Promoción Económica, Empleo y Turismo, Pedro Quevedo, espera que las bases de licitación sean "lo suficientemente atractivas para despertar el interés de los potenciales licitadores".

En este sentido, recuerda que la ciudad "es un destino turístico de moda que necesita mantener el referente hotelero de cinco estrellas, de calidad indiscutible, que esté a la altura de esta capital en un entorno como el que representa el Santa Catalina".

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Uno de los salones interiores | HOTEL SANTA CATALINA

Patrimonio Arquitectónico
El complejo hotelero forma parte del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, es un conjunto alojativo con un alto grado de protección, lo que exige que cualquier intervención sea estudiada y supervisada por la Comisión del Patrimonio Histórico de Gran Canaria.

Inaugurado en 1889, el hotel Santa Catalina ha sido testigo de la larga tradición turística de la capital, se ha caracterizado por ser un punto de encuentro y referencia del éxito turístico de Las Palmas de Gran Canaria, especialmente en las décadas de los cincuenta y sesenta y de los últimos años.

El complejo hotelero fue adquirido por el Ayuntamiento en 1923, cuando también compró los solares anexos, donde se encuentran el Pueblo Canario, el Museo Néstor y el parque Doramas.