El Tenerife: un conjunto (musical)

A principios de la década de los setenta, el panorama musical español estaba dominado por grupos como Los Diablos, Fórmula V, Los Pekenikes, Los Bravos, Los Sirex, Los Mustang, Los Brincos y hasta Los Canarios (liderados por Teddy Bautista, que durante años fue el presidente de la SGAE). Todos tenían una particularidad común: estaban formados sólo por hombres y sus componentes lucían una amplia melena, preferentemente con el pelo liso y la raya a un lado. En aquel tiempo, el aspecto de los principales solistas masculino –aún no llamados cantautores– era similar. Y también presentaban espectaculares cabelleras Camilo Sesto, Joan Manuel Serrat, el más rockero Miguel Ríos, el añorado Nino Bravo, Mike Kennedy o Junior (con o sin Juan y antes de dedicarse a promocionar la carrera de su esposa, Rocío Durcal). La imagen de los componentes de las bandas extranjeras más conocidas –casos de Supertramp, Deep Purple, The Who o los aún jóvenes Rolling Stones– era semejante. Con más desorden en sus pelos y unas ropas singulares... pero con enormes melenas.

En cualquier caso, el estereotipo se alejaba bastante del imperante en la España franquista durante décadas. El fútbol y el Tenerife no eran ajenos a la nueva moda. Futbolistas como Medina, Jorge Fernández, Roberto, Estévez, Pepito, Movilla, Juan Miguel, Salvador, Eduardo y hasta Justo Gilberto lucían entonces frondosas cabelleras que le cubrían las orejas. Y qué decir del guardameta paraguayo Alcides Baéz o del delantero uruguayo Caamaño. Con todos ellos se encontró José María Negrillo Stengl la tarde que acudió a Huelva para ver al conjunto blanquiazul y negociar su fichaje como técnico. Y también observó como perdía (1-0) ante el Recreativo y caía al último puesto de la clasificación, con ocho puntos en 14 jornadas. De sus resultados como visitante, mejor no hablar: siete derrotas en siete partidos. Pese a ello, Negrillo aceptó el cargo. Y al día siguiente, el 16 de diciembre de 1974, aún sin rubricar el contrato, soltó una perla inolvidable: “Lo que he visto en Huelva parecía un conjunto musical. Hay que recortarse esas melenas”.

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CD Tenerife de la 74/75. | ACAN

Diez días después se hizo cargo del equipo, una vez que la junta gestora que presidía Manuel Abreu obtuvo el visto bueno a su contratación de los tres candidatos a una presidencia a la que finalmente accedería Julio Santaella. Una vez en la Isla, en su presentación a la plantilla, Negrillo se mostró enérgico con los jugadores: “Ustedes son los encargados de ganar los puntos que ustedes mismos han perdido en este estadio. Yo no puedo hacer milagros ni marcar goles desde el banquillo, pero si la situación no tuviera arreglo no hubiera venido”, les dijo. Y aunque no les tocó un pelo de aquellas cabelleras, sí les hizo reaccionar: el Tenerife sumó diez victorias y un empate en sus once apariciones en el Heliodoro con Negrillo como técnico. Y en la última jornada ganó en Cádiz con un gol milagroso de Salvador en los minutos finales. Suficiente para que aquellos melenudos que parecían un conjunto musical pudieran eludir el descenso directo y hasta la promoción.