El regreso del hijo pródigo

Juan Díaz, Juanito, encarnó durante toda la década de los setenta el papel de referente del fútbol tinerfeño en el panorama nacional. No era el único jugador de la Isla en la élite, pero sí un símbolo. Incluso por encima de Barrios o Robi, que también militaban en Primera División y que, al igual que Juanito, podían presumir de haber sumado un título a su palmarés, pues habían participado en las ligas conquistadas por FC Barcelona (73/74) y Atlético de Madrid (76/77), respectivamente. Y que además, habían vestido la camiseta de la selección española en alguna de sus categorías, algo que Juanito jamás hizo. Sin embargo, el extremo tenía algo especial: su carácter, su virtuosismo, su genialidad (para lo bueno y para lo malo), su carisma… y haber ascendido con el Tenerife a Segunda División.

Con veinte años recién cumplidos, Juanito ya era el líder de aquel Tenerife Atlético que durante tres temporadas deambuló por Tercera División. Nadie ha jugado más partidos que él en esa categoría con la camiseta blanquiazul. Y logrado el ascenso a la categoría de plata, su traspaso al Barcelona –por cuatro millones de pesetas– permitió sobrevivir económicamente a la entidad blanquiazul. Por eso, aunque estuviera a punto de cumplir los 33 años, la hinchada recibió con entusiasmo su regreso a la Isla en la temporada 81-82. Con el equipo en Segunda División B, el presidente José López miró al pasado: recuperó a Joseíto para la dirección técnica y a Juanito para que liderara al equipo. Además, es justo reconocer que a la Isla llegó un futbolista en buen estado físico, que venía de jugar durante una década en la élite.

Juanito había sumado 187 partidos y 33 goles en Primera División con Barcelona, Hércules y Salamanca. Además, parecía haber dejado atrás indisciplinas como la que le llevó a chocar con Arsenio Iglesias en el Hércules. Sin embargo, no tuvo éxito en su vuelta a casa. Y las lesiones precipitarían su retirada. Las lesiones también retrasaron su debut. No jugó la primera eliminatoria de Copa ante el Realejos y tampoco pudo participar en las cinco jornadas iniciales de la liga. Por eso, el 16 de octubre de 1981, en un tiempo sin partes médicos colgados en la web y escaso seguimiento de los entrenamientos por los medios informativos, no se preveían sorpresas cuando Joseíto daba la lista de quince convocados (los once titulares y cuatro suplentes) para medirse al Ensidesa en Avilés.

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Juanito vistiendo la camiseta del CD Tenerife.

“Los porteros Álvaro y Domingo Rivero; los defensas Diego, Manolo, Juan Miguel, Chelo y Marín; los centrocampistas Paco, Alberto, Mini y David; y los delanteros Lolín, Joseíto, Madero… y Juanito”, recitó el técnico. Se quedaban fuera el ariete sureño Juan por lesión y, sorprendentemente, el pichichi Chalo “por su baja forma”, pues no estaba lesionado ni enfermo y tenía permiso militar para desplazarse. A cambio, entraba por primera vez Juanito, recuperado ya de la segunda lesión muscular sufrida en mes y medio. Con su vuelta al once titular, el Tenerife ganaba (0-1) al Ensidesa gracias a un gol de Alberto y alcanzaba en el liderato al Zamora. Fue el canto del cisne de Juanito y también de aquel Tenerife. El extremo sólo disputó tres partidos más esa temporada y optó por la retirada.

Con el tiempo, el Tenerife 81-82 cayó en picado, coqueteó con el descenso y acabó el curso en la decimotercera plaza tras cambiar de entrenador a cinco jornadas del final.