El regreso de los héroes

 Cayol; Llombet, Morera; Arencibia, Cárdenes, Arsenio Arocha; Felipe, Rancel, Chicote, Semán y Luzbel. Éste es, para los aficionados más veteranos, el mejor Tenerife de todos los tiempos. Y no sólo por haber ganado el Campeonato Insular 32-33 con nueve victorias y un empate en diez jornadas, tras marcar ¡59 goles! Estos jugadores, junto al portero Fernández, los defensas Antonio y Castillo, el centrocampista García y el delantero Diego fueron recibidos como héroes por miles de aficionados la tarde del 17 de mayo de 1933 en el muelle de Santa Cruz. ¿La razón? Llegaban en el 'Ciudad de Melilla' tras una gira de casi un mes por la Península para jugar tres partidos en una semana. Y por el camino le habían ganado al Atlético de Madrid en el Metropolitano y al Barcelona en Les Corts. Ya en tierra, fueron llevados a hombros hasta la sede del club. Y al día siguiente, el presidente de la entidad, Pelayo López, les obsequió con un banquete en el hotel Pino de Oro.

En ese tiempo, el Tenerife se había ganado una merecida fama tras imponerse el verano anterior a Madrid y Donosita (denominación de la Real Soiciedad durante la II República) en el Stadium. Y así creció el interés por ver a un equipo que jugaba a un ritmo pausado, desconocido en la Península. El Barcelona tomó la iniciativa de llevar a ese equipo a tierras peninsulares y el acuerdo llegó en primavera, una vez hallado un segundo destino, en Madrid, para que las cuentas cuadraran. Las 7.000 pesetas ofrecidas por la entidad catalana no daban para costear el desplazamiento. Con el doble, sí. Ahí, la pericia negociadora del secretario general, José Díaz Prieto, resultó fundamental. Y así, el 22 de abril, en el vapor 'Villa de Madrid', salió la expedición blanquiazul con 16 jugadores, además de Díaz Prieto y el entrenador, Alberto Abrisqueta. Tras seis jornadas de travesía y escala en Cádiz, el Tenerife llegó a Barcelona y, al día siguiente, casi sin descanso, cayó (4-2) ante el Barça en Les Corts.

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Formación del Tenerife de 1933

Semán y Felipe adelantaron a los blanquiazules, que pagaron el cansancio del viaje y jugar en un desconocido para ellos campo de hierba. “El Tenerife ha gustado y creemos que interesará al público una repetición del match”, reconoció Joan Coma, dirigente azulgrana. Dos días después se midieron al Atleti en el Metropolitano sobre un campo embarrado, al que tampoco estaban habituados. Pero el Tenerife ofreció una actuación memorable y ganó 1-2 con tantos de Rancel y Semán, que neutralizaron la ventaja inicial obtenida por Gaspar Rubio, internacional absoluto y uno de los mejores jugadores europeos de la época. Aunque el héroe fue Gilberto Cayol, inmenso sobre el barro. De regreso a la Ciudad Condal y con el descanso preciso para recuperar fuerzas, el Tenerife se impuso (1-2) a un Barça con media docena de internacionales y que se adelantó con un gol de Bestit. Luego llegó la remontada, sellada por Semán y Rancel. Y también el apresurado regreso.

Oficialmente, por las bajas de Llombet (lesionado) y Semán (enfermo). En realidad, porque las ofertas de los mejores equipos del país no cesaban y el club temía una desbandada. Al llegar a casa fueron recibidos como héroes. Hasta el Ayuntamiento suspendió una sesión plenaria para que los ediles encabezaran la comitiva. Con banda de música y todo.