El primo listo de la tostadora tiene algo que contar

Retirado en la paz de estos desiertos,

con pocos, pero doctos libros juntos,

vivo en conversación con los difuntos

y escucho con mis ojos a los muertos.

Francisco de Quevedo (1580-1645), poeta de carne y hueso


Mi nombre es Santiago. Mis apellidos Díaz Bravo. Tengo un segundo nombre: Enrique. Parte de mis familiares, amigos y conocidos me llaman Santiago; parte Santiago Enrique (magnífica denominación para una telenovela al uso); parte Quique; la mayoría, Santi. Mis padres se llamaban Agustina y Santiago. Me crecen las uñas y el pelo. En el último de los casos, desafortunadamente, en todas partes menos en la cabeza. Tengo necesidades fisiológicas, esto es, necesito comer, beber, visitar el excusado y dormir. Y hasta ahí me atrevo a contar, que aunque mi rol siempre ha sido el de gracioso de la clase, la timidez me domina. 

A veces me alegro. En ocasiones, pocas, me enfado. Unos días voy sobrado de energía. Otros, el cansancio me puede. Siento euforia. Y dolor. Me equivoco. Y acierto. Y me vuelvo a equivocar. Me he enamorado. Me he desenamorado. Me he vuelto a enamorar. Y a saber. La vida me ha dado, y me da, alegrías y disgustos. Me ha sorprendido con excelsos regalos de la misma forma me ha hurtado experiencias y afectos. Imagino que como a cualquiera de ustedes. 

Disfruto de una familia excelente y de unos amigos sobresalientes. Me gusta leer, viajar, el teatro, montar en bicicleta, caminar y tomarme un tinto mientras contemplo el río o el mar a través de la ventana (siento que mis aficiones coincidan con las de una miss de catálogo). He sido periodista durante la mayor parte de mi vida y todavía me siento especialmente eufórico cuando me acomodo frente a una cuartilla y doy rienda suelta a las ideas que pululan por el interior de mi aeropuerto de moscas.

He creído conveniente presentarme, dejar claro quién soy, porque todo lo anterior se halla presente en aquello que escribo, en los artículos a los que usted tiene a bien dedicar un tiempo de su vida. Y el tiempo, amigo, es lo único que realmente tenemos.Y yo se lo agradezco, vaya si se lo agradezco, porque soy, al menos tal consideración albergo sobre mi persona, un ser agradecido.

Uno escribe sobre un asunto u otro, de una forma u otra, atendiendo a una razones u otras, porque uno es como es. Se escribe lo que se es porque escribir es una expresión del ser. Y se es porque se ha sido, porque no somos otra cosa que un cúmulo de caprichos biológicos y experiencias vitales, una bolsa amorfa en la que se hacen sitio alegrías y desgracias, amores y odios, seguridades y complejos, risas y lágrimas, miedos y certezas. Somos, rimbombantemente hablando, la materialización de la dialéctica del universo, que no es poco y suena la mar de bien.

Soy consciente de que a estas alturas usted sospechará bien que me patinan las neuronas, bien que padezco una suerte de agudo complejo de egocentrismo. Se preguntará por qué diablos me ha dado por hablar de mí mismo, como si a alguien fuera a importarle mi persona; qué necesidad había de este panegírico sobre un calvo de nombres varios al que le gusta el vino, montar en bicicleta y escribir. Como una miss, pero feo a raudales. Y puede que tenga razón, pero para todo hay un porqué, así que, si no le importa, voy a intentar darle sentido a mi perorata confesional.

Primero, perdone el atrevimiento; segundo, permítame que me explique: he sentido la imperiosa necesidad de diferenciarme de una máquina, de dejar claro que aquello que escribo tiene su origen en aquello que he vivido. El transcurrir de la vida va forjando el carácter, y el carácter supura por la estilográfica. Tenga muy presente, amigo mío, que va a llegar un momento en el que aquello que usted lea carezca de alma. Y ese momento está cerca. Si no me cree, sumérjase a continuación en la noticia que publicaba el diario londinense The Guardian días atrás, obra de la periodista Julia Gregory (doy fe de que es humana; ya me entenderá). Sepa que en poco tiempo va a leer artículos escritos por el primo listo de una tostadora. Y ya me dirá usted qué alegrías y desgracias puede experimentar el primo listo de una tostadora. Si es que ni siquiera va a agradecerle el tiempo que haya empleado usted en la lectura.
Press Association logra una subvención de Google para ofrecer noticias escritas por computadoras
La agencia de noticias recibe 706.000 euros para emplear la inteligencia artificial, en colaboración con Urbs Media, en la redacción de hasta 30.000 noticias locales al mes
Julia Gregory (The Guardian) | Jueves 6 de julio de 2017
(Traducido por Santiago Díaz Bravo)

Los robots ayudarán a una agencia nacional de prensa a crear hasta 30.000 noticias locales al mes, con la colaboración de periodistas humanos, gracias a una subvención de Google.

Press Association ha ganado una subvención de 706.000 euros para poner en marcha un servicio de noticias locales redactadas por computadoras.

La agencia, que suministra noticias a medios de comunicación del Reino Unido e Irlanda, se ha asociado en este proyecto con Urbs Media, una empresa de reciente creación especializada en el tratamiento de datos. El objetivo es crear “un flujo de temas locales que resulten interesantes para cientos de medios de comunicación ".

Se trata de una de las subvenciones más importantes concedidas hasta la fecha a través de la Iniciativa de Noticias Digitales de Google (DNI), cuyo objetivo es apoyar la innovación en el periodismo digital europeo. La conjunción de Press Association y Urbs Media dará como resultado la creación de Radar, acrónimo en lengua inglesa de Periodistas e información y robots (Reporters And Data And Robots) para producir miles de noticias cada mes.

El redactor jefe de Press Association, Peter Clifton, ha señalado que los periodistas todavía estarán involucrados en el descubrimiento y la creación de historias, y harán uso de la inteligencia artificial para aumentar el volumen de contenidos. Subrayó que "los periodistas humanos cualificados todavía seguirán siendo vitales en el proceso, pero Radar nos permitirá hacer uso de la inteligencia artificial para alcanzar un volumen de noticias locales que sería imposible proporcionar de forma manual. Se trata de un gran paso adelante para Press Association”.

Press Association añadió que el plan tiene como objetivo satisfacer la "creciente demanda de información real y contrastada por parte de las comunidades locales" a la que hacen frente los medios de comunicación regionales, así como editores independientes y páginas web y blogueros de ámbito exclusivamente local.

Los periodistas descubrirán las historias en bases de datos abiertas de ámbito nacional que incluyen información proveniente, entre otros, de departamentos gubernamentales, ayuntamientos y centros del Servicio Nacional de Salud, y prepararán "plantillas minuciosas de la noticia" adaptadas a tópicos tales como crimen, salud o empleo. Se crearán múltiples versiones de la noticia a través de un programa de procesamiento de lenguajes lógicos (Natural Language Processing, un ámbito de la ciencia que estudia la interacción entre las computadoras y el lenguaje humano) y “se incrementará el volumen de noticias enfocadas al ámbito local”.

Clifton dijo que se trata de "un avance extremadamente fascinante para Press Association" que supondrá "un antes y un después para los medios de comunicación del Reino Unido e Irlanda".

Press Associarion y Urbs Media se han embarcado en la elaboración de un plan que les permita ofrecer un enorme flujo de noticias a sus clientes. La subvención también se utilizará para crear herramientas informáticas que permitan recopilar y combinar paquetes de datos, mientras que la "inteligencia editorial" guiará el proceso de automatización.

Radar generará automáticamente gráficos, video e imágenes que se adjuntarán a las noticas. El dinero también se utilizará para apoyar las plataformas de distribución de Press Association y así enseñar a los clientes locales a encontrar y utilizar el contenido.

Press Association ya ha compartido algunos de sus planes con sus clientes regionales. Contratará a un equipo de cinco periodistas para detectar las historias, crear plantillas basadas en las mismas y editar el contenido con el apoyo del sistema de procesamiento de datos.

Clifton añadió que "en un momento en el que muchos medios de comunicación están experimentando un retroceso de la publicidad, Radar proporcionará al ecosistema periodístico una fórmula rentable de ofrecer noticias locales interesantes, permitiendo que la opinión pública fiscalice la labor de los poderes públicos”.

El sistema probablemente comenzará a funcionar a principios del próximo año, coincidiendo con el 150 aniversario de Press Association.

Tim Dawson, presidente del Sindicato Nacional de Periodistas (NUJ), señaló que su organización no se opone a la innovación tecnológica, pero agregó que “la escasa inversión en el periodismo y los periodistas es un problema generalizado en los medios de comunicación de todo el Reino Unido. Si se dispone de dinero para invertir, es en eso en lo que realmente se debe gastar el dinero".

Dawson añadió que el incendio en la Torre Grenfell ha evidenciado la necesidad de un "periodismo sólido” y aclaró que "no albergo duda de que es posible que los ordenadores y los algoritmos extraigan datos sobre historias”. Agregó que ello podría dar a los periodistas más tiempo para desarrollar las noticias, pero en su opinión "el verdadero problema de los medios de comunicación es la escasa fiabilidad de las noticias, y no creo que la computadora supermegaguay vaya a solucionar eso. Como presidente del NUJ, lo que me preocupa es que esto derive en la creación de noticias de baja calidad que parezcan interesantes, pero que han sido generadas por robots, y que de esa forma las empresas periodísticas despidan más periodistas todavía".

Dawson dijo que las noticias bien escritas y convincentes, así como las fotografías bien sacadas, siguen resultando atractivas para los lectores.

Noticia original en inglés

Hola, soy yo otra vez, con mi calva, mis gafas y mi nombre de telenovela.
Una vez leída la noticia resulta especialmente llamativo que se haga referencia a "periodistas humanos", concediendo fe de existencia a los "periodistas no humanos", y la revelación de que "todavía seguirán siendo necesarios en el proceso", dando por supuesto que llegará un momento en el que serán prescindibles.
El panorama al que nos enfrentamos no ya como una posibilidad, sino como una tangible realidad, es el de redacciones en las que trabaje un reducido número de personas, básicamente los responsables del mantenimiento de las computadoras y el equipo de limpieza (hasta que sean sustituidos por robots limpiadores, claro está). ¿Y los periodistas? Los periodistas serán al periodismo lo que los caballos al transporte por carretera: quedarán relegados a las ferias y exhibirán sus habilidades junto a cesteros y torneros. En el mejor de los escenarios sobrevivirán dos tipos de periodismo: el electrónico, realizado por máquinas, si acaso con una limitada supervisión por parte de periodistas humanos, y el periodismo humano propiamente dicho. 
Pero los cambios no vienen solos. Tenga por seguro que a medio plazo usted contará con la opción de descargar una aplicación en su tableta, o en su teléfono móvil, con la que podrá fabricar su propio periódico electrónico y compartirlo con el resto del planeta. Sin límite de contenido y en todos los idiomas que le venga en gana, que incluso para usted, tan de su pueblo, el mundo se ha quedado pequeño. Vayamos haciendo sitio en nuestras pantallas al Antonio Pérez Times.
Y llegados a este extremo usted acaso se sienta eufórico y entregado a las bondades de los avances tecnológicos. Tal vez se muestre convencido de que gracias a la total mecanización del proceso informativo, a los sofisticados programas informáticos que analizarán los bancos de datos, seleccionarán aquello que estimen importante y redactarán las noticias, el mundo se hallará más cerca, de una vez por todas, de esa quimera denominada “periodismo objetivo”. Y que gracias a esas máquinas tan sabias los medios recuperarán la credibilidad perdida. Ciertamente, debería usted emplear la cabeza para algo más que peinarse o frotarse cáscaras de plátano en busca de un milagro. Empecemos por el final.
¿De verdad cree que la pérdida de credibilidad de los medios tiene su origen en los propios medios? Me habría encantado toparme con usted en mi etapa de vendedor de enciclopedias. Si bien es cierto que hay medios mejores y peores, en los que uno puede confiar más o confiar menos, que interpretan la realidad de una forma u otra, en no pocas ocasiones atendiendo a intereses espurios, no lo es menos que en una sociedad democrática dichos medios aportan una visión de la realidad razonablemente veraz. Y es que el problema de la credibilidad, amigo mío, reside principalmente en su cabeza.
Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo, las redes sociales acogen un bombardeo infinito de informaciones proveniente de fuentes sin rigor alguno, supuestas noticias a las que usted concede el beneficio de la veracidad pero que no halla en los medios convencionales. Ello le lleva a considerar seriamente la existencia de una conspiración periodístico-masónica de los poderosos contra el pueblo sufrido e indefenso, del que usted se siente parte y con usted, su familia, amigos y conocidos. Permítame que me explaye con un contundente ejemplo.
El fin de semana pasado circulaba por las redes sociales un fotomontaje de una mujer en llamas donde rezaba que dicha señora se había suicidado en Castellón unos días a atrás, quemándose a lo bonzo, debido a un desahucio, y que mientras lo hacía le echaba la culpa a los bancos. Se añadía, con grandes caracteres, que ni uno solo de los medios de comunicación españoles había publicado una línea al respecto. Impactante, ¿verdad?
Aburrido como estaba, me bastaron un par de minutos para comprobar a través de internet que la noticia, tristemente, era cierta. Inocencia L. P, divorciada y a cargo de tres hijos de 21, 27 y 12 años, que llevaba más de un lustro sin empleo, se quemó a lo bonzo en una sucursal de la localidad castellonense de Almassora mientras culpaba a la entidad bancaria de habérselo quitado todo. Al fotomontaje sólo cabía reprocharle un pequeño pero crucial detalle: el suicidio había tenido lugar el 18 de febrero de 2013 y dieron cuenta de él decenas de periódicos, además de hallar cobertura en televisiones y radios. Sin embargo, ni uno solo de los cientos de comentarios que otros tantos ciudadanos habían dejado en Facebook dudaba de la absoluta veracidad del fotomontaje. Como empieza a ser costumbre, se limitaron a cargar contra la supuesta conspiración informativa de los medios convencionales, a menudo recurriendo a muestras de fanatismo y planteamientos ideológicos anacrónicos y trasnochados.
Enlazando tan ilustrativo y común caso con el asunto que nos mantiene en vilo, justo es advertir que dejar la labor informativa en manos de una máquina es lo que podría llevar a que esa tan manida conspiración periodística acabara por materializarse
Los nuevos programas periodísticos bucean en los bancos de datos y, sacando de aquí y de allá, rellenan unas plantillas prefabricadas. Gracias a ellos, a medio plazo se podrá prescindir de la totalidad de los redactores, lo que conllevará no sólo una sangría de empleo en los medios aún más grave que la acaecida en los últimos diez años, sino algo mucho más grave: la propia pervivencia del sistema democrático, en cuanto que dicho sistema se articula en el equilibrio de poderes, uno de ellos el control de los gobernantes por parte de la ciudadanía a través de los estados de opinión.
Quien controle los bancos de datos controlará la información, y eso, por lo que se está comprobando en los últimos meses, resulta harto sencillo incluso desde la otra punta del planeta. Y no quiero decir con ello que en la actualidad no existan filtros y el flujo de información sea completamente libre, pero al menos se cuenta con el tesón humano para lograr que así lo sea, que no es poco, y la disparidad de criterios interpretativos e ideológicos. La verdad reside en el equilibrio, y acaso sea ese el concepto más importante a tener en cuenta.
Con todos los errores y omisiones que se quiera, la prensa "humana" sigue siendo un elemento de control del poder cuyas esenciales funciones sociales y políticas será incapaz de asumir el primo listo de una tostadora. En cualquier caso, me temo que la suerte ya está echada.