El primer título regional

 El 2 de mayo de 1914 se celebró la final del I Campeonato de Canarias de fútbol. Un año antes ya se habían celebrado dos enfrentamientos entre el Tenerife y el Victoria –con triunfo grancanario en Miraflores y éxito blanquiazul en Las Palmas– que pueden ser considerados como los primeros 'derbis' del fútbol regional, pero aquel sábado de 1914 había mucho más en juego. Era un campeonato oficial. De nuevo, la celebración de las Fiestas de Mayo en la capital tinerfeña fue la excusa perfecta para organizar un torneo en el que, además del Tenerife Sporting Club, participaron el Marítimo de Funchal y tres conjuntos grancanarios: el Marino de Las Palmas, el Sporting Club Victoria y el Porteño.

El escenario fue el mejor posible: el campo de Miraflores, inaugurado un par de años antes y situado junto al barranco de Santos. Y aunque hubo varios partidos previos, el Tenerife-Marino que cerraba la serie tenía consideración de final regional. Y así lo aclaraba el programa de mano repartido a los espectadores, en donde se señalaba que “el equipo vencedor quedará nombrado campeón durante el año 1914”. Eso sí, también se recalcaba que “para quedar en posesión definitiva de la copa, es necesario el triunfo del mismo equipo durante tres años”, algo que lograría luego el Tenerife. También se aclaraba que dos días después se jugaría “un interesante partido en el que tomará parte el equipo de la isla de la Madera”.

Además, como el fútbol era un espectáculo desconocido para muchos, se recordaba que estaba prohibido “entrar en el campo de juego” y se recomendaba “no hacer manifestaciones de desagrado”. Con “excelente arbitraje” del británico Spragg, el Tenerife Sporting Club, dirigido entonces por Campisa, alineó esa tarde a: Maximino Acea; Pordage, Cabrera; Benito, Bello, Feria; Davidson, Franchy, Campion, Del Pino y Corbella. Un equipazo que se impuso por un rotundo 4-0 en un partido en el que destacaron “el señor Bello y el señor Acea, sin duda el mejor portero de Canarias”, se lee en unas crónicas en las que queda claro que los futbolistas, que recibían el tratamiento de señor, formaban parte de la sociedad más distinguida.

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Imagen del Sporting Tenerife, con su Copa

De hecho, se dedicaban a practicar este deporte los hijos de aquellas familias con capacidad para mandar a sus hijos a estudiar a Inglaterra, donde muchos se familiarizaron con el 'football'. No se refleja en las crónicas quienes fueron los autores de los 'goals', pero sí se agrega que también tuvieron un notable desempeño Corbella, Franquis, Davidson, Pordage, Cabrera y Del Pino. O lo que es lo mismo, todo un Tenerife que cerraría el torneo con triunfos ante el Victoria (3-1) y el Marítimo de Funchal (5-1), así como un empate (2-2) frente a los portugueses. Todos los partidos fueron seguidos “por un gran gentío”, preferentemente masculino, que acudía a los encuentros con sus mejores galas: traje con chaqueta y corbata y sombrero de paja para protegerse del sol.

Había que ponerse guapo para saludar al primer campeón de Canarias: el Tenerife Sporting Club.